Hoy El Mercurio publica los resultados de la nueva versión de la Encuesta Bicentenario, efectuada por el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, que arroja que la percepción de un conflicto entre chilenos y migrantes se ubicó en 71% en 2022, cuando en 2021 se situaba en 64%.
Roberto Méndez, académico que participó en el estudio, le advirtió a ese medio que la sensación de conflicto «podría ser peor» durante este año, debido a «la explosión de seguridad que hemos vivido en los últimos meses».
Y es que en los casos de los tres carabineros que fueron asesinados en un lapso de 23 días, en dos de esos hechos los implicados son de nacionalidad venezolana (ver nota: Abogado criminalista venezolano: “La policía, la justicia y los políticos deben entender que una nueva realidad amenaza a Chile”)
Los resultados de la mencionada investigación se condicen con los de otro estudio que fue publicado durante el primer trimestre de este año, titulado ‘Cohesión social y cambios de actitud hacia la migración: una perspectiva longitudinal en contexto COVID-19‘, según el cual la óptica con la que los chilenos ven a los migrantes desmejoró luego de la pandemia.
De acuerdo con el mencionado estudio, elaborado por investigadores del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), mientras en las muestras realizadas en el período 2017 y 2018 se registró una mejora en las actitudes hacia los migrantes, en términos de convivencia, identidad y amenaza, esos resultados se revirtieron en 2021.
«La pandemia parece haber actuado en contra de las tendencias positivas» con respecto a venezolanos y peruanos
En el año inmediatamente posterior al inicio de la pandemia, en 2021, un 35% de los chilenos decía sentir ninguna o poca simpatía por los migrantes venezolanos y peruanos, mientras que en 2019, previo al Covid 19, esta cifra se situaba en 24.4%.
«La pandemia parece haber actuado en contra de las tendencias más positivas que habíamos identificado desde 2016 sobre las percepciones de los chilenos hacia los migrantes peruanos y venezolanos», se indica en el estudio.
La investigación utilizó datos del Estudio Longitudinal Social de Chile e incluyó a 3.718 personas, entre 18 y 75 años, muestra que tiene una representatividad del 77% de la población total del país y del 93% de la población urbana.
El estudio ahonda en la pandemia como posible causal del deterioro en la percepción hacia los migrantes. «Los cambios en las actitudes de los chilenos hacia peruanos y venezolanos migrantes a lo largo del tiempo tenían que ver principalmente con el miedo a perder sus trabajos y a la amenaza a la identidad nacional y las costumbres, pero parece que la pandemia ha empeorado estas percepciones negativas», se indica.
Eso sí, en la investigación se hace la salvedad de que no sería esa la única variable: «Somos conscientes de la existencia de otros procesos que ocurren paralelamente y que dificultan la posibilidad de descartar diferentes explicaciones alternativas, como el estallido social y los posteriores escenarios cambiantes. Las explicaciones serían la inflación, el desempleo, la política y la inestabilidad, entre otros».
Siguiendo con las cifras, 81% de los encuestados considera que tiene poca o ninguna semejanza con la población migrante. Esto es 5% más alto que en la medición anterior.
«Estos resultados están alineados con estudios internacionales y nacionales que han demostrado que cuando las sociedades enfrentan crisis, las personas (y a veces los gobiernos) tienden a encontrar chivos expiatorios a los que culpar, que se construyen como un ‘otro’; en este caso, los migrantes», se señala en la investigación.
Cada vez son más los migrantes irregulares
«Mientras que en 2002, los migrantes que residían en Chile comprendían sólo el 1,3% de la población total (INE, 2018), al cierre de 2020 representaron más de 8%, según las últimas estimaciones (INE y DEM, 2021)», se advierte en el estudio, en el que participaron los investigadores Juan Carlos Castillo (Universidad de Chile), Macarena Bonhomme (Universidad Autónoma de Chile), Daniel Miranda (PUC) y Julio Iturra (Bremen International Graduate School of Social Sciences).
Esta migración, se detalla en el documento, han sido predominantemente «Sur-Sur». Los venezolanos se ubican a la cabeza de la lista con un 30,7%, seguidos por los peruanos (16,3%), los haitianos (12,5%) y los colombianos (11,4%). «La gran mayoría de los migrantes llegaron entre 2010 y 2017 (66,7%)», se señala en la investigación.
En este sentido, la migración irregular también ha marcado una diferencia en la percepción de los chilenos. “Esto abre nuevos debates sobre los cambios de actitud de los chilenos hacia los migrantes y debe estudiarse en detalle, ya que podría influir en que en las próximas encuestas aumenten las percepciones negativas especialmente de los venezolanos”, advierte Bonhomme, investigadora de la Universidad Autónima de Chile.
«Es vital reconocer que la migración irregular creció significativamente desde 2018, lo que coincide con los importantes cambios en las políticas migratorias de ese año. El número de migrantes que cruzan hacia Chile por caminos irregulares pasó de 2.905 a 6.310 migrantes para 2018 en un año y hasta 8.048 en 2019. Cuando llega la pandemia, este número aumentó significativamente a 16.848 en 2020 y luego aumentó a 56.586 migrantes en 2021,
provenientes principalmente de Venezuela», se indica en el estudio.
