Ya tenemos a los dos finalistas de esta Copa Mundial Sub-20 de Fútbol Chile 2025, que son Argentina y Marruecos, ambos cuadros legítimos merecedores de esta instancia. Por el tercer y cuarto lugar se medirán Colombia y Francia. 

Antes de referirme a la final, no puedo dejar pasar la performance del anfitrión, Chile. Nuestra selección dejó en el campo de juego más incertidumbres que certezas, más decepción que optimismo de cara a lo que será formar una selección mayor que se haga cargo de la extinción de la “generación dorada”. Hasta ahora nuestra Sub-20 es simplemente Sub-Nada.

¿Por qué digo Sub-Nada? Porque esta selección no mostró nada, nunca se supo a qué jugó, tácticamente muy poco, de lo físico mejor ni hablar y el talento de sus jugadores escaso. A veces el talento atenúa las otras falencias, pero en este torneo no apareció y ahí están los resultados. Sólo unos pocos jugadores destacables, como Lautaro Millán, Ian Gargues y Agustín Arce, los tres llamados por el técnico interino de la selección mayor, Sebastián Miranda, para el compromiso amistoso contra una selección peruana tan diezmada como la selección chilena.

Hay que recordar que hace un mes terminaron las eliminatorias para el Mundial 2026, donde Chile salió último y Perú penúltimo, y Venezuela y Bolivia nos sacaron siete y nueve puntos de ventaja, una vergüenza. ¿Dónde quiero llegar? El técnico Miranda nominó para este extraño amistoso (en medio del mundial Sub-20) a casi los mismos jugadores ya recontra probados que jugaron los últimos partidos de las eliminatorias. ¿No era acaso el momento de hacer jugar los 90 minutos a los tres convocados de la Sub-Nada y no hacerlos entrar a la cancha faltando tan poco para el final? ¿Qué conclusión puede sacar un técnico con estas decisiones?

Parece que todos los responsables de nuestro fútbol estuvieran de paso y no enfrentan los temas que hay que resolver. Todos saben cuáles son los males de nuestro fútbol, y no los encaran. Como dicen: “Es imposible conseguir resultados distintos si seguimos haciendo lo mismo”.

Entrando en el buen fútbol, podemos decir que las semifinales del Mundial Sub-20 fueron excelsas. El encuentro entre Marruecos y Francia fue áspero e intermitente debido a la cantidad de faltas cometidas por ambos equipos -alrededor de 40 en total-, pero el equipo africano fue un justo vencedor, aunque haya sido por vía de los penales. Esta selección marroquí tiene todo lo que le falta a Chile, como el talento y técnica en función del equipo, la irreverencia necesaria para enfrentar equipos de más envergadura física y con más historia, quizás un poco “pichangueros” de más, pero eso en lo particular a mí me gusta.

La otra semifinal entre Colombia y Argentina tuvo a un equipo cafetero agrandado y desplegado en el campo de juego de manera que no se notó la diferencia de jugadores y valores de ambos cuadros. Argentina tuvo que batallar para lograr la ventaja mínima que lo catapultó a la final.

Marruecos puede perder la final este domingo -lo más probable es que así sea-, pero es el ejemplo que Chile tiene que mirar. Ellos hace años están trabajando bien en todas sus divisiones menores, prueba de ello es el 4° lugar en el Mundial de Qatar 2022 y ahora finalistas del Mundial Sub-20. Si se hace lo que hay que hacer, Chile lentamente puede pasar a ser una selección Sub-Nada a Sub-Algo.

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1 Comment

  1. Gran columna de un profundo conocedor y ex dirigente del fútbol chileno. Importante opinión que ojalá abra un debate para mejorar el nivel actual de la dirigencia y del fútbol nacional.

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