Bernardo Fontaine está preocupado. El economista considera que en estos tres meses de funcionamiento de la Convención Constitucional, ciertos valores han quedado en jaque. «Llamo a que la sociedad civil, los partidarios de la sociedad libre, que incluye desde sectores socialdemócratas hasta sectores que puedan ser en extremo capitalistas a que se movilicen, vayan a las audiencias, vayan a los medios, que hagan presente la necesidad de mantener una sociedad libre y democrática».

En entrevista con El Líbero, el convencional del Distrito 11, analiza la votación del reglamento general, el actuar de los grupos de izquierda que tienen mayoría en la Convención y de la mesa directiva. «Es inaceptable que la presidenta de la Convención, Elisa Loncón, diga que la Convención se salte los torniquetes. La Convención no está para saltarse nada».

-¿Cuál es el valor que tiene el que 38 convencionales hayan firmado un oficio haciéndole un “téngase presente” a la mesa por supuestas inconstitucionalidades en la votación del reglamento?

-Es importante que por primera vez 38 constituyentes le hayan puesto un parelé a la Convención y a la mesa, haciendo presente que hay inconstitucionalidades en las votaciones del reglamento y que se reservan el derecho de ir a la Corte Suprema. Es la primera vez que hay un grupo de constituyentes que van más allá de Chile Vamos, que hacen una acción concreta respecto de la constitucionalidad.

-¿Cuáles son los puntos concretos que ustedes ven como inconstitucionalidades?

-Fundamentalmente, entre otras cosas, el haber aprobado por menos de dos tercios las normas de votación cuando expresamente la Constitución dice que se requieren dos tercios como quórum de votación y vamos a ver qué otros aspectos pueden surgir porque falta ver si se van a aprobar los plebiscitos dirimentes, y todo parece indicar que sí. Y los plebiscitos dirimentes son inconstitucionales porque la Constitución establece que solamente por la votación de los constituyentes, por dos tercios, se pueden aprobar textos para el proyecto de nueva Constitución. Si una propuesta no tiene los dos tercios no se puede incluir. Establecer la posibilidad de que con una votación de 60% se recurra a un plebiscito dirimente, cuando no se alcance los dos tercios, es violar la Constitución y, además, rompe el sentido común que contiene la regla de los dos tercios que invita a buscar acuerdos que es lo que la ciudadanía está pidiendo. Cuando se establece la posibilidad de un plebiscito dirimente estamos disminuyendo los incentivos para llegar a acuerdo.

Será como jugar un partido de fútbol de final de copa, pero sabiendo que se puede volver a jugar. Los esfuerzos por llegar a un acuerdo disminuyen porque siempre existe la posibilidad de ‘jugar de nuevo’ a través de un plebiscito».

-Hay quienes dicen que el convencional termina renunciando al mandato que tiene.

-Exactamente. En resumen, esto es como jugar un partido de fútbol de final de copa, pero sabiendo que se puede volver a jugar. Los esfuerzos por llegar a un acuerdo disminuyen porque siempre existe la posibilidad de «jugar de nuevo» a través de un plebiscito. 

-¿Considera que ya “se les abrió la puerta” al considerarlos en el reglamento general?

-Claro  y luego serán votados cuando se discuta el Reglamento de Participación Popular y hay que ver cuál será la redacción final que va a tener, se requeriría una reforma constitucional para llevarlos a cabo. Por el grado de apoyo que tuvo el incorporarlos en el reglamento general, da toda la idea que en el Reglamento de Participación Popular sí se van a aprobar y eso sería grave

-Cuando se votaron las materias que se abordarán en las comisiones temáticas, para elaborar el texto constitucional, a usted le correspondió argumentar sobre indicaciones, que finalmente se rechazaron, como libertad de trabajo, libertad de sindicalización. ¿Cómo analiza el resultado de estas votaciones?

-La Convención le dio un portazo a los padres y a los educadores porque se negó incluir como tema a discutir en las comisiones futuras la libertad de educación y el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos. También a los emprendedores, porque se negó incluir como tema la obligación de que el Estado no discrimine económicamente, no privilegie a una empresa versus otra. De quedar así en el texto de la Constitución, cualquier emprendedor va a necesitar un buen amigo político para que le vaya bien.

Tampoco se incluyó la libertad de trabajo, la libertad de sindicalización con lo cual también se le dio en las narices a los trabajadores. Y otra materia clave económica que no se quiso incluir fue la discusión de la indemnización al contado y en el valor comercial en el caso de expropiación dentro del tema de la propiedad privada. Evidentemente que en todos estos temas vamos a insistir en el texto final de la Constitución, pero es una muy mala señal que no haya habido la apertura, ni siquiera, para discutirlos.

-Hay quienes justifican que estos son temas mínimos, que son algunos de los temas a tratar, que no necesariamente no se van a tocar después.

-La paradoja es que al mismo tiempo la Convención, por mayoría, aprobó temas muy al detalle como, por ejemplo, la negociación por ramas industriales en vez de por empresas, o el cuidado de las semillas ancestrales o estatutos especiales por zonas o para los glaciares. En muchos temas se entró a mucho detalle. Y también se incluyó el sistema de pensiones cuando todos sabemos que la Constitución tiene que tener principios de pensiones y derechos sociales más profundos y sólidos que hoy día, pero los sistemas de pensiones en todo el mundo son propios de ley.

Entonces, se dio una paradoja en que en algunos temas, la mayoría de la Convención fue al detalle del detalle, de acuerdo a su ideología refundacional y en otros temas más generales e incluso más importantes, no se estuvo dispuesto a discutir.

-¿Y cómo analiza eso? ¿Significa que hay una mayoría en contra de esos conceptos?

-Uno puede leer que hay una mayoría contra la libertad y contra derechos y principios obvios. Por ejemplo, la Convención votó en contra de que se incluyera el principio de que el Estado está al servicio de las personas. ¿Y un Estado que no está al servicio de las personas para qué sirve? ¿Será que quieren que esté al servicio de los políticos? Yo hago un llamado a los constituyentes a dejar las anteojeras ideológicas y a centrarse en una Constitución que beneficie a los chilenos.

-Se habla de un liderazgo del Frente Amplio junto con el Colectivo Socialista en la Convención y se los sitúa en el centro en algunos análisis, pero ellos no representan a ese sector. ¿Qué rol ve usted que están jugando?

-Hay un conjunto de constituyentes de corte chavista y refundacional donde está el Partido Comunista, los Pueblos Originarios y los independientes afines a la Lista del Pueblo, suman más o menos 60 constituyentes, que son una fuerza importante en la extrema izquierda. Después hay un conjunto de constituyentes muy de izquierda que es el Frente Amplio, los socialistas y los Independientes No Neutrales, unos 50. Luego, hay un pequeño grupo de centroizquierda, que son unos ocho o diez, y después está Chile Vamos. En ese ambiente, el grupo «muy de izquierda» encabezado por el Frente Amplio tiene la posibilidad de construir hacia la extrema izquierda o hacia la derecha y eso le da un mayor poder. Es por eso que defienden la regla de los dos tercios porque con esa regla ellos son los principales beneficiados. Y su candidato presidencial, Gabriel Boric, acordó de su puño y letra la hoja en blanco con la regla de los dos tercios en el acuerdo por la paz y una nueva Constitución. 

La candidatura de Boric se sustenta en el apoyo del Frente Amplio y el Partido Comunista, ambos sectores que quieren abandonar una sociedad libre y democrática como en la que creemos desde la socialdemocracia hasta distintos grados del liberalismo hasta el extremo capitalista».

Gabriel Boric es el principal responsable de que los comunistas hayan tratado de echar abajo la regla de los dos tercios porque él, como candidato de los comunistas, debería haber alineado al PC a favor de los dos tercios. Qué gobernabilidad puede ofrecer como Presidente si el principal partido que lo apoya desconoce lo que él mismo acordó.

-Se leen comentarios que critican a la Convención, la motejan de «circo», se habla de improvisación. ¿Cómo ve usted ese escenario?

-En la Convención, la ultraizquierda y la izquierda dura operan con un guión preestablecido y con un plan. Me preocupa cuando hay sectores que interpretan la Convención como un circo, como un desorden o como que nunca se van a poner de acuerdo o que muchos constituyentes no saben lo que hacen. Eso no es así, esa es una caricatura de la realidad. Lo que tenemos es una Convención donde hay un grupo de ultraizquierda muy decidido, de corte chavista, que quiere refundar Chile y convertirlo en una sociedad colectivista. Y hay otro grupo de izquierda dura, encabezado por el Frente Amplio que quiere una Constitución de sus sueños. Ambos grupos tienen un plan específico y tienden a coincidir en muchos aspectos. Yo llamo a que la sociedad civil, los partidarios de la sociedad libre, que incluye desde sectores socialdemócratas hasta sectores que puedan ser en extremo capitalistas a que se movilicen, vayan a las audiencias, vayan a los medios, que hagan presente la necesidad de mantener una sociedad libre y democrática. Eso es lo que nos estamos jugando en la Constitución. Y hay un guión predefinido en los constituyentes que busca que Chile deje de ser una sociedad libre y democrática. La Convención no es un circo, sigue un estricto guión refundacional

-¿Un eventual triunfo del FA en la presidencial queda sin contrapeso con esta Convención?

-La candidatura de Boric se sustenta en el apoyo del Frente Amplio y el Partido Comunista, ambos sectores que quieren abandonar una sociedad libre y democrática como en la que creemos desde la socialdemocracia hasta distintos grados del liberalismo hasta el extremo capitalista. Y la fuerza con que ellos actúan en la Convención está revestida en la fuerza refundacional que ha traído Boric a la elección presidencial.

-El vicepresidente Jaime Bassa habló de un posible gobierno de transición donde se podría acortar el próximo período presidencial ¿Cuál es su opinión al respecto? 

Me parece que fue muy imprudente porque no se ha discutido y si bien se podría cambiar el sistema de gobierno.. hay que  respetar la votación ciudadana. Uno vota por un Presidente y un Congreso con una determinada duración. No se puede desconocer aquello. Detrás de esto está que el vicepresidente Bassa y muchos creen en una Convención soberana que puede hacer y deshacer a su antojo, como aumentar gastos, cambiar las reglas, que no esté limitada por marco alguno. Por eso también es inaceptable que la presidenta de la Convención, Elisa Loncón, diga que la Convención se salte los torniquetes. La Convención no está para saltarse nada como sí lo cree la presidenta.

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