Publicado el 25 de julio, 2020

Carlos Larraín: «Hay que apoyar al Ejecutivo, porque la única salida de esta crisis es que subsista alguna autoridad en el centro»

Autor:

Pilar Molina

El ex senador y ex presidente de RN aborda la crisis oficialista tras la aprobación del proyecto que permite el retiro de un porcentaje de los fondos previsionales. «Se debió llevar al Tribunal Constitucional a tiempo y pelearla». Además, señala que «hay que verle alguna salida a esto, el tercio que se perdió fue una cosa circunstancial, porque los arrinconaron, los amenazaron, les dijeron de todo». Y asegura que «hay que tener ministros que estén dispuestos a poner su cabeza a disposición».

Autor:

Pilar Molina

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Luego de que el gobierno decidiera no recurrir al Tribunal Constitucional, finalmente ayer el Presidente Piñera promulgó la reforma que permite el retiro de un porcentaje de los ahorros previsionales. Todo el proceso provocó una crisis al interior del oficialismo, al ser respaldada por parlamentarios de Chile Vamos, pese a los esfuerzos del Ejecutivo.

Para abordar la situación la periodista Pilar Molina conversó, en Mirada Líbero en Agricultura con el ex senador y ex presidente de RN, Carlos Larraín.

-Hablemos de lo que está ocurriendo en el gobierno y en Chile Vamos… El gobierno promulgó la ley que permite el retiro de los fondos de la AFP, que decidió no vetarla ni llevarla al TC, ya que fue aprobada tanto en el Senado como en la Cámara con un quórum de 2/3. ¿Cuál es su mirada, por qué se llegó a una situación así, donde los partidos del oficialismo le dan la espalda a su gobierno?

-Las razones son muchísimas, y algunas uno prefiere guardárselas, porque son muy crueles, pero en general, se ha instalado en la izquierda la idea de que tiene que machacar al gobierno hasta que lo anulen, y quizás hasta que se vaya el Presidente de la República… ayer yo participé en un foro de televisión donde quedó más o menos insinuado por el senador Guilllier que la retirada prematura del Presidente era una cosa perfectamente democrática. Él, claro, se estaba auto justificando, porque lo había pedido durante octubre.

-Al día siguiente del 18 de octubre pidió que renunciara el Presidente…

-Así es, cuando la tetera se estaba rebalsando, él pidió que se fuera Piñera… Bueno, entonces, la izquierda está muy alborotada, con una sensación de impunidad, que la tiene ya desde año 2013 cuando perdimos por capotera la presidencial y las parlamentarias, y se instaló el sistema proporcional exacerbado que tenemos hoy, que le permitió a la izquierda elegir personas que provenían de 24 partidos políticos, y quizás 25. La derecha, segundo factor, chupada. Y está con el norte medio perdido, particularmente RN.

-Pero esto nunca ocurrió en la Nueva Mayoría. Ahora la mayoría de los parlamentarios votó a favor de un proyecto de ley que el gobierno había dicho que era inconstitucional, regresivo, malo, que va a aumentar la desigualdad. ¿Qué responsabilidad tiene el gobierno de haber llegado a esta situación?

-La responsabilidad del gobierno es tremenda, es la más grave y la más grande de todas, porque el rol del Ejecutivo en el sistema chileno, aún así machucado y cojo, sigue siendo muy determinante en el proceso político. ¿Qué ha pasado ahí en el centro? Bueno, yo ya tuve serias diferencias con el gobierno de Sebastián Piñera en sus momento, hace ocho años, porque yo veía esas vacilaciones desde dentro, estoy exagerando, porque yo nunca fui parte del núcleo central, desde las amistades de Sebastián Piñera, pero es evidente que se han acentuado muchos de los defectos que mostró ya en su primer gobierno. Pensemos por un minuto, y no es por echarle palos a la hoguera, pero el famoso movimiento llamado «Amplitud», liderado por ya sabemos quiénes, más vale ni nombrarlos, fue subsidiado, dirigido y telecomandado desde La Moneda.

-Lograron dar los votos para cambiar el sistema binominal y ahora desapareció eso grupo como partido en el que estaba Karla Rubilar y Lily Pérez

-Claro, echaron al piso sistema electoral, que admitía modificaciones, yo en eso estaba de acuerdo, pero no en convertirlo en un proporcional exacerbado como el que tenemos, que permite que entren los partidos así por docenas… Hay dos docenas de partidos de izquierda, en realidad han disminuido, porque se han fusionado según como amanezca, son 13 o 14 hoy día. Pero bueno, ya desde entonces se vienen cometiendo estos errores de falta de personalidad. O sea ¿a qué responde un gobierno de derecha? si esa es la gran cuestión. Y en esta pasada creo que los partidos de derecha, sea que el Ejecutivo haya cumplido bien, o mal o regular, hay que apoyarlo, porque la única salida de esta crisis es que subsista alguna forma de autoridad en el centro, eso se aprende en los manuales de teoría política, y aquí han fallado.

-¿Pero qué posibilidad tiene el gobierno de ordenar sus bancadas, si perdió su tercio? Este es un gobierno que nunca tuvo mayoría en el Congreso, pero ahora perdió el único tercio en el cual estaba apoyado.

-Bueno, es como lo que le pasó a don Jorge Alessandri el 61, ha habido otros Presidentes de la República muy arrinconados, y sin embargo se sale arriba. Ocurre que entre muchos de los de mi lado de la ecuación está cundiendo un pesimismo terrible, que solo conduce a bajar los brazos. Hay que verle alguna salida a esto, el tercio que se perdió ayer fue una cosa circunstancial, porque los arrinconaron, los amenazaron, les dijeron de todo. Y el proyecto que salió finalmente era menos malo que el inicial, en términos de la previsión social… es igual de malo en términos institucionales, porque pasaron a llevar la Constitución, que es lo más importante de todo. Más que el fondo de pensiones y que las AFP, es que se pasaron a llevar la Constitución, y ahí si que hay un tema grave porque dentro de poco vamos a tener otro proyecto que le entrega la iniciativa a los miembros del Congreso en materia en que no tienen derecho a iniciativa.

Se debió llevar ante el Tribunal Constitucional a tiempo y pelearla, y que cada cual asuma sus responsabilidades».

-¿Usted cree que el gobierno se manejó mal, que en una etapa previa del trámite de este proyecto que acusaba que era inconstitucional debió haberlo llevado al TC? 

-Creo que sí, se debió haber llevado al TC.

-¿Fue un error no haber dado la pelea antes?

-Pienso exactamente así, que se debió llevar ante el Tribunal Constitucional a tiempo, y pelearla, y que cada cual asuma sus responsabilidades. El TC ha tenido una historia institucional muy valiosa, fue creado por Eduardo Frei papá, a imitación de todos los sistemas republicanos europeos, y ha prestado grandes servicios a la República, pero incluso desde este gobierno se empezó a tragar la historia de que este era un poder fáctico…

-Tercera Cámara, como dijo su Presidente, que lo reconoció..

-Claro, así es.

Hay que verle alguna salida a esto, el tercio que se perdió ayer fue una cosa circunstancial, porque los arrinconaron, los amenazaron, les dijeron de todo».

-¿Pero cree que el titubeo del Presidente va a instalar esto como un patrón? Porque es lo mismo que van a usar ahora para proponer una reforma constitucional y el PC pretende instalar un impuesto para los súper ricos, que es quitarle el 2,5% de su patrimonio a las personas que tengan más de 22 millones de dólares en activos…

-Eso se ve venir, les fue muy bien en esta pasada y van a armar la misma presión de opinión pública, acompañado, entre otros factores, por una parte importante de los medios de opinión, que se suben a la ola de popularidad y piensan en eso. Estamos ad portas de otra iniciativa similar, porque ya se probó que era viable, eso me parece perfectamente realista.

-¿Y cómo se debiera ordenar Chile Vamos para que no apoyen nuevamente estas iniciativas? Porque el jueves la mayoría de los parlamentarios de Chile Vamos aprobaron el retiro del fondo de pensiones, pero además le dieron otro golpe al gobierno cuando rechazaron el veto del Presidente respecto al corte de los servicios públicos en caso de no pago.

-En política funciona tanto la zanahoria como el palo, la zanahoria es un término un poco crudo, se aplica a los animales y no a los humanos. Pero un poco de cariño, un poco de consideración, y creo que desde el gobierno ocurre que no hay un manejo de aproximación a sus propios partidarios. Si al fin y al cabo estamos votando contra un gobierno que obtuvo el 54% de los votos, no es un gobierno minoritario como el de Salvador Allende, que sacó el 34% y que nos hizo turumba… Acá hay un señor que obtuvo el 54% de los votos, impulsado por estos dos partidos y Evópoli, y le damos vuelta la espalda, entonces algo está pasando, si las peleas son siempre de a dos, ¿no? Tiene que haber una mayor apertura por parte de la gente que trabaja en el gobierno, que bajen sus cartas, yo lo he dicho en término así medio jovial, de jugador de naipes, y es que si el gobierno baja sus cartas y dice «señores, acá tenemos 5, 6, 8 objetivos que cumplir, ¿qué les parece si los discutimos? señores jefes de bancada, presidentes de partido, ocho o diez parlamentarios de peso, veamos las posibilidades, qué podemos hacer, con qué contamos, con qué no se cuenta». Pero esto supone sinceridad, franquearse, un poco de apertura de parte de los que gobiernan, que a veces obligan a los que están en los partidos que elegimos a Sebastián Piñera, en la oscuridad, no se sabe bien lo que procura el gobierno. Es como un reset personal el que hay que tocar.

-¿Esto se podría solucionar si cambia de actitud el gobierno e incorpora a los parlamentarios?

-Creo que sí, pero en un elenco reducido, no los puede invitar a todos a replicar el Parlamento en La Moneda, no. Tiene que ser la gente que de veras tiene peso específico propio, y que vaya gente que se atreva a decirle al Ejecutivo y en particular al Presidente «usted en esto se equivoca». Hay que tener ministros que estén dispuestos a poner su cabeza a disposición en el bloque.

-¿Y existen personas adecuadas hoy? ¿Existen nombres que podrían asumir? ¿Alguien que sea capaz de decirle no al Presidente? Se está hablando de un cambio de gabinete, dan como carta a Evelyn Matthei, ¿usted cree que esto podría salvar la situación?

-No, Evelyn Mattei no va a salvar ninguna situación, eso lo tengo claro. Pero hay gente valiosa para esto.

-¿Pero Evelyn Matthei podría decirle que no al Presidente?, cosa que Blumel aparentemente no hace…

-Pero ella fue ministra de Sebastián Piñera en el primer gobierno, y fue muy dócil en aceptar la candidatura presidencial impuesta desde La Moneda… No, creo que Evelyn, que tiene muchas condiciones personales, yo no las pongo en duda, pero no se caracteriza por poder plantarse al frente del Presidente y decirle que no, no. No por ser alemana e hija de un general se le pueden atribuir esas cualidades. Esa cualidad no me parece que la tenga, no. Hay otras personas…

Creo que hay en la derecha personas muy valiosas, está Juan Antonio Coloma, está Jaime Bellolio, por dar dos nombres en la UDI, y hay más. En RN está por supuesto Andrés Allamand, está el propio Francisco Chahúan, que tiene un enfoque un poco distinto».

-¿Y quién tendría esa capacidad, quién sería capaz de decirle al Presidente que tiene que dedicarse a ser más estadista y no estar todos los días presente en los medios de comunicación porque está polarizando y tiene a los partidos desbandados?

-Creo que hay en la derecha personas muy valiosas, está Juan Antonio Coloma, está Jaime Bellolio, por dar dos nombres en la UDI, y hay más. En RN está por supuesto Andrés Allamand, está el propio Francisco Chahúan, que tiene un enfoque un poco distinto… digo, estoy hablando de la gente que está dispuesta a conversar con el gobierno, porque hay otros que no los quieren ver ni en fotos.

-¿Entre ellos Mario Desbordes?

-Entre ellos Mario Desbordes, que se ha asociado a la izquierda, entre tantas vueltas del camino ya ha pasado a ser una pauta normal. Yo pertenezco a un partido de derecha, pero Mario Desbordes está llevando el partido a la izquierda y eso no lo entiendo.

-Mario es bien hijo suyo putativo, ha trabajado mucho con usted, y era muy cercano a usted, ¿está desilusionado de él?

-Mario Desbordes fue secretario general del partido conmigo durante creo que cuatro años. Yo estuve ocho en la presidencia y otros dos en la directiva. Y yo en general tenía muy buenas migas con él, y lo saqué arriba, porque me pareció un hombre valioso, si Mario es un hombre inteligente… pero tú sabes que la gente cambia en la vida, a todos nos pasa. Y aquí ha habido un cambio. Es lo único que te puedo decir.

-Mario Desbordes fue de los primeros en abrirse al tema, y su discurso es que él está pensando en la gente, que el gobierno llega tarde con las medidas, que él tiene calle… ¿usted no le cree cuando dice eso?

-Yo esa parte se la creo, conozco a algunos de los personajes que están ahí y sufren de una cosa bastante embromada, con la excepción de Ignacio Briones me atrevo a decir, y es que obedecen a una escuela económica, creo que la política económica de un país no puede estar entregada a una sola escuela de análisis y de soluciones económicas. Y esa escuela es muy fijada en el gasto público, y tiene la premisa de que la economía está funcionando, runruneando bien remedia todo, y no es así. Y resulta ser que la economía en Chile no está runruneando hace como 6 años, a medida que fueron subiendo los impuestos, las medidas de Michelle Bachelet ahuyentaron inversiones, se hizo menos atractivo Chile… crecíamos al 4% y en el gobierno de Michelle Bachelet crecimos un promedio de 1,6 me parece, pero por ahí anda, y eso ha provocado mucha frustración. En el gobierno predomina esa mentalidad muy apegada al libro.

-¿Y eso es perjudicial para enfrentar la crisis de pandemia como la que tenemos ahora, a pesar de que estamos con desplome de ingresos por parte del gobierno, que hay necesidades que nunca tuvo antes?

-Creo clarísimamente que habría que abrir el gasto público a partir de octubre, lo que no había que hacer era entregar la Constitución, que es distinto. Efectivamente me parece que el gobierno ha sido, como todos los gobiernos, si los gobiernos se mueven muy lentamente, esto de que el gobierno lo resuelve todo, el gobierno tenía que inyectarle plata al sistema, lo ha hecho, pero no suficientemente para que la economía volviera a funcionar. Si aquí la economía se nos está quedando sin sangre, y la sangre es la que lleva el oxígeno a los miembros, y se nos han muerto los miembros, los brazos, las piernas, y se habla de dos millones de personas sin empleo. Y aquí en Tierra del Fuego, vieras la cantidad de gente que anda buscando trabajo.

-¿Qué responsabilidad tiene Mario Desbordes en este desorden en la coalición? Esta colación tenía un 30% de apoyo y hoy pasamos a un desorden completo, no se sabe qué va a pasar con el gobierno o cómo va a terminar los meses que le quedan…

-Creo que Mario Desbordes tiene una responsabilidad muy grande, y esto a contar de septiembre, octubre del año pasado, plantearon las cosas de manera muy confrontacional, y luego vino el acuerdo del 15 de noviembre, y resulta ser que en ese acuerdo había dos elementos, uno era aumentar el gasto público para hacer frente a las consecuencias del estallido, y en ese punto yo estaba completamente de acuerdo con Mario Desbordes, que había que aumentar el gasto público y asistir a la gente que estaba más rezagada en el proceso, había que demostrar que el famoso proceso económico chileno había sido un éxito general, y no como decía en la caricatura que era solo para los ricos. Esa era una caricatura, porque Chile en 30 años había multiplicado por cuatro su ingreso. Hasta ahí yo estaba muy bien con Mario, pero desgraciadamente en el paquete entró al entrega de la Constitución y Mario Desbordes se sumó muy alegremente a la derogación de la Constitución, siendo que para una mentalidad como la de RN la subsistencia de una Constitución bien hecha, flexible, modificada 40 veces durante su vigencia, que había producido cierta estabilidad política, había sido probada en los hechos, había sido vuelta al revés por don Ricardo Lagos el 2005, que cuando promulgó su reforma dijo que era «la primavera de Chile»… bueno, entonces se la podía defender con argumentos de la propia izquierda, como un elemento benéfico en el cuadro chileno, y pero desgraciadamente desde RN se reciben muchas señas controvertidas y que no responden a la base del pensamiento de la gente de RN que es muy sensata y muy cuerda.

-¿Y usted cree que Mario Desbordes no va a ser reelegido en noviembre después de su comportamiento, que parece estar mirando más hacia la izquierda que a Chile Vamos?

-Bueno, acabamos de pasar por otro bochorno bastante grave, él dio vuelo a la posibilidad de retirar el 10% por el camino conocido. Si retirar el 10% por último demuestra que los cotizantes eran dueños de su plata, tiene ese lado bueno, no se ha acabado el mudo porque pueden retirar hasta el 10%, la gente que está necesitando plata, eso no debiera hacernos perder el sueño.

Para la izquierda meterle mano a los fondos de pensiones va a ser el equivalente de lo que fue el petróleo en la Venezuela de Chávez y de Maduro

-Pero los de RN no estuvieron dispuestos a votar cuando se votó una indicación de Allamand donde se señalaba que las personas son dueñas de sus fondos… Eso no lo votaron los parlamentarios de derecha…

-Iba a llegar a esa etapa de la evolución… partió recomendándolo, después se chupó y dijo «al parecer esta no era una política buena para la ciudadanía», después finalmente en la discusión votan con los pies, porque están arrancando de la ola de la izquierda y creen que eso los va a salvar. Y llegan al punto de que ni siquiera la intangibilidad de los fondos de pensiones ha quedado a salvo, porque para la izquierda meterle mano a los fondos de pensiones es básico, va a ser el equivalente de lo que fue el petróleo en la Venezuela de Chávez y de Maduro. Plata para hacer talco al país, porque va a venir una demagogia galopante que va a incluir a todos los sectores de la sociedad, y querer meterle mano a los fondos de pensiones.

-Los de RN votaron en contra de esa indicación, lo cual muestra el ánimo, que querían hacer el punto político del 90% restante, a pesar de que invocan la propiedad individual para retirar el 10%…

-Así es, bueno si esto está lleno de contradicciones, hasta hace poco nos decían que los fondos de pensiones, el ahorro, la capitalización individual era apenas una noción, y que toda esa plata había ido a dar a la alcancía de los super ricos.

Esta no es una cuestión afectiva, esto tiene que ver con cómo se estructura la República, creemos en una Constitución que es no solo el envoltorio, si no la estructura de la vida social y política».

-¿Y qué le parece la actitud de Joaquín Lavín? que junto con Desbordes también tuvo una actitud de apoyo al retiro y muchos lo siguieron…

-Es muy característico de su manera de proceder, acordémonos que él hablaba del «bacheletismo aliancista», o del «aliancismo bacheletista»… Joaquín tiene ese problema de que no se define en los temas importantes, y así vamos derivando. Esa es precisamente la falta de claridad en nuestras posturas, que nos va haciendo retroceder piano piano.

-¿Son desleales ambos al Presidente que ayudaron a elegir?

-Yo no usaría esa palabra, es muy dura y además implica que esto es casi una cosa del orden de los afectos y esta no es una cuestión afectiva, esto tiene que ver con cómo se estructura la República, creemos en una Constitución que es no solo el envoltorio, si no la estructura de la vida social y política, creemos en que el gasto público está reservado al Presidente de la República, creemos en la separación de los poderes, creemos en la vigencia del Tribunal Constitucional. O sea, estamos ante un dilema institucional, la izquierda entiende muy bien que la Constitución, o lo que queda de ella, es el principal escollo para la toma del poder, que la van a realizar cuando se elija una constituyente compuesta por personas que no son otra cosa que instrumento de ellos. Y eso es así.

-Y hay que ver si están dadas las posibilidades para este plebiscito en este clima…

-Malito, mucha fiebre colectiva…

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