Hay tres razones para mantener el derecho a usar efectivo en nuestro país. La primera es el acceso a internet. La digitalización no llega a todos por igual. De acuerdo con datos de Subtel, 94% de los hogares chilenos declara tener acceso a internet, mientras otro reporte de Ipsos concluyó que 8% de la población no tiene acceso a tarjeta de débito. Por lo tanto, aún hay entre un 6% y 8% de la población que, en caso de no existir la opción de usar efectivo, no podría pagar cuentas, hacer compras diarias, entre muchos otros aspectos.
La segunda razón es la bancarización desigual. Aunque se ha avanzado de forma importante en este aspecto, aún hay cerca de un 10% de la población que no está bancarizada. De acuerdo con la CMF, al cierre de 2023, la bancarización en Chile alcanzaba 90,2%. Los grupos no bancarizados incluyen a los sobreendeudados, migrantes, mujeres (debido a la brecha de ingresos), personas de tercera edad de bajos ingresos y las Mipymes.
El uso del efectivo es superior en familias con rentas bajas y problemas de acceso digital. Por lo tanto, mantener la opción del uso de efectivo tiene una relación directa con la inclusión financiera, tanto en personas mayores, de bajos recursos, discapacitados, inmigrantes, sectores rurales con baja o nula conexión, como comercios pequeños. La disponibilidad de efectivo promueve el comercio de proximidad, el cual es fuente de ingresos para una parte importante de la población que vive en barrios más pobres.
Otro punto importante aquí es que el efectivo impulsa el ahorro, porque permite una mayor visibilidad de los gastos. En un país altamente endeudado, es una herramienta clave. De acuerdo con la CMF, a junio de 2024, el nivel de deuda representativa de los deudores, definido por la mediana de la distribución, fue de $ 1,9 millones, mientras que los indicadores de carga financiera y apalancamiento fueron de 13,6 % y 2,3 veces el ingreso mensual, respectivamente.
Y la tercera razón por la que es clave mantener el uso de efectivo, es poder enfrentar -algo más seguro-, las catástrofes. Chile es un país que suele sufrir desastres naturales. El efectivo es la única alternativa de pago en situaciones de catástrofes, ciberataques o cualquier incidencia tecnológica, una reserva de valor para los ciudadanos segura frente a estafas y ciberdelitos. Ante esto, la disponibilidad de efectivo es fundamental para permitir la continuidad del funcionamiento de los pagos en el país.
Por todo lo expuesto, es fundamental mantener el derecho de uso del efectivo en Chile, como garantía de inclusión social, alternativa de pago en situaciones de emergencia, y factor de competencia en una situación de creciente dependencia y concentración digital.
