La triestamentalidad se refiere a un principio de gobierno universitario que incorpora y da participación a académicos, funcionarios y estudiantes. El objetivo es que los tres estamentos decidan acerca de políticas universitarias y también la elección de autoridades.
En la Universidad de Chile, hasta hoy, los Consejos de Facultad tienen mayoría de académicos y la influencia de funcionarios y estudiantes es menor y varían según la facultad. Se pretende hacer más “democrática” la gobernanza universitaria. Existe un Senado Universitario de 36 miembros, de los cuales 27 son académicos, siete estudiantes y dos funcionarios. El Senado elabora y propone reformas, fiscaliza autoridades superiores y aprueba políticas institucionales.
La nueva triestamentalidad, pretende dar más atribuciones a los grupos menos representados. La reforma implementada asigna a los académicos 75% de presencia en los Consejos de Facultad, 12,5% a funcionarios y 12,5% a estudiantes. Lo más insólito de la propuesta, que pretende “democratizar” la gobernanza universitaria, es que esta no considera a los graduados de la universidad. En efecto, tanto académicos como funcionarios tienen movilidad laboral, por lo que es frecuente que dejen la universidad y se cambian a otros trabajos. Por su parte, los alumnos no siempre concluyen la carrera, por distintas razones. Los graduados son los únicos que, por definición, siempre pertenecerán a la universidad. Son además los representantes perpetuos de la universidad en la sociedad civil y son quienes experimentan día a día las fortalezas y debilidades de su formación académica.
Los alumnos no están preparados para ejercer roles directivos y los académicos muchas veces defienden privilegios e inamovilidades y también son parte de la política partidista que corroe el alma universitaria.
En consecuencia, toda esta discusión, que se arrastra por largo tiempo, no tiene sentido alguno, si no se incorpora a los graduados en los consejos de facultad, con relevantes atribuciones y como parte integral de la gobernanza universitaria.
El hecho concreto de que este tema no haya sido levantado por las actuales autoridades de la universidad da cuenta de que la defensa de intereses particulares, están por sobre la eficiencia del quehacer y la justicia universitaria.
Eliminando la ideología y equilibrando las decisiones incluyendo a los graduados, la Universidad de Chile, podrá liberarse del estigma de ser una universidad liderada por quienes piensan como ellos. A modo de ejemplo, si verificamos la orientación de la radio de la Universidad de Chile, la orientación hacia a una cultura de izquierda, el sesgo ideológico de los profesores en la mayoría de las facultades y programas académicos poco objetivos, concluiremos que hacen falta cambios en la gobernanza universitaria, pero no en la dirección que han tomado en el último tiempo.
