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Publicado el 03 de octubre, 2018

Edmundo Pérez-Yoma y demanda boliviana: «Esto no termina acá»

Autor:

Javiera Barrueto

El ex ministro del Interior y ex cónsul de Chile en Bolivia, destaca que el fallo de La Haya fue «un gran triunfo jurídico» y, a su vez, «una derrota política» para Evo Morales. Advierte que para que las negociaciones entre ambos países sean «productivas» y se pueda lograr un acuerdo, «ellos tienen que deponer su actitud beligerante».

Autor:

Javiera Barrueto

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Por dos años, el ex ministro de Interior y de Defensa, Edmundo Pérez-Yoma, tuvo la misión de restablecer las relaciones entre Chile y Bolivia. Ocurrió entre junio de 2001 y marzo de 2003, cuando el ex Presidente Ricardo Lagos lo designó como cónsul en el país vecino.

Recuerda con especial detalle las conversaciones que, por esos días, se desarrollaron entre ambos gobiernos y asegura que fue «muy extenso lo que se hizo, fueron muchos los acuerdos que tomamos». Asimismo, destaca que la «postura maximalista» de Bolivia ha sido una de las razones de por qué se han estancado las negociaciones.

Precisamente como un conocedor de la política interna boliviana, mantiene una lógica más bien cauta tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia. Y si bien reconoce que fue un triunfo jurídico, afirma que el tema marítimo con acceso soberano al mar «va a seguir igual» y que dependerá del país vecino puesto que «nosotros siempre hemos estado dispuestos a conversar».

-¿Cuáles es su visión del fallo que entregó el lunes la Corte Internacional de Justicia?

Fue un gran triunfo jurídico y en eso hay que estar muy contentos, y a su vez Evo Morales tuvo una derrota política importantísima que va a doler. Pero se están sacando demasiadas cuentas alegres con el tema. No hay duda alguna que nuestro status frente a órdenes de sesiones internacionales tiene que haber sido ratificado, pero que esto de alguna manera vaya a eliminar o aplacar la demanda boliviana de un acceso soberano al mar va a seguir igual. Se ha dicho mucho que esto se agudizó con Evo Morales, eso es parcialmente cierto y, es verdad que trató de sacarle ventajas políticas, el cambio en la Constitución y lo convirtió realmente en un emblema, pero esto ha existido siempre en Bolivia.

-¿O sea que esto no termina tras el veredicto?

-Esto no termina acá. Lo único que le queda a uno es analizar algunas cosas, pero es decir bueno cómo seguimos hacia adelante. En Bolivia no hay prácticamente voces disidentes respecto de lo que se planteó. No hay voces disidentes fuertes e importantes que digan «nosotros no tenemos ninguna posibilidad de tener acceso soberano al mar». Esto está reforzado institucionalmente porque la Cancillería boliviana siempre ha tenido la misma actitud, que es una táctica maximalista en la cual hace imposible toda negociación.

Fue un gran triunfo jurídico y en eso hay que estar muy contentos, y a su vez Evo Morales tuvo una derrota política importantísima que va a doler. Pero se están sacando demasiadas cuentas alegres con el tema».

-¿Cómo lo vio usted mientras fue cónsul de Chile en Bolivia?

-Estuve dos años allá, el gobierno del Presidente Lagos fue extraordinariamente activo en tratar de mejorar las relaciones con Bolivia. Esto partió desde el Presidente  Banzer, después Quiroga, pero durante esos tiempos negociamos un montón de cosas: un enclave de 200 millas para que Bolivia pudiera traer su gas en forma gaseosa y llegara a la costa chilena y ahí poder exportarlo a la cosa oeste de América del Norte. Es muy extenso lo que se hizo, fueron muchos los acuerdos que tomamos, pero con esta tesis maximalista que dice no hay acuerdo con Chile si el único es un acceso soberano al mar. Eso impide de manera muy efectiva todas las negociaciones, entonces se convierten en un largo ir y venir.

-Pero después de que la corte entrega su veredicto, ¿se puede volver a generar una conversación?

Eso va a depender solamente de los bolivianos. Nosotros siempre hemos estado dispuestos a conversar con Bolivia, siempre en todos los gobiernos, gobiernos democráticos y autoritarios. En eso Chile ha tenido una política de Estado. Hoy por hoy para poder seguir adelante con Bolivia hay que dejar pasar un tiempo, este ha sido un golpe demasiado duro para los bolivianos. Después, si ellos quieren volver a la mesa de negociaciones, Chile no va a tener ningún inconveniente en hacerlo. Pero primero tienen que deponer su actitud beligerante en cuanto a estar demandándonos en distintas instancias internacionales y, segundo, tenemos que tener relaciones diplomáticas.

Hoy por hoy para poder seguir adelante con Bolivia hay que dejar pasar un tiempo, este ha sido un golpe demasiado duro para los bolivianos».

-Incluso hay expertos que sostienen que es mejor retomar las conversaciones con Bolivia el próximo año tras las elecciones presidenciales o designar un embajador en Bolivia.

-Eso no depende de nosotros, hemos estado siempre dispuestos a reanudar la relaciones diplomáticas con Bolivia. Cuando fui a Bolivia tuve que ir como cónsul, no como embajador. El Presidente Lagos fue muy claro cuando Carlos Mesa lo emplazó y ofreció «relaciones diplomáticas aquí y ahora». Entonces no depende de nosotros. Cuando la gente dice «nosotros vamos a marcar el momento que empecemos nuevamente a conversar con Bolivia», eso no va a ser así. Nosotros debemos esperar señales positivas de Bolivia, que ellos verdaderamente esta vez quieren llegar a acuerdo. Pero no que primero sea acceso soberano al mar y después el resto de los acuerdos. No puede ser eso. Chile no va a dar un acceso soberano al mar. No veo ninguna posibilidad de conversar productivamente mientras los bolivianos no den señales de que esta vez tienen interés de ir resolviendo problemas que mejoren la relación de a poco.

«Lo primero que tiene que hacer Bolivia es que, de una vez por todas, reconozca que el Silala es un río»

-El lunes el Presidente Piñera dijo que «si Bolivia se enmarca dentro de ese espíritu y esa actitud Chile está dispuesto, como lo ha estado siempre, a reiniciar de inmediato un diálogo constructivo y de buena fe». ¿Qué implica que el Mandatario apunte a la disposición de conversaciones con Bolivia?

-Es reiterar la posición de Chile. Lo afortunado de la política exterior es que no actuamos partidistamente, sino que siempre hemos tenido la misma actitud y el Presidente Piñera lo único que hizo fue ratificar esa actitud.

De Bolivia, en los últimos años, hemos recibido solamente agresiones verbales desde lo que expresó Mesa en su oportunidad ‘ninguna sola molécula de gas para Chile’ hasta todas las cosas que ha dicho Evo Morales en el último tiempo».

-¿Pero es generar un puente con Bolivia?

-Nosotros, de Bolivia, en los últimos años, hemos recibido solamente agresiones verbales desde lo que expresó Mesa en su oportunidad «ninguna sola molécula de gas para Chile» hasta todas las cosas que ha dicho Evo Morales en el último tiempo.

-¿Las palabras del Presidente Piñera muestra actitud propositiva del gobierno?

-Las palabras del Presidente Piñera solo reflejan la actitud permanente que ha tenido Chile respecto de este tema.

-¿Qué temas se deberían incorporar en un diálogo con Bolivia?

Lo primero que tiene que hacer Bolivia es que de una vez por todas tiene que reconocer que el Silala es un río. Si ellos siguen insistiendo que es una vertiente que nace y muere en Bolivia con eso vamos a seguir en la Corte Internacional. Nosotros tenemos una demanda contra Bolivia, ellos dicen que se van a tomar dos años para presentar una contrademanda, si seguimos así no hay ninguna posibilidad de ningún acercamiento.

No veo ninguna posibilidad de conversar productivamente mientras los bolivianos no den señales que esta vez tienen interés de ir resolviendo problemas que mejoren la relación de a poco».

-¿Entonces primero debemos zanjar el tema del río Silala?

Tenemos que restablecer las relaciones diplomáticas, recibir un embajador boliviano acá en Chile, mandar nosotros un embajador chileno allá con todo lo que conlleva una embajada. Eso es el único camino que veo. Por ahora hay que esperar la reacción de Bolivia, que le va a tomar un tiempo muy largo digerir esta derrota. Hay una cosa que extraña que es ¿por qué el excesivo optimismo de los bolivianos antes de este fallo? y ¿por qué el excesivo pesimismo que de alguna manera emanaba de la cancillería chilena con respecto del resultado? Eso me llama la atención. La posición de Chile era jurídicamente impecable, a menos que se empezaran a hacer divagaciones de que la Corte pudiera ser creativa, pero no había ni en el pesimismo chileno ni en el optimismo boliviano justificación ninguna.

-¿Y por qué cree que se generó ese pesimismo en Chile?

-Mucha gente encontró que el resultado con Perú no fue bueno para Chile y que nos iba a pasar lo mismo. No hay una explicación racional, era quizás un reflejo de la misma inseguridad que tenemos los chilenos respecto de muchas cosas. Una cosa es ser prudente y otra es que todos tuviéramos una actitud pesimista, no había razón ninguna.

Hay una cosa que extraña que es ¿por qué el excesivo optimismo de los bolivianos antes de este fallo? y ¿por qué el excesivo pesimismo que de alguna manera emanaba de la cancillería chilena con respecto del resultado?».

-¿Se puede perder ese miedo o pesimismo en la demanda por el Silala?

Ojalá tengamos una defensa jurídica tan buena como la que tuvimos esta vez. La gente que estuvo a cargo de esto en la Cancillería y más los abogados externos hicieron una labor jurídica notable y muy sólida, en la cual a los jueces de La Haya no les quedó otra cosa que pronunciarse sobre el caso específico de que si nosotros habríamos alguna vez contraído o no la obligación de negociar con Bolivia. No nos desviamos ninguna sola gota en probar eso.

«Es una tremenda derrota para Morales, pero uno no puede menospreciar la capacidad política de Evo»

-¿Cómo queda Chile en el escenario internacional? ¿Se logra posicionar?

Creo que queda mejor. Hay algunos actores en Chile que han exagerado la nota, preferiría en esto un poco más de moderación y tranquilidad, evidentemente que tuvimos un tremendo triunfo jurídico. Todos los chilenos estamos muy contentos, pero esto, en el fondo, en las relaciones con Bolivia no cambia nada.

-Usted señala que queda mejor, ¿entonces no implica que queda bien posicionado?

-O sea Chile tenía absolutamente toda la razón, nos acusaron de algo, resultó que eso era una acusación falsa, pero esa es la dimensión. Si la dimensión importante es primero, haber ganado esto que en los ocho puntos que planteó Bolivia ganamos en los ocho. Eso es una victoria jurídica muy grande y lo otro que sí es importante y repercute, es que a Evo Morales esto le puede costar la elección.

Hay algunos actores en Chile que han exagerado la nota, preferiría en esto un poco más de moderación y tranquilidad».

-Finalmente el fallo le cambia el escenario electoral al Presidente Morales…

Es una tremenda derrota para Morales, pero uno no puede menospreciar la capacidad política de Evo. Él va a tratar de dar vuelta esto y es muy hábil. No hay que tomar a la ligera a Evo, pero que esto fue una derrota y sus adversarios se lo van a tratar de señalar es muy fuerte. Ahora, él tiene la ventaja y fue muy hábil en haber convidado a los ex Presidentes. Por consiguiente, los dos contendores que él tiene, por sobre todo Mesa, tampoco pueden decir nada si ellos estuvieron apoyando este punto.

-En las encuestas Mesa y Morales aparecen casi empatados…

Mesa cometió un gran error de haber ido. Lo que pasa es que en Bolivia había unanimidad con respecto de esta demanda, todos lo apoyaron. No conozco voces disidentes. Pero igual el pueblo boliviano se sintió muy ilusionado, así que es un derrota muy importante para Evo.

(Bolivia) siempre omitiendo que cualquier acceso al mar que se les dé, por el único lugar posible por el que podemos darle, es por Arica y necesita contar, primero, con el apoyo de la población ariqueña y, segundo, la aprobación de Perú».

-Con que el tema marítimo esté en la Constitución boliviana, ¿eso lleva a que siempre continúen existiendo las diferencias?

-Los bolivianos van a seguir insistiendo mientras yo viva y mientras tú vivas en que ellos tienen derecho a un acceso soberano al mar. Hay mucho temas así en el mundo, está Gibraltar con los españoles, está Chipre entre los griegos y los turcos. Hay muchos lugares en donde hay problemas diplomáticos que no tienen solución. O sea, los bolivianos ya en su Constitución tienen esto, en su enseñanza desde pre kínder les están enseñando esto. Por consiguiente, ellos van a seguir insistiendo. Lo único que puede cambiar es que ellos cambien de esta estrategia maximalista.

-¿Se pueden volver a establecer los lazos como cuando usted fue cónsul y abordo el tema del gas?

-Chile está dispuesto, pero el problema es saber si Bolivia está dispuesto. Si vuelve a decir «nos juntamos pero nada de esto va a resultar a menos que ustedes nos den un acceso soberano al mar», no hay manera y es perder el tiempo. Habíamos llegado a cualquier cantidad de acuerdos. El detalle de cómo iba a ser este enclave, qué leyes iban a regir, las leyes laborales iban a ser las bolivianas, prácticamente dentro de este enclave todo era boliviano excepto en las leyes ambientales. Todo eso quedó en nada.

-Incluso el Presidente Lagos le dijo a Mesa estamos dispuestos a establecer las relaciones diplomáticas «aquí y ahora».

-Y Chile no ha cambiado su posición en ningún milímetro. Chile siempre ha estado dispuesto a negociar con Bolivia y siempre nos hemos estrellado con el muro de que Bolivia pone como condición el todo o nada. Además, siempre omitiendo que cualquier acceso al mar que se les dé, por el único lugar posible por el que podemos darle, es por Arica y necesita contar, primero, con el apoyo de la población ariqueña y, segundo, la aprobación de Perú.

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