Credit: @MuniZapallar

Zapallar es un balneario, ubicado en la región de Valparaíso, cuya belleza es reconocida nacional e internacionalmente. Lamentablemente, en Chile no somos muy inteligentes para resguardar nuestro patrimonio arquitectónico, cultural y ambiental. Muchos de nuestros padres y abuelos, se conocieron en Constitución, Pichilemu o Cartagena, otrora grandes balnearios a los cuales se podía acceder por ferrocarril. Ahora -salvo a Constitución- ya no hay ferrocarril. Más tarde, Viña del Mar, Concón, Reñaca, Las Cruces, Santo Domingo y Algarrobo, se transformaron en lugares de veraneo de alto interés. En la zona sur de Chile: Villarrica, Pucón, Futrono, Panguipulli, Frutillar y Puerto Varas, han sido los más populares en los últimos años.

La voracidad inmobiliaria de algunos, los deficientes e incoherentes planos reguladores, municipios administrados muchas veces de manera poco profesional y vecinos indolentes, llevaron a que casi todos los lugares mencionados fueran perdiendo su atractivo original, y otros van por la misma senda. Accesos únicos, calles angostas, inexistencia de normas estéticas mínimas y mal gusto, han contribuido a un creciente deterioro.

El caso de Zapallar es uno que preocupa a los vecinos y a quienes han elegido ese lugar para vivir, trabajar, veranear o pasar los últimos años de sus vidas. El constructor-inmobiliario (no todos) en general olfatea, compra, lotea, construye, vende y se va, con su beneficio económico. El gran problema está en lo que deja y en cómo se afecta al entorno y a los vecinos. Entre Maitencillo y Papudo, pero especialmente en Zapallar, los cerros se han repletado de casas con linda vista, las cuales han sido en muchos casos emplazadas en medio de vegetación nativa, con accesos casi verticales que a todas luces dañan el bosque, erosionan, afectan las napas y tienen efectos negativos en el clima, fauna y paisaje.

Se pretende, además, instalar comercio de grandes proporciones en medio del pueblo, con evidentes efectos viales, en seguridad y también en los pequeños negocios. Aquí no se trata de impedir el progreso, todo lo contrario, se trata de producir cultura, de mantener algo lindo en el tiempo.

Es cosa de viajar un poco y constatar cómo los balnearios de España, Francia, Italia, Croacia y Grecia, son cuidados a rajatabla. Cada cual no puede hacer lo que quiera en materia urbanística. En Zapallar en una calle -Germán Riesco- se ubica el colegio y la municipalidad, ambos con creciente flujo vehicular y sin suficientes estacionamientos. A esto se suman nuevos proyectos recién aprobados que agudizarán y sepultarán, quizás para siempre, el encanto del balneario.

Las autoridades están ahí, pero aparentemente no tienen “atribuciones”. Curiosamente, hay un sector regido por “monumentos nacionales” de estricta normativa, y a unos metros, un total caos urbanístico. Aparentemente, se estudian cambios en el antiguo plano regulador comunal, pero en el intertanto los apurados inversionistas avanzan rápido, antes de que les cambien las normas imploradas por los vecinos.

Si un agricultor quiere talar un árbol en su predio, debe tener permiso de Conaf. Si un empresario quiere llevar adelante un proyecto industrial, le esperan años de trabajo para sortear una infinidad de obstáculos que le ponen las autoridades, lagartijas incluidas. Pero en Zapallar, se tala un paño completo y donde había dos casas, ahora pueden haber diez. La comparación de fotos aéreas en distintos momentos, dan cuenta de cómo se está afectando gravemente la vegetación del pueblo y su entorno inmediato. ¿Qué sucede con los efectos colaterales, con los estacionamientos, con la saturación vial y con las normas mínimas durante los periodos de construcción?

Para concluir, en el verano y como es natural, congrega a quienes van de vacaciones, por lo que la sobre densidad habitacional agobia al vecino y genera molestia. Así, poco a poco se va autosaturando un balneario, orgullo de Chile. O se toman medidas ahora, o más tarde será demasiado tarde y Zapallar pasará a alargar la lista de lindos lugares que perdieron su encanto. 

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