París
Credit: Cuenta de X de los Juegos Olímpicos, @Olympics

Cuando el barón y educador francés Pierre de Coubertin fundó los Juegos Olímpicos de la era moderna probablemente no imaginó que 130 años después, y por tercera vez, su París natal albergaría unos Juegos Olímpicos. El año 1900 en los segundos juegos y los siguientes hace justo 100 años en 1924 pusieron a París como foco del deporte mundial.

Hoy, y después de los anteriores Juegos Olímpicos disputados en Tokio, todavía influidos por la pandemia, se nos presentan unos juegos que en palabras de los organizadores pretenden estar impregnados como nunca de amistad y cercanía. Es por ello que, por primera vez en la historia, hemos podido disfrutar de una ceremonia inaugural fuera de un estadio, en un escenario abierto, donde cientos de miles de personas se congregaron a las orillas del río Sena para disfrutar de un gran show donde brilló Lady Gaga y emocionó Céline Dion y pudieron ver las coloridas embarcaciones con el paso de las delegaciones de los 204 países participantes.

La antorcha olímpica trasladada por deportistas del calibre de Zinedine Zidane, Rafael Nadal, Serena Williams, Carl Lewis, Nadia Comaneci y otros ha sido encendida y con ello los juegos han sido oficialmente inaugurados.

Son 10.500 los deportistas que, junto a los 4.400 de los juegos para olímpicos, los que se darán cita para disputar entre ambos las cerca de 5.000 medallas en las 32 disciplinas deportivas. La particularidad es que cada una de estas medallas tendrá un pequeño fragmento de 18 gramos de la Torre de Eiffel original. Nuestro país estará presente con 48 representantes, 30 hombres y 18 mujeres que lograron clasificar en 20 distintos deportes a esta instancia, constituyendo la delegación más numerosa de su historia sin considerar aquellas citas en que han participado deportes colectivos. No podemos olvidar la medalla de bronce que obtuvo el fútbol de varones en los juegos de Sídney 2000.

En esta idea de acercar los deportes a la ciudad, París ha convertido muchos de sus principales monumentos en estadios transitorios. Es así es como podremos ver el vóley playa desarrollarse a los pies de la Torre Eiffel. El famoso Palacio de Versalles, construido en 1631 que albergara a los reyes hasta la revolución francesa, servirá de sede para los deportes ecuestres y el pentatlón moderno. Por su parte, la Plaza de la Concordia y el Jardín de las Tullerías, ahí donde fuera decapitada María Antonieta, será el lugar donde se desarrollarán los llamados deportes urbanos como el skate, el BMX Freestyle o el breakdance. En el Grand Palais se disputará la esgrima. La explanada del Hotel des Invalides, hospital que mandó a construir Luis XIV para recibir a los veteranos y  heridos de guerra que hoy alberga un museo militar en cuyo costado y bajo la cúpula de la Iglesia del Dome des Invalides se encuentra la tumba de Napoleón, servirá de sede del tiro con arco así como la meta del ciclismo ruta y el triatlón, que a su vez, en una decisión no exenta de polémica, tendrá sus parte de natación en las aguas del mismo río Sena, tal como la prueba de nado abierto.

En esto de las sedes, en otra decisión curiosa de los organizadores, establecieron que el surf se disputaría en Tahití, distante 15.700 kilómetros de París, donde los deportistas deberán vivir durante dos semanas arriba de un crucero anclado al puerto. Qué duda cabe, tendremos unos juegos tan apasionantes como distintos. No en vano, aunque menos que los 15.000 millones de dólares que costaron los juegos de Tokio, en estos se han invertido cerca de 9.000 millones.

Agradezco a la idea de El Líbero en disponer este espacio que permitirá, durante las próximas tres semanas y un par de veces a la semana, llevar a ustedes lo más destacado de los juegos con especial atención en la actuación de los deportistas nacionales, ya que como dijo aquel rey protestante que se volvió católico para asumir el trono de Francia, París bien vale una misa.      

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