Publicado el 19 septiembre, 2020

De vuelta al colegio: cuatro experiencias exitosas en tiempos de pandemia

Autor:

Sebastián Edwards

La necesidad de retomar clases presenciales, consideradas irreemplazables para el desarrollo de los niños, unida a una baja incidencia del coronavirus en algunas comunas, permitió que ciertos colegios abrieran sus aulas y superaran, así, los problemas que enfrentaban para lograr la educación a distancia. El Líbero conversó con los protagonistas de esta nueva realidad: directores entusiasmados, apoderados más seguros y niños más felices.  

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Sebastián Edwards

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“Los niños han estado felices porque se les cambió totalmente el esquema. Las familias no disponen de los medios tecnológicos para que sus hijos puedan hacer tele educación. A lo más un mensaje por Whatsapp por vía telefónica que nosotros hacíamos y todo se reducía a guías de trabajo donde los apoderados veían que ellos no podían intervenir mucho porque desconocían a veces algunos aspectos”.

Este es el relato de Juan Carlos Aravena, director del liceo Nuestra Señora Divina Providencia de Aysén, quien comenta los beneficios detrás del retorno a clases en la escuela que dirige. Afirma que “el 100% de los colegas está de acuerdo en que la educación a distancia no es lo mismo que la educación presencial. Eso está zanjado y más que claro”. Y agrega que con las clases presenciales, “la respuesta es inmediata, se puede ir haciendo una evaluación del proceso que no es reemplazable por ningún otro medio”.

Para proporcionar el adecuado retorno a clases, se establecieron medidas como señaléticas, uso de alcohol gel para ingresar a la sala, toma de temperatura diaria de los alumnos, habilitación de los servicios higiénicos como jabón para el lavado de manos, papel higiénico, toallas, entre otras medidas.

Este es uno de los 38 casos de establecimientos educacionales que  volvieron a dictar clases presenciales tras meses de estar cerrados por la pandemia.

En conversación con El Líbero, cuatro sostenedores y directores de colegios de sectores rurales relatan su experiencia, las razones del retorno a las aulas y el impacto que esto ha tenido en los alumnos y en los apoderados.

“No se justificaba que la escuela estuviera cerrada”

Juan Carlos Aravena es director del Liceo Nuestra Señora Divina Providencia de Aysén, ubicado específicamente en Puerto Gaviota, de isla Magdalena. “En el pueblito se ha vivido una normalidad relativa desde marzo cuando comenzó la restricción por la pandemia de coronavirus. Nuestra escuela es unidocente, yo soy el único profesor por eso mi cargo es de profesor encargado”, explica.

El establecimiento, ubicado en un pueblo en donde viven aproximadamente 40 personas, cuenta con cinco alumnos distribuidos entre segundo y sexto básico. Aravena comenta que “la mayoría de los pescadores viven afuera, en otras ciudades, hacia el norte principalmente, y vienen acá a la isla solamente dentro de los últimos meses del año para sacar su cuota de pesca. Las condiciones laborales ha provocado la migración de la población, en primer lugar, hacia otras zonas del país y también lo que no ha sido menor, el tema de la continuación de estudios de los hijos”.

El director del liceo cuenta que, dado que en el último tiempo los alumnos vivían una vida relativamente normal, la dirección del colegio y los apoderados vieron que “no se justificaba que la escuela estuviera cerrada y que podían volver a las actividades normales. Se agrega a eso que la mayoría de las personas apenas tiene educación básica completa, entonces reconocen que no estaban en condiciones de ser un aporte a la formación de sus hijos en los hogares”.

Para la vuelta a clases han adoptado una serie de medidas sanitarias como el uso de alcohol gel para ingresar a la sala, la toma de temperatura diaria de los alumnos antes de entrar a la sala de clases, la habilitación de los servicios higiénicos como jabón para el lavado de manos y el buen uso de papel higiénico.  “Los espacios a los que alumnos no pueden pasar, por ejemplo, cocina y comedor, nosotros no la estamos utilizando. Se limpian los zapatos con agua y cloro y también se aplica el distanciamiento social”, sostiene.

La principal razón de retornar a las aulas fue por “la nula incidencia de casos de covid en el pueblo y en la comuna en general”, señala el director. Agrega que “el 100% de los colegas están de acuerdo en que el tema de la educación a distancia no es lo mismo que la educación presencial. Eso está zanjado y más que claro”. Y añade que “hay una respuesta inmediata, se puede ir haciendo una evaluación del proceso que  no es reemplazable por ningún otro medio”.

Respecto a la reacción de los alumnos, señala que “han estado felices porque se les cambió totalmente el esquema. Las familias no disponen de los medios tecnológicos para que sus niños puedan hacer tele educación. A lo más un mensaje por Whatsapp por vía telefónica que nosotros podríamos hacer y todo se reducía a guías de trabajo donde los apoderados veían que ellos no podían intervenir mucho porque desconocían a veces algunos aspectos”.

En tanto, los apoderados han hecho una buena evaluación de esta medida, ya que “en el 50% de los hogares, el matrimonio se dedica a la pesca, entonces los hijos quedan solos y para ellos la escuela cumple un rol velador de los niños en condiciones normales desde la 9  hasta las 5 de la tarde en donde los niños tienen sus comidas y los papás salen a pescar tranquilamente”.

Lorena Cárcamo, apoderada del colegio, afirma: “Estamos agradecidos de que nuestros niños hayan vuelto a clases. Contentos de que hayan salido del aburrimiento, ellos estaban felices. Mi hija dejó sanitizada hasta su mochila. No veían la hora de volver al colegio, estoy feliz de que ellos hayan retomado sus clases”.

“Los niños han retomado los hábitos de estudio”

“Nosotros hicimos la solicitud para el retorno de clases presenciales porque vimos que era una necesidad educativa que tenían nuestros alumnos y nuestros apoderados”, dice Braulio Chacón, director del Colegio Santa Ana de la Región de Los Lagos.

Relata que “nosotros solicitamos una entrevista con el señor seremi de Educación de Valdivia, Tomás Mandiola, y también asistió a esa reunión el subjefe de gabinete del subsecretario de Educación y ahí nos dieron a conocer todo el protocolo para el retorno a clases presenciales tomando todos los resguardos sanitarios”.

Dentro de los resguardos sanitarios que han adoptado se incluye  la toma de temperatura, entrega de mascarillas, alcohol gel y materiales para desinfectar. “Tienen que lavarse las manos con alcohol gel y después cuando ellos van al baño tienen un dispensador con gel y después de un rato tienen que lavarse las manos y usar las mascarillas en forma permanente. Y sobre la mesa de ellos hay un frasquito con alcohol gel. Nosotros les dijimos que todos esos productos es para que tengan un resguardo sanitario”, explica Chacón.

El colegio cuenta con 7 alumnos, de primero a sexto básico.  El día martes van los niños de cuarto, quinto y sexto básico. Los más pequeños de segundo y tercero básico van los días jueves. Las clases son de las 9:30 hasta las 13:30. “Se les dijo a los apoderados y a los docentes que el retorno era voluntario y tomando todos los resguardos sanitarios. Entonces, conocido todo este protocolo, cada apoderado firmó que ellos autorizan la asistencia a clases los días martes y los días jueves a sus hijos en el colegio”, señala.

El día 3 de septiembre recibieron al ministro de Educación, Raúl Figueroa, de 09:30 a 11:00. “El ministro dijo que para él era un bálsamo estar con nosotros acá porque había un ambiente cálido y de muy buena comunicación en lo pedagógico”, señala Chacón. Y agrega que “nos fuimos dando cuenta de que los niños nuevamente retomaron ese ambiente que tenían. Los niños han retomado los hábitos de estudio”.

Pamela Treuquemil Pérez es profesora de Educación Básica en este colegio. En conversación con El Líbero, señala que el regreso a clases “ha sido un gran desafío para nosotros como docentes, debido a que los niños han tenido que adaptarse a nuevas situaciones de acuerdo a la pandemia y los protocolos sanitarios implementados en la escuela, pero a su vez he visto que los alumnos han recepcionado de una manera positiva el retorno. Sabemos que había necesidades pedagógicas que cumplir”.

Asegura que han tenido una buena aceptación de los padres y apoderados. “Antes de comenzar el retorno redactamos el protocolo paso a paso, una vez que fue aceptado, nos reunimos con los apoderados para darles a conocer que medidas de seguridad sanitaria implementamos, la asistencia de clase ha sido del 100% de los alumnos”.

“Los estudiantes necesitaban volver por un tema emocional”

Carolina Caico es directora del Liceo Werner Grob de la comuna de La Unión, ubicada en la Región de Los Ríos. El establecimiento cuenta con 524 estudiantes, de los cuales 112 cursan cuarto medio. Es un colegio de carácter técnico profesional.

Según explica Caico, el itinerario de actividades académicas consta de “dos semanas intensivas de clases de cuarto medio y dos tardes a las semana reforzamos matemática, lenguaje, historia y la convivencia escolar. El lunes pretendemos volver con 25 estudiantes más”.

En cuanto a los protocolos sanitarios que han adoptado, señala que “los alumnos se lavan las manos al ingreso del colegio, después se desinfecta el calzado y luego se les toma la temperatura. Tienen un kit para desinfectar las mesas que lo otorga la Junaeb, que incluye alcohol gel y un paño para desinfección”.

 Una de las principales razones de haber retornado a clases, tiene relación con el desarrollo de los talleres y actividades prácticas que son propios de una institución técnico profesional. La directora cuenta que se les realizó “un test emocional y los niños tenían problemas emocionales y sociales. Tenemos un 98% de vulnerabilidad en nuestro colegio. Los estudiantes necesitaban volver por un tema emocional”.

En ese sentido, opina que “no estamos preparados como país ni como colegio para dictar clase a través de plataformas. Felicito a docentes que han hecho clase por plataformas, por Whatsapp, Instagram. Estamos llegando a nuestros estudiantes, pero nada reemplaza la clases presenciales. Es importante tener nexos afectivos y formales entre sus compañeros”.

En el marco de la vuelta a clases, desde la dirección del colegio realizaron una serie de test emocionales a los alumnos. “Lo que más resaltaba era felicidad, el cariño, la preocupación del colegio”, señala Caico. Y añade que “fueron semanas intensas, pero felices. Ellos en estas dos semanas aprendieron los protocolos y los transmiten en sus comunidades, en sus familias y en sus entornos más cercanos”.

Afirma que en un principio “tuvimos apoderados que están asustados porque se habla de que el retorno a clases no es el adecuado”. Sin embargo, “ahora quedaron más tranquilos porque ahora en vez de 20 tenemos 25 estudiantes que quieren regresar”.

“Se ha comprobado a nivel nacional que las clases presenciales no son reemplazables”

280 alumnos con salas que pueden albergar hasta máximo 40 estudiantes pero que, en tiempos de pandemia, se ha adaptado para que sean ocupadas por 10 niños. Esa es la realidad del Colegio Despertar ubicado en Río Bueno en la región de Los Ríos.

La directora del establecimiento, Irma Molina, afirma que el regreso se debió a la importancia de reforzar la lectura y escritura en los alumnos más pequeños. “A mí me da pena pensar en los pequeños que iban a llegar el fin de año y sin conocer las vocales. Ellos llegan como sus primeros inicios a la escuela. De 31 alumnos hay 18 niños que son capaces de conectarse. Ellos no tenían opciones. Los padres no tenían cómo enseñarles”.

Afirma que “hay niños sin ninguna posibilidad y creo que se ha comprobado a nivel nacional que las clases presenciales no son reemplazables”.

Subraya que la escuela cuenta “con todos los protocolos. Llegan con la entrada marcada, los pasillos, los baños, todos con dispensadores de jabón, se les toma la temperatura al momento de subir al bus y se les pasa alcohol gel, se les toma la temperatura y está sentados separados”.

El retorno a clases consiste de un horario de 14:30 horas a 16:30 horas. Se pasan a buscar casa por casa en un bus sanitizado. De acuerdo a lo que relata Molina, “estuvimos 15 días con una enfermera universitaria estudiante que le enseñó a los pequeños todos los protocolos”.

La escuela también fue visitada por el ministro de Educación, Raúl Figueroa, quien también constató al realidad de los niños que retornaron a clases., ya que doce de ellos son de familias vulnerables y sus padres no podían ayudarlos con el uso de tecnología y tablets para desarrollar las clases de buena forma.

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