La Fiscalía formalizó y logró la prisión preventiva de tres sujetos implicados en la muerte del suboficial mayor de Carabineros, Daniel Palma, ocurrida el 5 de abril en la comuna de Santiago. “El delincuente venezolano siente un menosprecio hacia la autoridad policial”, afirma el abogado criminalista Luis Izquiel, desde Venezuela, al ser consultado sobre el perfil de los antisociales de ese país y las razones que impulsan la “sangre fría” con la que cometen delitos como el que acabó con la vida del carabinero.
Durante la audiencia el fiscal de la zona Centro Norte, Felipe Olivari, describió una conducta criminal distinta a la que habitualmente se observaba en el país. “El funcionario Palma estaba con su uniforme, en su moto, no disparó, no sacó el arma y le dispararon sin ningún tipo de misericordia, ni miramiento”, aseguró. Frente a esto Izquiel señala que Venezuela es el país donde los ciudadanos sienten mayor desconfianza hacía sus policías y que incluso hubo unos años en los que, en promedio, asesinaban a un funcionario del orden -policía o militar- a diario.
Izquiel es abogado penalista, profesor de Criminología en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y coautor del libro ‘Revolución de la muerte: 20 años de crimen, violencia e impunidad en Venezuela’. Conversa con El Líbero tras la promulgación de la Ley Naín-Retamal y en medio de la discusión legislativa sobre las Reglas de Uso de la Fuerza. En este sentido señala que la institucionalidad chilena debe responder ante este nuevo desafío criminal que se presenta: “La policía, el sistema de justicia en general y el sistema político, deben entender que están ante una nueva realidad, que hay una amenaza sobre Chile, sobre la seguridad de los ciudadanos y del país en general, y adaptarse a esa nueva realidad”.
Izquiel: “Hubo años en los que asesinaban a un policía por día en Venezuela”
–¿Cómo describiría usted el perfil del delincuente común de Venezuela?
–Primero quiero aclarar lo que ya se sabe, que de acá han salido siete millones de personas. La mayoría de las personas son honestas, salen a trabajar, a estudiar, a buscar mejores oportunidades de forma honesta en otros países, entre ellos Chile. Y dentro de ese gran grupo de venezolanos se cuelan algunos delincuentes, ciertamente. Eso ha tenido un auge yo diría sobre todo en los últimos cinco años. El delincuente venezolano es un delincuente muy violento porque, entre otras cosas, en el país con mayor tasa de homicidios de Latinoamérica tiene que competir con otros delincuentes. Es decir, cuando un delincuente acá forma parte de una banda tiene que competir con otros delincuentes de otras bandas que son sumamente agresivos. Ese es el marco de la delincuencia en nuestro país.
Para poner un ejemplo, hubo años en los que asesinaban a un policía por día en Venezuela, a un policía o a un funcionario militar por día. En el año 2016, según una ONG que se llama Fundepro, asesinaron a 414 policías y militares, la mayoría policías, la minoría militares, pero ahí están sumados los dos renglones. En 2017 asesinaron a 309 policías y militares. Y en el 2018, a 266. Estoy leyendo las estadísticas de un libro que escribí junto con Fermín Marmon García, que se llama ‘Revolución de la muerte. 20 años de crimen, violencia e impunidad en Venezuela’, publicado en 2020. Ahora, para ser sincero, el tema del asesinato de policías y militares en Venezuela ha venido disminuyendo en los últimos cinco años en el país, junto con la tasa total de homicidios en Venezuela. Pero aún así, nosotros tenemos la tasa hoy más alta de asesinatos en toda Latinoamérica. Y la tasa de Chile es, qué sé yo, ocho veces menor que la de Venezuela, la tasa de asesinatos. El delincuente venezolano tiene un irrespeto hacia la vida del otro, sea funcionario policial o sea cualquier otro tipo de persona. Esa es una característica de los últimos 20 años en que se ha desarrollado todo este clima de violencia en nuestro país.
–¿Y su juventud tiene que ver? En el caso del carabinero Daniel Palma los tres formalizados rondan los 20 años de edad.
–Sí, tiene que ver con eso. A partir de 1999 comenzaron a ascender todas las tasas criminales, entre ellas las tasas de asesinatos. Y muchos jóvenes, sobre todo en los sectores populares, se crían en entornos donde lo que ven son armas, proliferación de armas de fuego sin ningún control por parte del Estado, pandillas delictivas que gobiernan, ejercen gobernanza criminal en esos sectores populares donde crecen muchísimos jóvenes, hay una deserción escolar importantísima en nuestro país, hay una baja calidad educativa de los que están en el sistema y otros sencillamente nunca entran al sistema educativo de Venezuela. Hay tasas de pobreza muy grandes, hay hambre, hay adicciones a las drogas y al alcohol, sin control por parte del Estado. Hay muchísimos hogares desestructurados donde no hay padre, son jóvenes que se crían sin padre y a veces la mamá tiene que salir a trabajar y se crían solos, con la hermana de mayor edad, o el hermano, haciendo las veces de madre o padre de esos niños que se quedan mucho tiempo solos. En ese entorno es que se crían muchas veces los delincuentes en Venezuela. Hay otros que se crían en esos entornos pero no salen delincuentes, tienen lo que se denomina resiliencia, pero los delincuentes venezolanos provienen, la mayoría, de los sectores populares y se crían en estas circunstancias de violencia y de problemas sociales.
Izquiel: “Los delincuentes tienen un menosprecio hacia el funcionario policial en Venezuela”
–En la formalización de los imputados por el Caso Palma el fiscal dijo “le disparan sin advertencia y sin provocación alguna”. Y usted me señala que no hay respeto por la vida. ¿Por qué esa sangre fría en los crímenes?
–Esto responde a varias cosas. Primero, el entorno de violencia donde crecen estos jóvenes aquí en Venezuela, donde la vida no vale nada y eso lo ven en las calles, lo ven en todas partes aquí. Además, aquí hay una particularidad: Venezuela es el país donde los ciudadanos sienten mayor desconfianza hacia los policías. Eso ha quedado mostrado en las mediciones de Gallup, que se hacen a nivel mundial. En las últimas mediciones que yo he visto, Venezuela está en el primer lugar de desconfianza hacia los funcionarios policiales, y en nuestro país es común que los funcionarios policiales cometan actos de corrupción; no se puede generalizar, pero muchísimos de ellos, y la ciudadanía mira con esos ojos a los policías, en su gran mayoría. Los delincuentes también tienen un menosprecio hacia el funcionario policial en Venezuela, porque lo perciben con esta característica: son individuos muchas veces ligados a la delincuencia, individuos que roban hasta a los delincuentes muchas veces, cometen atropellos hacia los delincuentes. No hay ningún respeto al debido proceso. Aquí hay ejecuciones extrajudiciales, muchísimas también, entonces el delincuente ve muchas veces a los funcionarios policiales como asesinos, porque matan a delincuentes y a los que no son delincuentes también entran en esas estadísticas. Entonces, yo creo que eso hace que el delincuente venezolano sienta un menosprecio hacia la autoridad policial. Es probable que vayan a otros países y lleven esa percepción del funcionario policial venezolano y por eso es que haya un menosprecio hacia la vida de estos uniformados en otros países, cuando la percepción de la población en esos otros países hacia los funcionarios policiales, y entiendo que Chile es un caso donde hay muy buena percepción hacia los Carabineros, probablemente estos delincuentes lleven otra impresión de los uniformados producto de lo que está ocurriendo en Venezuela.
–En Chile ha sido noticia la presencia de integrantes del Tren de Aragua. Acá, de acuerdo con lo dicho en la formalización, estamos hablando de una pandilla: eran un grupo de seis que se unían para delinquir. ¿Estas pandillas pueden estar asociadas a grandes estructuras como las del Tren de Aragua?
–No, no necesariamente. El Tren de Aragua es la megabanda criminal más grande de Venezuela y la que se ha internacionalizado con mayor fuerza, eso es cierto, pero hay muchos delincuentes que migran y pertenecen a otras organizaciones delictivas importantes, sobre todo hacia Colombia, no hacia otros países latinoamericanos, y también hay delincuentes que han formado parte de pandillas más pequeñas, menos relevantes, pero eso no significa que tengan menos peligrosidad, porque aquí la peligrosidad del delincuente venezolano no tiene que ver con que pertenezcan o no a una gran organización delictiva. Aquí hay violencia criminal en pequeñas bandas, que luego probablemente vayan creciendo, luego desaparecen, es decir, hay una dinámica aquí que siempre está andando y hay muchos individuos que no forman parte de una pandilla muy notoria, muy relevante, pero que también tiene esta característica de violencia criminal notoria.
–En la formalización de los involucrados en el asesinato del Carabinero Palma también se dijo que el hecho que pudo haberlo desencadenado obedecería a dos posibles razones: que querían robar el dinero de los arriendos que había recaudado el administrador de un cité o que querían tomar el control de la casa. ¿Hay una búsqueda de estos nuevos grupos que se están instalando en Chile para lograr control territorial?
–Sí, claro. Pero es una característica de todos los delincuentes, evidentemente tratan de establecerse en un territorio y muchas veces hay una competencia en ese territorio con otras individualidades o grupos delictivos y allí regularmente se ejerce violencia. Eso es una característica común en los países latinoamericanos. Otra cosa que te quería señalar es que la mayoría de estos homicidios en Venezuela, sean de policías o militares o sean de personas comunes, terminan en la impunidad y es probable que estos jóvenes delincuentes venezolanos también vayan con eso en la cabeza, es decir, que pueden matar a un policía y que no pasa nada porque el sistema de justicia no funciona, tienen pocas probabilidades de ser sancionados por las instituciones del sistema de justicia y a lo mejor no se ubican en la realidad de un país como Chile, que tiene unas instituciones muchísimo más sólidas que las venezolanas. Entonces, no sé qué tiempo llevaban esos jóvenes en Chile, pero es probable que ese acto que cometieron sea producto de las circunstancias en las que ellos crecieron y se desenvolvieron como delincuentes aquí en Venezuela.
–En Chile se difundieron ampliamente las imágenes de los involucrados en el crimen del carabinero. ¿Algo así es posible en Venezuela o es la primera vez que personas de este tipo se ven perseguidos?
–Sí, porque aquí es tan común el asesinato de policías que no causa conmoción en la sociedad. Allá, los expresidentes fueron al velorio del policía. Eso aquí es imposible, eso aquí nunca ha ocurrido. Aquí sencillamente sale una nota pequeña en los periódicos y ya. Los delincuentes no son expuestos en los medios de comunicación cuando matan a un funcionario policial y tampoco se crea una gran conmoción, ni en los cuerpos policiales, ni en la sociedad. Porque como dije antes aquí se han presentado años donde han asesinado a más de un policía o militar, como promedio por día. Entonces, evidentemente estamos hablando de un país donde eso ocurre con muchísima frecuencia y se ha normalizado la muerte de funcionarios policiales o militares. Por eso señalo que estos jóvenes a lo mejor tenían esa conciencia, esa creencia de la realidad venezolana, y la trasladaron allá donde las cosas son completamente distintas.
–¿Qué implica que un delincuente, como es el caso de dos de estos imputados, se tomen selfies con sus armas y conserven estas fotografías en sus celulares?
–Eso también es común en Venezuela producto de la impunidad. Aquí hay delincuentes con páginas de Facebook, páginas de Instagram, donde lucen sus hazañas criminales. Lucen el armamento, graban, a veces, asesinatos y los montan en redes sociales. Y esto es producto de la impunidad. De hecho aquí hay hasta pranes -entendido como un criminal que mantiene el control dentro de una cárcel- que son pichones de cantantes y ponen canciones en YouTube y este tipo de cosas y aparecen cantando. Se toman fotos con artistas, hace poco que vino Anuel a Venezuela y apareció con un pran en Tocuyito -centro penitenciario ubicado en el centro norte de Venezuela-. El pran tenía la cara tapada, pero igual hacía ver que ese artista estaba dentro de una cárcel que él controla. Es común en Venezuela esa exposición de los delincuentes en redes sociales o tomarse fotografías, ponerlas en grupos de delincuentes o que ruede por ahí y no les importa por el tema de la impunidad que existe aquí. Por eso es que estos jóvenes van a aquellos países con estas creencias de la realidad que vivieron acá en Venezuela y creen que allá es lo mismo.
Izquiel: En Venezuela “cuando los delincuentes se ven perseguidos huyen, porque esos cuerpos policiales no los están buscando para detenerlos, sino para matarlos”
–Mencionó las ejecuciones extrajudiciales. En Venezuela además se hicieron las llamadas Operaciones para la Liberación del Pueblo (OLP), que consistían en despliegues policiales al interior de sectores populares que podían terminar en masacres. ¿Esos son factores que inciden en la migración delincuencial?
–Nosotros hemos analizado dos razones principales de la migración de delincuentes. Una es esa. Muchos delincuentes huyen de Venezuela cuando se ven perseguidos por los cuerpos policiales venezolanos. La OLP ya no se aplica, se aplicó un tiempo, pero después desapareció. Después, a partir de 2017 vinieron las FAES, que es el grupo especial de la Policía Nacional Bolivariana. Desde finales del año 2022 ya la FAES no está actuando, sino que se crearon otras direcciones en la Policía Nacional Bolivariana. Y, según los últimos informes, esas direcciones de la Policía Nacional Bolivariana son las que están cometiendo las ejecuciones extrajudiciales en Venezuela. Entonces, cuando muchos delincuentes se ven perseguidos por cuerpos policiales en este país, huyen, porque esos cuerpos policiales muchas veces no los están buscando para detenerlos, sino para matarlos. Cuando ellos sienten que están identificados, que tienen algún problema o que hay algún motivo por el cual esos cuerpos de seguridad los van a perseguir, huyen del país. Emigran. Esa es una de las razones. A veces cuando tienen problemas con otras agrupaciones delictivas huyen por la misma razón, para evitar ser asesinados por otra organización delictiva con la que tienen problemas.
Otra razón es buscar mejores mercados criminales. Claramente Chile es un país donde la economía funciona mejor y donde ellos pueden dar mejores golpes criminales desde el punto de vista económico. No solo Chile, sino otros países latinoamericanos. Además, yo le agregaría, no sé si esto lo pensarán, pero creo que es una realidad, que en estos países latinoamericanos de menor criminalidad las víctimas están más desprevenidas que en un país como Venezuela, donde la gente por ejemplo si tiene una joya de valor no sale, no la expone fácilmente de forma pública. Probablemente en un país como Chile sí, y la gente adinerada sale con relojes caros, cadenas caras, carteras caras. Aquí no. Aquí es difícil eso. Entonces también ves a las víctimas más propensas a ser objeto de la criminalidad.
–E igual los policías no están acostumbrados a que los vean y les disparen.
–Sí, totalmente. Los policías en las calles en Venezuela, como están acostumbrados a que un criminal en cualquier momento los puede matar, están con la mano en la pistola. O sea, tú ves a un policía parado en una esquina y regularmente tienen la mano puesta sobre la pistola que tienen en la cintura para evitar, entre otras cosas, que se la roben. Que pase alguien por detrás de él, lo encuentre desprevenido, se la saque del cinto y lo mate. Como ha ocurrido tantas veces. Y cuando van a un procedimiento, donde presumen que dentro de un vehículo hay delincuentes, van con la pistola afuera de una vez, precisamente porque saben que el delincuente venezolano es capaz de disparar desde dentro del vehículo. Los policías son precavidos en ese sentido y sacan la pistola. Es probable que en Chile no sea así porque eso no sea común.
–En Chile debido a que hubo tres carabineros fallecidos en un lapso de tres semanas se debió legislar y se aprobó la Ley Naín-Retamal que, entre otros aspectos, regula la presunción de la legítima defensa cuando un oficial usa su arma de servicio. Y ahora se está legislando sobre las Reglas de Uso de la Fuerza. ¿En Venezuela es cuestionado que el policía tenga esta actitud de ir con la pistola afuera o de tener la mano en el arma cuando acude a un procedimiento?
–Es cuestionado por las ONG que llevan registro de las ejecuciones extrajudiciales y atropellos policiales que hacen informes y critican eso. Pero aquí el ciudadano común está acostumbrado al atropello porque recuerda que nosotros vivimos en un régimen autoritario, un régimen donde prácticamente no hay Estado de Derecho. La gente está acostumbrada a los atropellos y entre esos a los atropellos policiales. Y hay una gran impunidad, así como te dije que hay una impunidad de los delincuentes que asesinan policías, hay una gran impunidad de las ejecuciones extrajudiciales y las violaciones a los derechos humanos en general. Eso lo han denunciado muchas ONG, entre ellas Provea y Cofavic, que llevan registro de impunidad, de ejecuciones extrajudiciales y otros atropellos a los derechos humanos cometidos por policías. Aquí se calcula que hay alrededor de mil ejecuciones extrajudiciales por año, según denuncias de ONG y el índice de impunidad de esas mil ejecuciones que registran las ONG aproximadamente por año es superior al 90%.
“Es posible que la política de mano dura de Nicolás Maduro haya impulsado la migración de delincuentes”
–¿Hay una estrategia del gobierno de Maduro de «exportar» la delincuencia para bajar un poco la conflictividad en Venezuela?
–No, yo creo que no hay una intención política de llenar países latinoamericanos de delincuentes. Maduro, a partir de hace unos cuatro o cinco años, probablemente un poco más, cambió la política que mantuvo Chávez durante mucho tiempo, que era de mano floja hacia la delincuencia. A partir de la OLP, año 2015, comenzaron los operativos fuertes, de mano dura contra la delincuencia y sobre todo, diría yo, en los últimos dos o tres años, hay una gran cantidad de operativos, ya le quitaron el nombre de OLP y a cada operativo le ponen un nombre. Está la operación Trueno, operación Trueno 1, operación Trueno 2, operación Trueno 3, operación Cacique Manaure, o sea a cada operación le ponen un nombre. Eso creo que es una estrategia para que no engloben todo dentro de las OLP. Y han desmantelado varias bandas delictivas, entre ellas la de ‘El Koki’, que era una de las más notorias, y han dado golpes criminales a otras agrupaciones delictivas. Esa mano dura que ha aplicado Maduro con distintos operativos en los últimos tres años, diría yo, ha reducido la criminalidad en Venezuela, porque han desmantelado varias bandas delictivas, pero sí es probable que haya impulsado una mayor migración de delincuentes, para evitar ser víctimas de esas operaciones de seguridad de Maduro, que dejan una estela de denuncias de ejecuciones extrajudiciales y otros atropellos a los derechos humanos. Entonces, sí es posible que la intensificación de la política de mano dura de Nicolás Maduro haya impulsado la migración de delincuentes en los últimos años.
–¿Es un incentivo para delinquir fuera de Venezuela ser difícilmente identificables, ya que no cuentan con documentos que avalen su identidad?
–No sé si es un incentivo, pero sí dificulta la investigación de hechos delictivos. No sé si ellos se ven incentivados por eso, pero lo que sí es cierto es que ayuda la impunidad de muchos de estos delincuentes. Y otra cosa que ocurre es que hay muchos gobiernos que no tienen relación con el régimen de Maduro, y por lo tanto las policías no intercambian información, como probablemente ocurre con países que sí tienen relaciones normales. Chile no tiene relación con Venezuela, hasta donde yo sé. Y si las tienen, no las tienen completas, no las tiene normales. Eso dificulta la interacción de las policías, el intercambio de información. De hecho, eso ha ayudado a muchos miembros del Tren de Aragua, porque las policías latinoamericanas han visto esa dificultad de pedir, solicitar información aquí a las policías del régimen de Nicolás Maduro. Y se ha hecho muy difícil la identificación de delincuentes fuera, la información acerca de a qué bandas pertenecen, etc. es una cantidad de información policial que no se está intercambiando, producto de las dificultades de las relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro.
Con respecto a que migran sin papeles en eso influyen muchos factores. Uno de ellos es sacar el pasaporte aquí. El pasaporte venezolano creo que es el más caro de Latinoamérica. Sacar un pasaporte aquí cuesta alrededor de 220 dólares. Y mucha gente que migra, precisamente por pobreza, no tiene dinero para pagar un pasaporte de 220 dólares. Y además que ni siquiera sabes si te lo van a dar después de pagar ese dinero. Eso incentiva que mucha gente que migra no saque papeles por lo costoso y por lo dificultoso que es sacar papeles en Venezuela.
–Estos ataques a sangre fría en Chile no eran frecuentes, ahora se están comenzando a ver muy seguido. ¿Usted cree que esto en algún punto se empieza a normalizar? Y si se normaliza, ¿qué viene después?
–No creo. Chile tiene una institucionalidad importante. Los Carabineros son una policía con mucha trayectoria y mucha capacidad. Y lo que tienen que hacer los chilenos es irse adaptando a las realidades. No quedarse atrás con respecto a las realidades que se van presentando. Y que las instituciones chilenas den respuesta a esas nuevas realidades. Creo que lo vienen haciendo porque ese cuerpo de leyes que mencionó antes fueron impulsadas después de la muerte de este último carabinero. Y ya venían conversando en el Congreso. Entonces, eso es lo que tiene que hacerse. La policía, el sistema de justicia en general y el sistema político, entender que están ante una nueva realidad, que hay una amenaza sobre Chile, sobre la seguridad de los ciudadanos y del país en general, y adaptarse a esa nueva realidad y no quedarse atrás con respecto a las realidades delictivas.

