Hace nueve años, más de 80 mil chilenos firmaron para que se consagrara el Día Nacional del que está por nacer y la adopción. Desde ese momento, cada 25 de marzo volvemos a celebrar la vida, al igual que cada 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down.
Así es cómo la legislación chilena reconoce simbólicamente el valor de la vida humana desde la concepción. Años después se sumó una protección fundamental para los padres: la ley mortinato, que permitió dar nombre y sepultura a los hijos que mueren en el vientre materno.
Pero estas buenas noticias que demuestran una justa promoción de la vida humana no-nacida, están fuertemente disminuidas frente a una de las más lamentables decisiones políticas de nuestra historia: la ley de aborto en tres causales. El año 2017 se autorizó y garantizó el acceso a intervenciones abortivas a las mujeres en los casos de riesgo de vida de la madre, inviabilidad del no-nacido y embarazo por violación.
Sin embargo, lo más triste no es la permisión del aborto, sino su aceptación social. En Chile desde el año 2010 las encuestas muestran una opinión muy favorable del aborto, ya sea de forma particular -causales- o libre. Y ahí viene la autocrítica ¿Cómo fue posible que un país que protegía la vida de forma adecuada hoy tiene una ley de aborto e incluso estuvo a pasos de tener una Constitución con aborto libre? ¿Cómo la opinión pública decantó con tanta rapidez en la tolerancia de las prácticas abortivas?
La lucha por la protección y promoción de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural es una exigencia de cada día. En el campo político defendiendo las iniciativas que resguarden los derechos de cada ser humano, en el campo cultural difundiendo los principios, los conocimientos y el entusiasmo necesarios para custodiar la vida de los inocentes y en el campo social acompañando y haciéndose cargo de la realidad de quienes se encuentran en una situación que ciertamente exige una respuesta de toda la sociedad, sin la cual el aborto parece un mal inevitable.
Ese es el rol del Día del que está por nacer y de la adopción: recordarnos que hay que hacer un esfuerzo por inculcar en nuestras conductas, opiniones y leyes el cuidado irrestricto de la vida humana.
En otros ámbitos observamos con pesar que el Gobierno del Presidente Boric, a pesar de no tener en la agenda hasta el momento el aborto libre por su insuficiente adhesión, ha concentrado esfuerzos en seguir debilitando la conciencia nacional en materia de cuidado y protección de los no-nacidos. Tanto desde el Ministerio de la Mujer como el de Educación han incentivado programas que facilitan el aborto y que normalizan su práctica, como las campañas del día de la mujer y los anuncios de planes de “alfabetización sexual”.
Resguardar la vida en toda circunstancia, acabar con la injusticia de la legalización del aborto, generar la red de protección a las mujeres y la infancia es un auténtico avance en humanidad. El aborto por causales es el primero de muchos retrocesos avalados por la política en esta materia. Desde Siempre por la Vida haremos todos los esfuerzos por terminar con dichas injusticias y dar a toda vida humana el cuidado y respeto que merece.
*Teresa Le Blanc, presidenta Fundación ChileSiempre y Constanza Schneider, presidenta Siempre por la Vida
