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Publicado el 12 de octubre, 2019

Claudio Seebach: “El retiro del carbón es la más grande acción climática que está comprometida ya en Chile”

Autor:

Emily Avendaño

Frente a la COP25, Chile ha asumido diversos compromisos ambientales como la carbono neutralidad al año 2050; mientras que para 2040 se espera que el transporte público funcione sin combustibles fósiles y el cese de la generación eléctrica a carbón. El presidente ejecutivo de Generadoras de Chile narra cómo se llegó a este acuerdo y explica los proyectos en los que trabaja la industria para implementar nuevos mecanismos que lo suplan. Señala que a 2030 las centrales térmicas representarán 25% de las fuentes de energía y el sol el 30%, ocupando el primer puesto entre las renovables, incluso por encima de la hidráulica. 

Autor:

Emily Avendaño

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Evitar comprometerse con la acción climática no es una opción para Claudio Seebach, presidente ejecutivo de Generadoras de Chile. Al contrario, para este ingeniero, que es uno de los tres representantes del sector privado en el Consejo Asesor Presidencial para la COP25, asumir un rol activo representa una oportunidad desde el punto de vista económico y ambiental. Considera que se trata de una urgencia climática en la que hay que actuar de manera colaborativa y veloz para enfrentarla. 

El gremio que representa estudia cuáles son las posibilidades que la electricidad y las fuentes renovables de energía ofrecen y, además, desde la industria ya han asumido compromisos. “La electricidad tiene esta doble virtud, su producción puede generar cada día menos emisiones y puede usarse para reducir el uso de otros fósiles en otras partes de la industria”. En ese sentido van sus contribuciones a lo que será la conferencia climática que se llevará a cabo en el país en diciembre. 

Por ejemplo, en cuanto a la electromovilidad, opina que el país debe aprovechar su posición de liderazgo en cuanto a la producción de cobre y litio, básicos para la tecnología de estos nuevos autos. Sin embargo, el principal aporte tiene que ver con el proceso de cierre de las centrales de carbón, un acuerdo sin costo fiscal y que, además, no tendrá efecto sobre las tarifas. Agrega que la incorporación de las tecnologías solar y eólica en el sistema chileno incluso tendrá un efecto a la baja en las cuentas de luz, que los usuarios podrán ver a partir del año 2021. 

Generadoras es activa en difundir este mensaje. La organización entregó un premio esta semana en el Concurso Buenas Prácticas para un Futuro Eléctrico más Sustentable, durante un seminario para reflexionar sobre cómo hoy las empresas no pueden separar sus inversiones del desarrollo sostenible y el 17 de octubre Seebach será uno de los expositores del seminario Comunicación Pública para los Objetivos de Desarrollo Sostenible convocado por el Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra y la Red Pacto Global Chile.

-Ha sido tema de conversación el aumento de las cuentas de luz en alrededor de 10%. ¿Mientras siga la guerra comercial entre China y EE.UU., que dispara el precio del dólar, los ciudadanos deben esperar que el costo del servicio siga en aumento?

– En los últimos 30 años Chile ha tenido una posición de mucha apertura comercial, a la inversión extranjera, a la inmigración, lo que ha sido parte de la historia de éxito de su desarrollo. Eso nos hace también muy vulnerables a lo que ocurre en el contexto mundial. Tiene grandes beneficios, pero como contracara está expuesto a los vaivenes del tipo de cambio. Hace algunos años cuando se hicieron las licitaciones para ofertar estas tarifas estábamos en una etapa de alto crecimiento económico, básicamente el primer período del presidente Sebastián Piñera. Si hay alta demanda y escasa oferta, suben los precios. En 2012 o 2013 empezaron a llegar tecnologías sobre todo solar y eólica, que se empezaron a ofertar y con esos nuevos contratos los precios van a bajar y eso va empezar a reflejarse en las tarifas de los usuarios del 2021 en adelante. En este momento estamos mirando precios con el espejo retrovisor que reflejan la realidad de un momento, pero tenemos expectativas con la electricidad: será crecientemente más de fuentes renovables e impactará con menores precios en el futuro.

-¿Hay posibilidad de que las tarifas vuelvan a bajar?

-Efectivamente, en la medida que el dólar baje podría ser nuevamente un efecto. Cada seis meses se revisa y actualiza la tarifa. Chile produce hasta la fecha todavía 40% de la energía eléctrica en base a carbón. Todos estos efectos de costos están indexados básicamente a dólar porque las dos cosas que compramos son equipos y combustibles y ambas se traen de afuera. A su vez vamos a ver que producto de los nuevos contratos que van a empezar a operar también va a bajar a partir de 2021.

-El ministro de energía Juan Carlos Jobet lo explicó así: «Estamos viviendo los resultados de un partido que se jugó en 2014, cuando los contratos de generación costaron bastante caros». Este proceso hizo posible la participación de energías renovables. ¿Esto implicará un mejor servicio para los consumidores?

-El servicio final que llega al usuario en la casa, no depende de la generación, depende de la distribución. En Chile nuestro suministro de generación es muy estable. Nosotros, creo que en los últimos 25 años, no hemos tenido nunca una situación donde hayamos tenido dificultades de oferta. Tuvimos dos situaciones complejas: en 1998, producto de la sequía, y en 2005 por el corte de gas argentino; pero nuestro sistema fue resiliente y fuimos capaces de mantener la generación eléctrica andando.

En 2012 o 2013 empezaron a llegar tecnologías sobre todo solar y eólica, que se empezaron a ofertar y con esos nuevos contratos los precios van a bajar y eso va empezar a reflejarse en las tarifas de los usuarios del 2021 en adelante».

-Menciona el tema de la sequía, que también ha sido uno de los asuntos presentes en la opinión pública, ¿cómo las empresas que forman parte de Generadoras pueden afrontar esta crisis?

-Una de las virtudes del gremio de las empresas que generan electricidad en Chile es que somos 13 empresas, todas muy distintas, politécnológicas. Todas las tecnologías imaginables están presentes acá. Producimos energía eléctrica solar, carbón, gas natural, geotermia, biomasa, eólica e hidráulica. Toda esta diversidad de fuentes permite asegurar que en todo momento si falta una puedes reemplazar con la otra, porque hay más capacidad de producción, precisamente para asegurar el suministro de lo que necesitas en un momento preciso. Nuestro sistema tiene la capacidad de ir usando las fuentes más disponibles, en cada momento, según la necesidad.

“El acuerdo de retiro definitivo del carbón a 2040 fue individual de cada empresa con el gobierno”

– Acabamos de pasar por el proceso de negociación para el cierre de las centrales de carbón al 2040. ¿Fue complicado como gremio equilibrar esos intereses tan disímiles?

Nosotros representamos a 13 empresas que son muy distintas, y a su vez cada una internamente también es muy distinta. Hay empresas que son multi-tecnológicas. De hecho, las cuatro empresas que producen por carbón hoy en Chile son hoy las principales inversionistas renovables. Son las mismas empresas, no otras. La mitad de las empresas socias nuestras son solo de energías renovables, pero la otra mitad tiene combinaciones tecnológicas porque así también es ventajoso para estar presente en el mercado al tener distintas alternativas de producción. El acuerdo fue un proceso. El primer gran acuerdo fue que en Chile no iba a haber más nuevo carbón a desarrollar. El segundo punto era ponernos de acuerdo en cómo cerrar el que hay. Nosotros como gremio, junto al gobierno, participamos en una mesa de trabajo para incorporar todas las dimensiones a analizar. Hubo que pensar la dimensión técnica, la creación de nuevas líneas de transmisión, la dimensión económica, ambiental. La razón por la que retiramos el carbón es porque es la fuente para producir electricidad que más emisiones de CO2 genera, pero construir nuevas líneas hacia otras partes también tiene un efecto ambiental. También hay una dimensión social. La ciudad de Tocopilla depende mucho del trabajo del carbón. Todas esas cosas se discutieron por un buen tiempo y nosotros participamos como un actor más. El acuerdo de retiro definitivo del carbón a 2040 fue individual de cada empresa con el gobierno. El gremio y cada una de las empresas se enteró del acuerdo final el día del anuncio.

El Estado no compensa a las empresas por retirar antes. Acá no tiene costo fiscal. El acuerdo busca que no tenga efectos sobre la tarifa, que no lo paguen los usuarios».

-En un editorial en su página web sobre el Anteproyecto de Ley Marco de Cambio Climático, que fija los pasos para alcanzar la carbono neutralidad al 2050, se refieren a los pueden perfeccionarse, por ejemplo, en los empleos. ¿Cómo hacer que esta transición sea justa?

-Lo que se conoce a nivel mundial precisamente es que la transición tecnológica de la generación fósil a renovable generará cambios en los tipos de capacidades de las personas. Viviremos una transición energética no solamente en cómo se genera electricidad (…). La gente que sabía administrar una central termoeléctrica tendrá una nueva expertise (…). En la transición habrá cambios en los empleos y esa transición será rápida. Hay que ayudar a aquellos que pueden quedarse abajo en esa transición y reconvertirlos hacia esos nuevos trabajos.

-¿Y se está trabajando en eso? Siendo que es algo que va a ocurrir tan rápido.

-Las empresas lo están haciendo con su gente porque son sus equipos, y son gente que conoce la compañía y hay un rol del Estado también en acompañar esta transición.

-Hay presiones para que la descarbonización se logre incluso antes, para algunos ambientalistas debe ser a 2030. El presidente Piñera señaló que les gustaría que fuese antes, ¿2040 es una meta que pueda adelantarse?

-Cómo se llegó a la fecha 2040: básicamente porque esto es un acuerdo voluntario que implicó varias cosas. A diferencia de otros procesos, por ejemplo el de Alemania, el Estado no compensa a las empresas por retirar antes. Acá no tiene costo fiscal. El acuerdo busca que no tenga efectos sobre la tarifa, que no lo paguen los usuarios. Se busca que sea factible en lo técnico. Todo eso conjugó un escenario actual relativamente óptimo. Alemania tiene más o menos el 40% de su generación en base a carbón igual que Chile, ellos van a retirar todas sus centrales a carbón en el año 2038, dos años antes. Ese fue el acuerdo que firmaron en enero de 2019, nosotros firmamos en julio, pero la diferencia es que Alemania va a subsidiar a los trabajadores y a la industria en 70 mil millones de euros. En Chile estamos haciendo lo mismo sin costo fiscal, y sin costo a la tarifa. Si cambian las condiciones siempre se puede buscar ser más ambicioso.

El carbón representa individualmente un 26% de las emisiones del país. Entonces estamos hablando que el retiro del carbón es la más grande acción climática que está comprometida ya en Chile».

-Precisamente la «ambición» es la gran palabra que define la COP25.

-Somos, junto con Costa Rica, los únicos dos países emergentes del mundo que están comprometiendo carbono neutralidad a 2050, que es lo que pide la ciencia. Y el retiro del carbón se está comprometiendo a más tardar en 2040, diez años antes de lo que pide la ciencia en carbono neutralidad. El carbón representa individualmente un 26% de las emisiones del país. Entonces estamos hablando que el retiro del carbón es la más grande acción climática que está comprometida ya en Chile (…) Si se puede acelerar y se puede ambicionar más va a depender de las condiciones y el acuerdo lo establece, dice que se revisan las condiciones y se pueden repensar las ambiciones, pero tienen que estar dadas las condiciones para poder repensarlo.

“A 2030 el sol va a ser la primera fuente de energía y va a superar por primera vez a la hidráulica”

-A principios de octubre se conoció que más del 20% de la generación eléctrica nacional fue producida en agosto por energías renovables no convencionales (ERNC). ¿El gremio se ha trazado metas en cuanto a la incorporación de este tipo de energías en el sistema?

-Visualizamos un futuro con varios componentes. La electricidad como energía será muy importante, cambiará la manera cómo nos transportamos, cómo calefaccionamos, y el modo en que la producimos. Hoy, casi el 55% de la generación de la electricidad en Chile ocurre por fuentes no renovables: 40% carbón, 15% gas, porque son fuentes muy constantes, continuas, eficientes y seguras, pero hay que importarla y pagar el combustible. Otra parte importante es la hidroelectricidad, que es local. La gracia es que hay un conjunto de cambios tecnológicos que han ocurrido en el mundo en los últimos cinco años, que son disruptivos, que hace que la energía solar y la eólica han bajado tanto de costos que las hemos ido incorporando masivamente a nuestra matriz. Ese dato que habla del 20% se refiere solamente a estas nuevas tecnologías renovables, si se les suma la hidroelectricidad como la principal fuente renovable llegamos a niveles de casi 45% de renovable en su totalidad. Ese cambio va a seguir acelerándose y nosotros tenemos estudios que nos dicen que a 2030 vamos a tener por lo menos un 75% de energía renovable; y de la renovable no convencional, nuestros estudios muestran que ya a 2030 la energía solar va a ser el 30% y va a superar por primera vez a la hidráulica.

-¿Necesitan nuevas inversiones o subsidios del Estado?

-Una de las grandes características del desarrollo energético chileno, al menos eléctrico, es que ha sido en virtud de la competencia, el libre mercado y la inversión extranjera. No tiene subsidios, sino que hace que el mercado compita de igual a igual y que gane el más eficiente, lo cual genera un beneficio para la sociedad porque hay un mejor uso de los recursos públicos en salud, educación, pensiones, que en energía; sobre todo considerando que existen innovaciones tecnológicas que hacen que no sea necesario.

Nosotros tenemos estudios que nos dicen que a 2030 vamos a tener por lo menos un 75% de energía renovable; y de la renovable no convencional, nuestros estudios muestran que ya a 2030 la energía solar va a ser el 30% y va a superar por primera vez la hidráulica».

-Pero la incorporación de las nuevas energías igual supone desafíos.

-Tenemos carbón o gas porque son energías que se conocen como gestionables, puedo decidir cuándo y dónde producirla. El gran desafío de la energía renovable es que no está donde yo vivo necesariamente. Sol hay en Santiago, pero hay mucho más sol en el norte. Viento hay en la costa. Agua hay en la cordillera. Hay dos desafíos básicos: transmitirlo, hay que producir líneas eléctricas, que serían equivalentes a carreteras, y el segundo desafío que es particular a la energía solar y a la eólica es que yo no decido cuándo están. Que el sistema eléctrico dependa de una fuente que fluctúa mucho durante el día requiere de nuevas tecnologías que permitan que el sistema sea flexible en incorporarlas, o tecnologías existentes tienen que compensar la falta de sol en la noche o tecnologías de almacenamiento; esa tecnología aún no entra a gran escala en Chile.

«La nueva NDC tiene que ser ambiciosa, tiene que ser costo efectiva, integrando las emisiones con las capturas, y tiene que ser capaz de integrar los mercados de carbono»

-¿Es realista para Chile asumir todos estos compromisos: la actualización de su NDC (Contribución Nacional Determinada), la descarbonización, la electromovilidad? ¿O podría estarse sobre-endeudando?

-La carbono neutralidad es una oportunidad económica y ambiental. Estamos convencidos que es posible. Estamos haciendo los estudios para mostrar qué cambios tecnológicos en materia eléctrica ocurrirán. Cómo no va a ser una oportunidad ambiental para Chile producir energía eléctrica renovable, dejar de importar los fósiles. Obviamente no ocurre de la noche a la mañana. Somos productores mundiales líderes de cobre, que es el principal insumo para la electromovilidad en términos del cableado de los autos, y de litio que es el principal insumo de la capacidad de almacenar energía eléctrica. Los principales productos de los autos eléctricos son nuestros, entonces para Chile como país productor de litio y cobre, y con su enorme riqueza en fuentes renovables es positivo. Obviamente tiene desafíos. Tenemos que buscar mecanismos para encontrar viable y sostener los esfuerzos de la minería, que la minería del cobre pueda seguir desarrollándose, que el litio podamos seguir aprovechándolo.

-¿Cuál es su rol en el Consejo Asesor Presidencial para la COP25? ¿Qué puntos ha llevado a la mesa de discusión?

-La electricidad tiene esta doble virtud, su producción puede generar cada día menos emisiones y puede usarse para reducir el uso de otros fósiles en otras partes de la industria. Nosotros lo que estamos aportando a la COP como industria generadora es un estudio que ilustra eso. Cómo va a ser lograr esta carbono neutralidad y cómo va a ser el rol tecnológico que la electricidad va a producir. Ojalá a 2030 todo el transporte público de Santiago sea eléctrico, también responder cómo vamos a tener que electrificar el proceso minero, la calefacción en los hogares. El 56% de la energía que consume un hogar es calefacción, otro 20% es agua caliente y esos dos energéticos casi en ninguna parte son eléctricos. Si podemos reemplazar la leña, o el gas licuado o parafina, etc. por un insumo cero emisiones, como la electricidad, estaríamos haciendo un aporte ambiental y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Nuestro rol como Generadoras ha sido aportar a la COP con insumos de decisión de cómo hay que hacer esta transición y cuál es la oportunidad de la electricidad. El Consejo Asesor Presidencial es un grupo muy amplio y diverso. Al final del día, en la velocidad y escala que necesita la urgencia climática la respuesta, la capacidad de inversión, innovación y desarrollo del sector privado creemos que es la única fuerza capaz de lograr a la escala requerida, con la coordinación de un contexto de políticas públicas globales de lucha contra el cambio climático.

Si India, China o, para qué decir, Estados Unidos, estuvieran comprometiéndose a unos niveles de ambición chilenos estaríamos teniendo otra discusión, pero lo importante es demostrar que también Chile como país emergente puede ser ejemplo para otros».

-Tras el Acuerdo de París, Chile se comprometió a bajar sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 30% para el año 2030 (con respecto al nivel de 2007). ¿Hacia dónde debería apuntar la nueva NDC que se está trabajando?

– La nueva NDC debe estar alineada con la meta a largo plazo de carbono neutralidad. En Chile se emiten anualmente como 110 millones de toneladas de CO2, pero a su vez los bosques capturan como 65. Entonces, nuestra NDC tiene que combinar esas dos cosas: tiene que llevar una reducción de las emisiones, pero también sostener las capturas; obviamente estar alineada con la meta a largo plazo de 2050; y tiene que incorporar instrumentos que viabilicen eso. Tiene que ser ambiciosa, en términos de mirada a largo plazo, carbono neutralidad, tiene que ser costo efectiva integrando las emisiones con las capturas, y tiene que ser capaz de integrar los mercados de carbono como posibilidad para eventualmente incluso ir al mercado internacional.

-¿Cuál debería ser la participación de Chile en cuanto a los mercados de carbono?

-Chile es bien especial y bien único. Si India, China o, para qué decir, Estados Unidos, estuvieran comprometiéndose a unos niveles de ambición chilenos estaríamos teniendo otra discusión, pero lo importante es demostrar que también Chile como país emergente puede ser ejemplo para otros países emergentes. Todos los países emergentes juntos, suman un 25% de las emisiones del mundo, es relevante. Efectivamente está la ambición de poder cerrar el Libro de Reglas del Artículo 6 del Acuerdo de París  para establecer mecanismos de distinto tipo, bilaterales, multilaterales, de comercio de mercados de carbono y allí Chile podría ser un receptor de salir a vender esto, reduciendo más rápido nuestras emisiones. Además, como es un país con una vocación de libre mercado, creo que podríamos ser un actor relevante en abrir mercados o alianzas con otros países.

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