Publicado el 26 de noviembre, 2019

«Continentalización» de la política: las elecciones uruguayas con mirada chilena

Autor:

Mariela Herrera

El historiador Alejandro San Francisco viajó a Montevideo para seguir de cerca las elecciones presidenciales de Uruguay. En los comicios en los que se impuso Luis Lacalle por sobre el oficialista Daniel Martínez, la crisis en Chile -y en otros países de la región- rondaba en el ambiente. En este escenario, el académico destaca: «En los mensajes que dieron los dos candidatos apelaron a la unidad de Uruguay. Ambos estuvieron en la línea de no caer en las tensiones, en la división».

Autor:

Mariela Herrera

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Ayer retornó a Chile desde Uruguay el historiador y académico de la Universidad San Sebastián y de la Universidad Católica, Alejandro San Francisco.  Como profesor y director de Formación del Instituto Res Publica, ha seguido diferentes procesos electorales en la región y en Europa. «Creo que la mejor manera de comprender lo que está pasando es hacerlo de una manera internacional y no exclusivamente chilena. Problemas que vive hoy la democracia, la irrupción del populismo, las crisis económicas, las manifestaciones sociales, son transversales en los distintos países, no son exclusivas de Chile» sostiene.

Con esto en mente, estuvo el fin de semana en el comando del Partido Nacional de Luis Lacalle Pou quien se impuso al oficialista del Frente Amplio, Daniel Martínez.

-¿Cómo se vivió este proceso electoral? 

-Es un proceso muy tranquilo, muy participativo. Habitualmente había dos grandes fuerza y en esta última elección irrumpieron varios partidos que se sumaron, sobre todo, a la candidatura de Luis Lacalle Pou. Fue una elección bastante competitiva. Además, ha habido un interés particular porque van tres gobiernos consecutivos del Frente Amplio que fueron importantes para la región con liderazgos como Pepe Mujica, y porque cada elección no solo es un plataforma local sino que también Sudamericana. Es lo que pasó hace algún tiempo con el triunfo de los Fernández en Argentina, obviamente significó un impulso para las izquierdas en América Latina. Todos los países están mirando con atención lo que pase en uno y otro lado.

-Uruguay ha mostrado estabilidad, buenos números económicos, ¿a qué se debe que la gente esté optando por un cambio de color político? Muchos han planteado temas como desempleo, déficit fiscal, algo similar que podíamos ver cuando en Chile se votó por el primer mandato del Presidente Piñera…

-La crítica más grande que hacía la oposición era la necesidad de reforzar el crecimiento económico, insertarse a nivel internacional y recuperar cierto nivel de crecimiento que impida quedarse pegado en la pobreza o que impida utilizar los déficit estatales. Porque cuando un país acepta tener políticas sociales que son necesarias para estos tiempos, en pensiones, salud y otras, si no tienes crecimiento económico relevante, al final se generan otro tipo de dificultades. Esos fueron los temas que levantó Luis Lacalle Pou durante las elecciones. Ahora bien, esa crítica  que es real, no quita el inmenso apoyo que sigue teniendo el Frente Amplio en Uruguay. La elección fue muy estrecha porque mantiene un gran apoyo popular desde los 70, pero particularmente en los últimos 20 años ha sido una fuerza dominante.

Ha habido un interés particular porque van tres gobiernos consecutivos del Frente Amplio que fueron importantes para la región con liderazgos como Pepe Mujica, y porque cada elección no solo es un plataforma local sino que también Sudamericana».

-Aun así, la gente está optando por un cambio. Manteniendo las distancias, uno puede pensar que es lo que pasó con Piñera I tras los gobiernos de la Concertación, o Macri luego de los Kirchner.

-Tiene en parte de eso. Lo que ocurre es que por un lado hay una opción de cambio que refleja muy bien Luis Lacalle Pou y los otros partidos que surgieron. Es una opción bastante nítida, pero estrecha. No hay que olvidar que el Frente Amplio sigue representando a la mitad del país. En ese sentido las palabras de Lacalle el domingo, que tuve la oportunidad de escucharlas en vivo en la sede del Partido Nacional, fueron muy potentes, dijo “no podemos hacer un gobierno donde la mitad de Uruguay esté contra la otra mitad”. 

-¿Esto lo llevará a tener que buscar grandes acuerdos o podrá gobernar con su propia gente?

-Las dos cosas. Lacalle ya mostró una apertura importante después de la primera vuelta al incorporar a los grupos que habían quedado fuera de la competencia. Necesitaba sumar apoyos para la segunda vuelta y logró hacerlo, por eso otro de sus mensajes fue la necesidad de hacer un gobierno de coalición multicolor y él ya está buscando acuerdos. Sin haber dado nombres de ministros ya dio a entender que la composición del gabinete sería plural, no exclusivamente de su partido, y eso es una necesidad política básica. Por otro lado, si se ve el resultado de las elecciones parlamentarias, la mayoría electoral en el Congreso la da una coalición amplia, no solo el partido de Lacalle. Y habrá unos temas que tendrá que abordarlos como acuerdos de país, y tendrá que ver con sus colaboradores en qué temas será conveniente sumar al Frente Amplio para políticas de Estado de largo plazo.

Hay una “continentalización” de la política, y por eso los mensajes que dieron Lacalle y Martínez apelaron a la unidad de Uruguay. Los dos estuvieron en la línea de no caer en las tensiones, en la división».

-Considerando que en el primer mandato del Presidente Piñera, en 2011, comenzaron las grandes movilizaciones estudiantiles, ¿se puede advertir que la mitad que no votó por Lacalle se vaya a volcar a las calles, tomando en cuenta lo que está pasando en la región?

-Eso está claramente presente, como lo está en toda la región porque hay una “continentalización” de la política, y por eso los mensajes que dieron Lacalle y Daniel Martínez apelaron a la unidad de Uruguay. Los dos estuvieron en la línea de no caer en las tensiones, en la división. Están preocupados y el domingo el Presidente de Uruguay dijo que lo llamó el ex Mandatario de la Transición Julio María Sanguinetti y que le planteó que Uruguay era un ejemplo de transitar de un grupo que gobierna a otro, y hacerlo en paz considerando lo que está viviendo la región en estos momentos. No es posible excluir que haya movilizaciones en las calles en el próximo tiempo. Al menos por dos cosas: Uruguay tiene antecedentes de violencia política de fines de los 60 y comienzos de los 70 con secuestros de diplomáticos y otros delitos; y en segundo lugar, porque la situación de la región hace que haya una polarización entre el Foro de Sao Paulo y las derechas en sus más diversas composiciones. En ese sentido, Pepe Mujica y otros líderes del Frente Amplio habían manifestado una gran amistad con el chavismo y el régimen venezolano. Es probable que si en los próximos meses hay alguna decisión que no les guste, que no les parezca, se vean manifestaciones en las calles.

No es posible excluir que en Uruguay haya movilizaciones en las calles en el próximo tiempo».

Hay una cosa bien interesante que es la forma de resolución pacífica de los conflictos. Siempre habrá problemas y la democracia tiene la gran virtud de resolver de manera pacífica las diferencias políticas y en ese sentido lo que está pasando en Uruguay es alentador y veremos cómo ocurre lo mismo en otros países. 

-¿Por qué plantea que es alentador lo que ocurre?

-En el caso de Uruguay hay un doble proceso, el cambio se hace por la vía institucional y el tono de las declaraciones. A pesar de que Lacalle se sentía el legítimo ganador dijo “váyanse tranquilamente a sus casas y esperamos la resolución final”. Y en este semana tendremos los resultados finales que seguramente será lo que vimos ayer, que fue el triunfo estrecho de Lacalle sobre su contendor del Frente Amplio.

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