Planta Desalinizadora en Israel Credit: Michael Jacobson. Wikimedia

Dos eventos realizados la semana pasada pusieron de relieve nuevamente la importancia de aplicar innovación y gestión frente a los desafíos hídricos, particularmente cuando se trata de su aporte a sectores productivos de gran relevancia, como la minería y la agricultura.

Durante las últimas décadas, Israel ha construido una reputación global como potencia tecnológica. Frecuentemente denominado la “startup nation”, el país ha desarrollado un ecosistema dinámico definido por el emprendimiento, el pensamiento audaz y la innovación constante. Este modelo se ha probado exitosamente en diferentes ámbitos, entre ellos el de la gestión eficiente del agua.

A pesar de su reducido tamaño geográfico y la escasez de recursos naturales, Israel ha sabido capitalizar su capital humano, la excelencia en investigación y una cultura orientada a la resolución de problemas para convertirse en uno de los principales polos tecnológicos del mundo. Sus ventajas tecnológicas abarcan sectores clave como seguridad, cibernética, salud, Fintech, gestión del agua y agricultura de precisión.

Precisamente estos dos últimos asuntos, agua y agricultura, se abordaron respectivamente en Exponor y en un seminario realizado en la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se generaron muchas consultas sobre las tecnologías y modelos desarrollados por Israel y su pertinencia para Chile.

Respecto de los desafíos hídricos, hay que señalar que, a pesar de estar ubicado en una región árida con acceso limitado al agua, el país transformó la necesidad en oportunidad. Gracias a avances en desalinización, reciclaje de aguas residuales y riego por goteo, empresas israelíes han desarrollado soluciones que hoy se exportan a nivel global. Israel recicla cerca del 90% de sus aguas residuales —mucho más que cualquier otro país— y opera algunas de las plantas desalinizadoras más grandes y eficientes del mundo. De hecho, aunque aproximadamente un tercio del territorio israelí es desierto, es posible encontrar instalaciones para la crianza de peces de agua dulce destinados a la alimentación, lo que permite contribuir a la seguridad alimentaria, optimizar el uso del agua mediante su reutilización para la irrigación eficiente de cultivos cercanos —como los de dátiles— y todo ello a costos accesibles. Estas capacidades no solo garantizan la seguridad hídrica interna, sino que posicionan a Israel como líder mundial en innovación hídrica sostenible.

Vinculada estrechamente a esta experiencia hídrica, Israel ha desarrollado capacidades muy relevantes en agricultura tecnificada y de precisión. Científicos y emprendedores israelíes fueron pioneros en la tecnología de riego por goteo, que permite suministrar agua y nutrientes directamente a las raíces con mínimo desperdicio. Hoy, las empresas agri-tech israelíes integran sensores, imágenes satelitales, inteligencia artificial y análisis de datos para optimizar los rendimientos agrícolas reduciendo el consumo de recursos. En un mundo marcado por el cambio climático y la inseguridad alimentaria, la innovación agrícola israelí ofrece soluciones escalables que mejoran la productividad preservando la sostenibilidad ambiental.

La cooperación entre Israel y Chile en estas materias lleva ya algunas décadas y hoy está concentrada en la implementación de plantas desalinizadoras, para consumo humano e industrial, como asimismo en la implementación de mejoras agrícolas a través de tecnologías e inteligencias artificial.

Sin embargo, la experiencia de Israel nos dice que incluso más importante que la tecnología es el modelo de gestión, el cual resulta vital para alcanzar soluciones eficientes, basadas en la integración y coordinación de todos los actores, con mirada de largo plazo, apunando a la equidad y sostenibilidad.

Agregado Comercial de Israel en Chile y Argentina

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