Hay temas que acechan al Presidente Gabriel Boric. La migración es uno de ellos. En su reciente gira por Argentina el Jefe de Estado intentó instalar una solución en esta materia que viene repitiendo desde el período de campaña: establecer cuotas de acogida en la región para atender a la migración venezolana y descomprimir así la presión que hay sobre Chile.  

El Mandatario intentó echar mano a la relación de “amistad”, “alianza” y «complicidad” que se declaró con su homólogo argentino, Alberto Fernández, en su encuentro bilateral en la Casa Rosada del pasado lunes, pero la propuesta de Boric no tuvo mayor trascendencia, no se tomó la agenda -según voces consultadas en Argentina- y no llegó al texto final de la “Declaración Conjunta Presidencial”, pese a que el planteamiento lo repitió el mismo día a la presidenta provisional del Senado, Claudia Ledesma Abdala de Zamora y al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. 

Consultado por El Líbero sobre la viabilidad de tal iniciativa, Massa responde que se trata de “un tema que deben hablar los Ejecutivos. No los congresos”. 

Esto representa un reto para el Gobierno, luego del error no forzado que cometió la ministra del Interior, Izkia Siches, cuya cartera tiene a su cargo proponer al Presidente de la República las políticas de migración y llevarlas a cabo.

“Hoy día la credibilidad de cualquier afirmación de Izkia Siches es cuando menos discutible, todo lo que diga Izkia Siches va a ser sometido al control de veracidad y eso significa que Siches, como jefa del gabinete, no puede apuntalar al ministro Segpres, por ejemplo, en la negociación legislativa, lo que representa un problema estructural del Gobierno que va mucho más allá de las agendas temáticas”, argumenta el académico de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez, Fernando Wilson.

Es un golpe, una herida estructural. El mero hecho de que el presidente Boric haya tenido que salir a decir que tiene toda su confianza, sólo confirma que no la tiene”, recalca Wilson. 

Coincide el analista político y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, quien opina que la única forma de poder volver a poner en la agenda una eventual modificación en materia de migración es ubicar una figura potente en compañía de la golpeada ministra para compensar el accionar de Siches en esa materia. “Puede ser perfectamente entregarle más protagonismo al subsecretario Monsalve o simplemente que esté en compañía con mayor fuerza por parte de la vocería. Esto con el fin de comunicar mejor y salir más rápido de todo el atolladero en que se encuentran, por lo menos de manera provisoria”.

Son entonces dos los fracasos en materia migratoria que acumula el gobierno de Boric en menos de una semana, si se suma la poca receptividad que hubo en Argentina a su propuesta, más la denuncia con información falsa hecha por Siches.

La ministra abrió nuevamente el flanco de las migraciones al entregar información falsa sobre expulsiones judiciales de extranjeros y acusar al gobierno anterior de haber incurrido en eventuales delitos.    

Siches aseguró la noche del miércoles en la comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados que durante el gobierno del expresidente Sebastián Piñera un avión con ciudadanos venezolanos expulsados regresó con todos ellos a Chile. Y agregó: «Mis felicitaciones al gobierno anterior, que tuvo la capacidad de tapar esto con tierra, no sé cómo”. Más tarde, al ser emplazada por su antecesor en el cargo, Rodrigo Delgado, tuvo que salir a retractarse y pedir disculpas a través de su cuenta de Twitter.

Estas acusación la venía repitiendo desde el pasado 1 de abril, cuando en El Diario de Atacama declaró: “Se nos informó que uno de los aviones de deportación organizado por Chile no pudo tener el destino que era Venezuela, y todas aquellas personas que tenían deportación judicial fueron devueltas al país”.

Este impasse se suma a otros polémicos episodios que ha protagonizado en menos de un mes como ministra, como su fallido intento por ingresar a la comunidad Temucuicui en La Araucanía, hablar de la existencia de «presos políticos», su reacción apresurada al calificar como “gravísima” la acción del carabinero que tuvo que disparar al suelo tras ser atacado por una turba, cuestionar el actual sistema de justicia, o la incomodidad que generaron en Argentina sus referencias a “Wallmapu”, asunto en el que también debió intervenir Boric en su visita oficial.

Para el analista Mauricio Morales, pese al carácter regional de la crisis migratoria y una eventual colaboración latinoamericana, eso no esconde el problema interno que existe en Chile respecto al descontrol migratorio. “La ministra trató de anotar un nuevo gol, tal como lo intentó hacer con su visita a Ercilla, pero no le funcionó y eso va a entrampar muchísimo la discusión nacional y los eventuales acuerdos internacionales en materia migratoria con Argentina”, enfatiza. Además, subraya que “las declaraciones lo que hicieron fue opacar el anuncio robusto e imponente que hizo el presidente Boric en materia de ayudas económicas para los chilenos tratando de evitar un eventual quinto retiro del 10% en los fondos de las AFP”.

Sin eco con las cuotas migratorias

Que el Presidente Boric propuso compartir con Alberto Fernández cuotas migratorias para el éxodo de Venezuela fue información dada a conocer por el diario Clarín. El medio reportó que Boric “busca acordar con Argentina un sistema de cuotas migratorias que pueda extenderse a los otros países de la región para que se comprometan a recibir migrantes, en este caso venezolanos” y así ayudar a descomprimir la presión migratoria sobre Chile. 

De acuerdo con Acnur, son más de 6 millones los refugiados y migrantes de Venezuela y la mayoría vive en países de América Latina y el Caribe.

Las cuotas de acogida las viene planteando el Jefe de Estado desde la campaña. 

El 27 de septiembre -justo por las fechas en que Boric borró de su página web sus iniciativas sobre migración- El Mercurio de Antofagasta publicó una entrevista al entonces candidato en la que señaló: “El desafío migratorio que está sucediendo en todo el mundo tiene que abordarse no solo al interior de los Estados-Nación, sino desde una perspectiva regional, es decir, continental. Por lo tanto, lo que vamos a hacer en primer lugar será liderar un diálogo con los países de América Latina para que establezcamos sistemas de cuotas para recibir a población migrante”.

También como candidato insistió sobre este tema 10 días antes de la segunda vuelta presidencial y en entrevista con 24 Horas aseguró haber empezado ya a conversar con algunos líderes internacionales “sobre la importancia en el futuro de establecer cuotas para poder contener en conjunto las crisis migratorias”.

Tras las modificaciones hechas a su programa original, la propuesta definitiva sobre migraciones incluye “desarrollar acciones nacionales, bilaterales y multilaterales para enfrentar la multidimensionalidad de las crisis humanitarias que ocurren en la región y su correlato en los procesos de migración masiva y de refugio”.

Ya investido Presidente, Boric no abandonó el tema y el 14 de marzo, en su primera presentación ante la prensa internacional, insistió en la necesidad de una solución regional para esta crisis inspirado en el modelo que la Unión Europea aplicó para recibir a los ciudadanos sirios que huían de la guerra. “Tenemos que pensar en la solidaridad latinoamericana. Brasil, Uruguay, Paraguay, también Bolivia, tienen un rol que cumplir”, dijo Boric.

Se calcula que en Argentina hay alrededor de 174.000 venezolanos, mientras que en Chile la cantidad de nacidos en el país petrolero ronda el medio millón. 

El diputado UDI, Guillermo Ramírez, quien participó de la comitiva que viajó al país vecino relata que “con la senadora Paulina Núñez le comentamos al Presidente que creíamos que esta era una buena oportunidad para tratar el tema migratorio porque hoy día los millones de desplazados venezolanos que huyen de la dictadura de Nicolás Maduro han recaído en los hombros de tres países: Colombia, Perú y Chile; y la verdad es que este es un problema que debiese asumir el continente entero”. 

Para Ramírez, “se habla de la Patria Grande, de la solidaridad de los pueblos. Este es el momento de demostrarlo, demostrar que el continente es solidario con los refugiados venezolanos y el Presidente Boric planteó esto en la reunión bilateral con el Presidente Fernández. A nosotros el tema de las cuotas nos parece bien (…) es una solución que podría aplicarse en América Latina, de tal manera que no se lleven Perú, Colombia y Chile todo el peso de esta migración forzada”.

No obstante, la propuesta no tuvo acogida. La Declaración Conjunta Presidencial solo indica que los Jefes de Estado “concordaron en analizar la posibilidad de una visión común y compartida para avanzar en el fortalecimiento de la gobernanza de las migraciones de forma ordenada, segura, regular y responsable, tanto binacional como regional”. Y aunque el tema fue abordado también con las máximas autoridades del Congreso, no trascendió al resto de los legisladores. 

El diputado argentino Juan Martín -opositor al gobierno de Fernández- afirma que no recibieron mayores novedades acerca de la propuesta chilena. “No se hizo una comunicación oficial de cuáles fueron los términos del diálogo con el Presidente Boric. Seguramente, en la próxima instancia que tengamos sesión también habrá algún comentario de los proyectos que se pueden haber conversado por parte de las autoridades con el Presidente. Digo esto porque lamentablemente no hubo una instancia de coordinación preestablecida de los líderes parlamentarios”, subraya. 

El legislador aclara que a los encuentros con Boric -hasta donde tiene conocimiento- solo asistieron figuras pertenecientes a la coalición gobernante Frente de Todos, por lo que cuestiona que no hayan sido citados, por ejemplo, integrantes de las comisiones de Relaciones Exteriores. “No están constituidas al momento, es cierto, pero los presidentes y vicepresidentes del año pasado podrían haber sido convocados para que estas agendas públicas de vinculación con Chile y con los demás países de la comunidad internacional puedan tratarse más allá de los partidos políticos y como políticas de Estado”, asevera Martín.

El Líbero consultó a otros diputados y senadores argentinos sobre si estaban al tanto de la propuesta de implementar cuotas de acogida y todos señalaron no estar al tanto del tema, entre ellos los diputados Waldo Wolf, José Luis Espert, Marcela Campagnoli; y el senador Luis Naidenoff.

¿Funcionan o no las cuotas?

Sin dejar de aclarar que existe una causa de fondo que produce el éxodo venezolano (“una restricción profunda de libertades, una democracia fallida que se transformó en una autocracia y que expulsa a sus compatriotas”), el diputado Martín ve como “un buen augurio” “poder coordinar no solamente en materia migratoria, sino en los grandes desafíos que tiene América Latina para poder crecer y desarrollarse”. 

Pero aclara que “también es cierto que las personas eligen los países que les pueden brindar alguna certidumbre y estabilidad a mediano y largo plazo. Justamente, si los venezolanos salen del país porque sienten que lo que ha sucedido en Venezuela es causa de sus problemas, inducidos por el gobierno venezolano, buscan países que les muestren otras certidumbres, otras estabilidades y quizás la encuentran más en Chile que en Argentina”. De todas maneras, insiste, ve con buenos ojos poder coordinar esfuerzos y que no sean todas iniciativas dispersas, particularmente en materia humanitaria. 

No obstante se trata de una política pública que es mirada con escepticismo. “Esa propuesta tiene una visión voluntarista y un poco determinista del sistema internacional, es decir, cree que un fenómeno generado por causas mucho más complejas y profundas como es el colapso de la economía venezolana, puede ser controlado a través de estructuras de cuotas. La verdad es que la migración ilegal solamente se combate volviendo a crear prosperidad en el lugar desde donde los migrantes están escapando”, señala el académico de la UAI Fernando Wilson.

Wilson agrega que la experiencia internacional ha evidenciado que este tipo de sistemas no funciona debido a  que se llenan las cuotas legales, pero el migrante ilegal no cesa en su intento, y recuerda que los voceros de este gobierno más bien han emitido un mensaje de acogida, por ejemplo, con lo que planteaba el programa en primera vuelta con respecto a que iban a dar vivienda a todos los migrantes legales o ilegales.

Desde Argentina, Charbel Najm, integrante de la organización Alianza por Venezuela -que ha desarrollado actividades con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)- también duda de la efectividad de la propuesta, especialmente considerando los problemas que generó en la Unión Europea con la oleada siria, que Boric cita como modelo.

“Sería extraordinario que se pueda trabajar en una gobernanza conjunta de todos los países de la región porque el drama que produce la migración y un flujo tan exponencial como el venezolano, no es algo que pueda resolver aisladamente un país, pero se tienen que hacer propuestas muy serias. Una de las cosas que más me alarman cuando vemos sistemas de cuotas, es la experiencia europea y las dificultades que se produjeron entre los países solamente por fijar la cuota”, afirma Najm, para quien esto ha provocado conflictos innecesarios entre países y un muy mal abordaje humanitario para con los migrantes.

Ejemplifica además con el Proceso de Quito, en el que participaron Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay en 2018; países que firmaron la “Declaración de Quito Sobre Movilidad Humana de Ciudadanos Venezolanos en la Región”, que “lamentablemente no trajo ningún impacto concreto sobre favorecer las condiciones de los venezolanos en ninguno de lo países de la región”.

A esto se suma que Boric buscó el apoyo de Alberto Fernández, cuyo gobierno, en opinión del diputado Juan Martín ha tenido posiciones “ambivalentes” y hasta “complacientes” con respecto a Venezuela. 

“Es cierto que la llegada de venezolanos ha mermado (a Argentina)… El que emigra busca una alternativa de un futuro mejor y en muchos casos hoy en la Argentina tienen el temor de que la historia se repita en el mediano y largo plazo, de los mismos motivos por los cuales tuvieron que huir también de Venezuela”, dice el diputado. 

Najm detalla que, además, la disposición que permitía a los venezolanos entrar a Argentina con documentación vencida, actualmente no se encuentra vigente. “Hay una realidad objetiva, y esto no es ni político ni especulativo, los venezolanos tienen dificultades para acceder a su documentación, eso es un hecho. El pasaporte venezolano es uno de los más caros del mundo (…). Lamentablemente estas posiciones como las que toma actualmente el gobierno argentino atentan contra las posibilidades de que los migrantes puedan regularizar rápidamente su situación”.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta