Nicolás Maduro se juramentó como Presidente hace pocos momentos a pesar de las denuncias de fraude electoral en Venezuela y de que Edmundo González, su contendor que lo enfrentó el pasado 28 de julio, ha asegurado que llegará a ese país para tomar posesión de ese mismo cargo. La arremetida represiva ha sido tan fuerte esta semana, que incluso la líder opositora, María Corina Machado, fue retenida ilegalmente la tarde de ayer, aunque poco después fue dejada en libertad.
Ya el martes habían detenido, sin orden judicial y mientras llevaba a sus hijos al colegio, al yerno de Edmundo González, Rafael Tudares. Ese mismo día también secuestraron al director de la ONG Espacio Público, Carlos Correa, hombre dedicado a la defensa de la libertad de expresión en ese país. Un día antes, el lunes, detuvieron a más de 10 personas cercanas a movimientos y partidos de oposición.
De acuerdo con las últimas cifras de la organización Foro Penal, el país petrolero inició el 2025 con 1.794 presos políticos. En la lista figura María Oropeza, jefa de campaña del comando ConVenezuela en el estado Portuguesa, que esta semana cumplió cinco meses en cautiverio.
Flor Oropeza, la mamá de la detenida, relata desde Caracas en entrevista exclusiva con El Líbero el calvario que han vivido desde entonces.
Los ojos del régimen se posaron en esta colaboradora de Machado luego de que defendiera activamente la victoria de González en las elecciones del 28 de julio. Nueve días después, el pasado 6 de agosto, la mujer transmitió en vivo a través de sus redes el momento en el que funcionarios llegaron a su residencia y se la llevaron por la fuerza, sin que existiera orden de captura en su contra.
Flor relata que su hija estuvo sometida a desaparición forzada por más de 48 horas luego de su detención, tiempo durante el cual desconocían su paradero y estado. Supo dónde la tenían tres días después. La mantuvieron incomunicada por varias semanas. «Tardaron dos meses hasta que me dejaron verla y hablar con ella», cuenta la mujer, que ahora, cuando tiene suerte, logra el permiso de visita una vez cada 15 días. Debe llevarle todo lo que requiere, hasta el agua.
«Tuve que hacer un video (ver imagen superior) donde decía que necesitaba saber dónde estaba mi hija. La había buscado en todos los DGCIN (Dirección General de Contrainteligencia Militar), en todos los cuerpos del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), en todos los sitios posibles en Portuguesa y no la conseguía. Fue cuando ellos publicaron un video (ver abajo) que tenía una música macabra, así como de terror, en el que a María la están bajando de una avioneta; que supuse que la tenían en Caracas, en El Helicoide, y así fue. «Me trasladé hasta allá, pregunté por ella y me dijeron que sí, que estaba ahí», explica.
Oropeza fue presentada en tribunales, mucho después de vencidas las 48 horas que otorga la ley en Venezuela para la celebración de las audiencias de control de detenidos, por la supuesta comisión de los delitos de terrorismo e incitación al odio.
A la mujer, de 30 años de edad, la encerraron en El Helicoide, sede de la policía política venezolana, lugar que fue construido en la década del 50 en Caracas, no para ser centro de reclusión, sino un centro comercial. En esa edificación son múltiples los espacios en los que no entra luz natural y quienes son allí retenidos no saben cuándo es de día ni de noche, salvo en los momentos en los que los funcionarios del régimen deciden sacarlos a cielo abierto. En el caso de María, asegura su madre, últimamente esto ocurre una sola vez cada 15 días. Flor se arma de valor y relata lo que han vivido en este tiempo. «Nos cambió la vida», asegura.
«Yo le conozco la letra, sabía que era ella; me enviaba por escrito lo que necesitaba»
-¿Durante los primeros dos meses en los que ni familiares ni abogados pudieron ver a María hubo al menos alguna comunicación telefónica?
-No. Me enviaba cartas. Yo le conozco la letra, sabía que era ella; me enviaba por escrito lo que necesitaba. Hubo un momento en el que tuve que ponerme fuerte, que ya no quería más cartas. Quería ver a mi hija. Ya eran dos meses.
– ¿Cómo le hacían llegar las cartas?
-Con una chica de ahí (del cuerpo de funcionarios). María le entregaba las cartas y ella me las daba a mí. Yo también le enviaba.
-¿Y en esos dos meses usted recibió cartas todas las semanas?
-Había semanas que no, pero yo igualito iba para allá. Era cuando se podía, cuando ellos querían, sino no. Siempre voy los martes y los jueves, que son los días que reciben la paquetería. Ella me enviaba a veces la lista de lo que necesitaba. En ese momento era solo para paquetería porque no me dejaban visitarla. Si no pedía nada, compraba algo y se lo llevaba nada más para que supiera que estuve ahí.
-¿Eran solo listados de cosas que necesitaba o se trataba de cartas donde María contaba cómo estaba?
-Eran también cartas de cómo se sentía, decía que le diera saludos a la familia, cosas así. La otra parte era sí un listado.
-¿Qué cosas le pedía su hija?
-Cosas personales, de aseo personal, todo. No es solamente para ella, porque comparte con las otras chicas que están ahí. Hasta hoy hay que comprarle todo porque todavía está ahí encerrada. Tengo que llevarle hasta el papel higiénico. Hasta el agua se le compra.
-¿Sabe cuántas chicas son las otras y quiénes son?
-Una es una señora de Vente Venezuela y las otras dos chicas son de Primero Justicia (otro partido político). Ellas están casi en el último rincón. No se dan cuenta de absolutamente nada, ni noticias, ni nada.
“Uno entra y lo graban dándose el abrazo, me imagino que para que digan que todo está bien”
-¿Cómo fue cuando vio por primera vez a María en El Helicoide?, ¿en qué espacio la pudo ver?
-En una salita. Uno entra y lo graban dándose el abrazo, me imagino que para que digan que todo está bien. Fue un encuentro… imagínense: mi hija llorando, claro, yo dándole ánimo, porque es algo fuerte que esté encerrada sobre todo cuando uno sabe que no se lo merece, porque no ha hecho nada malo.
-¿Las graban en todo momento?
– Me imagino que sí, porque ahí se ven unas cámaras. No sé si grabarán lo que hablamos, pero es una posibilidad que también estén escuchando.
-¿A quién le permiten visitar a María?
-Aparte de mí solo han dejado entrar al papá y una vez logré que dejaran entrar a mi mamá, que fue quien me ayudó a criarla. El 24 y el 31 de diciembre me dejaron verla tres horas. Nos dimos fuerza las dos. Ahí va para adelante, sabiendo llevar el día a día, un día a la vez.
-¿Teme que después de hoy tomen la decisión de no dejarlos entrar por mucho tiempo, si no hay cambio de mando en Venezuela?
-No, confío en Dios y en los líderes que tenemos y en que esto termina pronto y que va a salir sana y salva.
-¿Qué expectativa tiene sobre el futuro de Venezuela?
-La mejor del mundo, que Edmundo González se va a proclamar presidente de Venezuela y la ingeniero María Corina, vicepresidente.
-¿No teme que más bien haya una ola de represión en Venezuela?
-Sí va a haber cambio, yo tengo fe que sí.
-¿La expectativa que tiene su hija es la misma que la suya?
-Ella dice que falta poco.
“La sacan al sol una vez a la semana (…) pero tenía como 15 días que no la sacaban”
-¿Cómo ve a su hija física y psicológicamente?
-Bien, fuerte, valiente; pero encierro es encierro.
-¿La sacan al sol?
-Últimamente no, dicen que porque están haciendo una cancha. La sacaban al sol una vez a la semana, un ratico y después la volvían a encerrar. Ahora me dijo que le habían sacado una solita vez, pero tenía como 15 días que no la sacaban.
-¿María le ha contado más detalles sobre sus condiciones de reclusión?
-No me ha dicho bien, será para que no preocuparme más. Me dice que le crea a ella, no lo que digan los demás. Son ellas cuatro, me imagino que no es un espacio grande. Sé que tienen una parte donde lavan. No creo que donde la tienen pueda ni siquiera ver el sol, nunca me lo ha comentado, pero me imagino que es un espacio cerrado -sin ventana ni ingreso de aire o luz natural- porque me dijo que nunca pueden apagar el aire (acondicionado). Claro, no puedo describir el sitio porque no se lo he preguntado ni me lo ha dicho tampoco, pero si ella me dice que no sale al sol, me imagino que no ve el sol ni siquiera por una ventana.
“La obligaron a tomar un defensor público”
-¿Desde el punto de vista legal, del proceso penal, qué le dice el abogado de su hija?
-El supuesto defensor de ella lo que hizo fue gritarme delante de varias personas en una oficina. Entonces no lo llamaría defensor, porque si me trata así el que la está defendiendo, no me puedo imaginar entonces cómo será el que la está acusando. He pedido que se le permita un abogado privado, pero no lo han permitido. La obligaron a tomar un defensor público.
-¿Para cuándo está previsto el inicio del juicio?
-No me han dicho. No debería haber juicio porque ella no ha hecho nada. Esto es más bien como un show.
-¿Considera que su hija es objeto de un proceso justo, que hay Estado de Derecho en Venezuela?
-No, por supuesto que no. Ella no ha hecho nada malo, defender unas elecciones no es hacer algo malo. Si supuestamente estamos en un país democrático, no tiene nada de malo pensar diferente. Quiero la libertad plena de ella y que le retiren todos esos cargos de los cuales la están acusando.
-¿Cómo es llevar esta situación de saber que su hija está presa en un país como Venezuela, donde hay múltiples denuncias de ausencia de garantías legales?
-Es fuerte, yo siempre lloro, porque cuando tú sabes que tus hijos no tienen nada que ver con cosas malas, que son bien educados, personas con valores… cómo van a acusar a mi hija de terrorista. Yo les pregunté a ellos: ¿qué es para usted un terrorista? No me supieron responder. A una muchachita que no tira ni una piedra en una manifestación, cómo va a estar acusada de terrorista. No le encuentro sentido a eso. Esto no es fácil.
-¿No teme que tomen medidas contra María o contra usted por dar esta entrevista?
-El miedo más grande que sentí fue cuando se llevaron a mi hija. Yo tengo que ir allá porque allá está ella y qué no hace uno por un hijo. Yo lo dejo todo en manos de Dios. Ojalá no tomen represalias contra ella, eso es lo que no quiero.
-¿Sabe si su hija ha sido violentada, torturada o amedrentada de cualquier manera?
-Lo único que me contó fue que cuando se la llevaron del apartamento donde ella vivía, la esposaron y la tiraron contra el piso. Eso fue en Acarigua (otra ciudad del estado Portuguesa), pero en realidad ahí donde está ahorita, si le han hecho algo no me ha dicho o no me quiere decir porque ya sabe cómo se pone uno como madre.


