La votación a favor de los Plebiscitos Dirimentes dentro del Reglamento de Participación Popular fue la concreción para que en Chile Vamos decidieran evaluar la posibilidad de acudir con un recurso a modo de “reclamo” a la Corte Suprema. Son enfáticos al señalar que la Convención se sale una y otra vez de “norma” y buscan regular las anomalías a su interior.

Para ese recurso se necesita la firma de un cuarto de la Convención, es decir 39 constituyentes. Y si bien hasta ahora los representantes de centroderecha no tendrían ese número, ya se encuentran trabajando en el documento.

De hecho, un equipo de constitucionalistas está trabajando en el escrito y le habrían solicitado al abogado Gabriel Zaliasnik que asumiera la representación ante la Corte Suprema. Quienes conocen de estas tratativas, el penalista estaría revisando los borradores para así poder compartirlo y ver en concreto cuántas firmas existen y de quiénes.

La polémica generada por los plebiscitos es uno de los temas abordados por la convencional Marcela Cubillos junto al constitucionalista Germán Concha y el director de El Líbero, Eduardo Sepúlveda, en un nuevo capítulo del Podcast Constituyente.

 

“Soy una convencida que hay que hacer todo lo posible para ir a la Corte Suprema con las firmas y cada uno ver su responsabilidad histórica en el futuro”, dice la convencional Marcela Cubillos.

Como un “misil” a los acuerdos calificó la aprobación de los plebiscitos. Estos se aplicarían «cuando una norma no alcance dos veces los dos tercios, pero sí los tres quintos, en vez de entenderse rechazada, como era la propuesta original, propuesta que, por lo demás, había aprobado el Frente Amplio. Ahora el Partido Comunista los movió, empujó y el Frente Amplio terminó votando a favor”, agrega.

En este contexto, la convencional del Distrito 11 explica por qué es partidaria de ir a la Corte Suprema. “Se cambian las reglas del juego del proceso constituyente; lo que la gente aprobó en el Plebiscito de octubre del año pasado”. Señala que la idea era buscar grandes acuerdos, pero que hoy ese incentivo se acaba, de hecho es contraproducente, ya que cada vez que se logre un acuerdo se dirá que fue una “cocina”, explica.

El hecho de que tenga que pasar por el Congreso -puesto que se requiere una reforma constitucional para la creación de los plebiscitos- cree que solo le agrega un trámite. “Estoy convencida de que éste o el próximo (Congreso) va a tramitarlo no por dos tercios como dicen algunos, sino que como se ha hecho costumbre, a través de una norma transitoria en la Constitución para que tenga un quórum inferior”, remata.

Por su parte, el abogado constitucionalista, Germán Concha, manifiesta la importancia de ocupar las instituciones: “Se ha instalado un ‘buenismo’ sobre la tesis de no usar la institucionalidad para no tensionarla. Si se renuncia a usar las herramientas que el sistema tiene, que no reclamen después. Sobre todo cuando la Convención lo único que ha hecho es saltarse la institucionalidad».

En el sector ya hay voces que dudan usar este recurso. Ante ellos, Cubillos subraya: «La búsqueda de la unidad no puede dirigirnos a la inacción porque cada uno tiene una responsabilidad histórica sentado ahí». Apunta que «uno tiene que hacer todo lo posible porque la legitimidad del proceso se cuide y que no siga avanzando con un vicio de origen, que no es un tema solamente teórico de legitimidad o ilegitimidad, sino que es un tema que va a condicionar la forma de negociar y de construir o no acuerdos». Y enfatiza: «Me parece que es fundamental hacer los esfuerzos. Si después, o no se reúnen las firmas o la Corte Suprema no falla a favor, perfecto, pero se hizo todo lo posible porque se respetaran las reglas del juego». 

En ese contexto explica que «estamos trabajando en un escrito, estamos trabajando la presentación, buscaremos las firmas. Cada uno sabrá si firma o no firma y cada uno defenderá hoy y mañana su posición ante este tema». 

 

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1 Comment

  1. Me parece que los convencionistas serios debieran presentar de todas maneras el reclamo a la Corte Suprema, aún si no llegaran a reunirse, como sería esperable dada la cobardía y buenismo de algunos covencionistas elegidos en listas de Chile Vamos sin compartir sus principios, la cantidad de firmas requeridas. Al menos quedaría el precedente histórico de la reclamación.

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