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Publicado el 27 de agosto, 2015

Desplome del cobre pone en jaque las finanzas públicas y obligará al Gobierno a reducir fuertemente el gasto en 2016

Autor:

Uziel Gomez

El déficit fiscal de este año estaría entre -3,6 y -4% del PIB (US$10 mil millones), la segunda cifra más alta desde el retorno de la democracia.
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Uziel Gomez

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Desde que el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, asumió en mayo pasado ha tratado de contener las expectativas de gasto del Gobierno para enfrentar un abultado déficit fiscal por el difícil momento económico que vive el país, y que obligaría a reducir el presupuesto estatal de manera importante para el próximo año, en comparación con el crecimiento de casi 10% de este año.

Pero este “lunes negro”, que desplomó las bolsas en el mundo y llevó el precio de la libra de cobre a un insolvente US$2,24,  aumentará aún más el déficit fiscal, que recién el mes pasado estimó Valdés en 3% del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente a US$7.300 millones.

Economistas consultados por “El Líbero” coinciden en que la caída del precio del cobre disparará el déficit a un rango de entre 3,6% y 4%, con  menores ingresos por hasta US$10 mil millones. Una situación que califican de muy compleja para el país, y que obligará al Gobierno a apretar el cinturón fiscal y reducir considerablemente el presupuesto público del próximo año, afectando diferentes programas y servicios.

Las cifras rojas de este año se producen porque el presupuesto fue estimado con un precio del cobre de US$3,12 y un crecimiento económico de 3,6%, pero la realidad es que el metal rojo estará en torno a US$2,60 y la economía en el rango del 2%.

Economista: “El precio del cobre se está encargando de que el realismo deba ser con renuncia”

Cecilia Cifuentes, LyDCecilia Cifuentes, investigadora del Instituto de Libertad y Desarrollo (LyD), sostiene que dado que la caída en el precio del cobre es estructural “no sería responsable que esta situación se mantuviera en 2016. Acorde con las declaraciones del ministro de Hacienda, la Ley de Presupuestos 2016 debe ser más austera. A pesar de la recaudación de la reforma tributaria, la expansión del gasto no debería ir más allá de un 4,5%, de tal forma de mostrar una tendencia decreciente del déficit efectivo”.

La economista agrega que esa cifra de crecimiento del gasto “no se condice en forma apropiada con lo establecido en el programa de gobierno, y necesariamente implica renunciar a algunos compromisos. Lo deseable sería que esto se hiciera sin comprometer a los grupos más vulnerables. En un escenario evidente de restricción de recursos, la focalización debe volver a imponerse como el criterio rector de las políticas públicas.  El corolario es que el precio del cobre se está encargando de que el realismo deba ser con renuncia”.

El candidato presidencial del partido progresista y el partido liberal acompa–o a los presidentes de sus partidos a inscribir a los candidatos a senadores, diputados y consejeros regionalesEn la misma línea, el economista y académico Rafael Garay califica de “irresponsable” la conducción económica del Gobierno por generar tan alto déficit con un abultado gasto público (9,8%) y un paupérrimo crecimiento en torno al 2%.

“Una expansión razonable para el presupuesto de 2016 debe estar entre 4 y 4,2%, que ya es alto en relación con el crecimiento económico estimado de 2,5%. Lo que  está claro que no se cumplirá es la promesa del equilibrio estructural a 2018”, afirma el socio fundador de la consultora Think & Co.

Tomas Flores, economistaEl académico de la Universidad Mayor, Tomás Flores, estima un déficit más cercano al 4% del PIB, que debería ser asumido con recursos del Fondo de Estabilización Económico y Social y endeudamiento del Estado de Chile.

“Un déficit del 4% es importante. No es fácil poderlo repetir el próximo año. En la ley de presupuesto de 2016 debería venir una reducción de este déficit. Esa situación coloca en una encrucijada al gobierno  porque significa que el gasto público tendrá que crecer en forma más moderada que este año, en un rango que no debería superar el 4%. El contexto económico muestra que lo más recomendable es ser prudente en los compromisos que se adquieren”, señala el ex subsecretario de Economía.

El segundo déficit más alto desde el retorno de la democracia

El déficit de este año será el segundo más alto desde el retorno de la democracia en 1990, e incluso supera al que produjo la profunda crisis financiera asiática de 1999 (-2,1%).  La mayor medición fue en 2009 producto de la crisis internacional conocida por “subprime”, cuando cayó -4,4%.

El crecimiento económico del gobierno anterior sobre 5% permitió reducir el déficit a -0,6% en 2013, pero el año pasado volvió  a caer a -1,6%, dejando una brecha de US$ 4 mil 230 millones entre los ingresos y gastos.

Ello significa que durante los dos primeros años de este gobierno la brecha fiscal será de, al menos,  US$13 mil millones, situación que pone en estado de alerta el riesgo país, que ha sido uno de los principales activos de Chile durante las últimas tres décadas.

Además, el alto gasto fiscal pone en duda la promesa de la Mandataria de llegar al balance estructural en 2018, que fue uno de los objetivos de la reforma tributaria aprobada en septiembre del año pasado.

FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIA UNO

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