salud

La salud, junto a la seguridad y la educación, es una de las tres urgencias más importantes que tiene actualmente la ciudadanía y, si bien nuestro sistema ha sido capaz de desarrollar una amplia oferta de servicios para cubrirla, aún no hemos podido lograr como país que todos los chilenos puedan acceder en igualdad de condiciones, de forma oportuna y de acuerdo con sus necesidades, a las atenciones médicas que requieren.

La Constitución vigente asegurar el libre e igualitario acceso a todas las acciones de salud y consagra la libertad a las personas para elegir el sistema de salud al cual quiera adscribirse, ya sea público o privado. Sin embargo, en la práctica, tanto en el sistema de salud público como privado han presentado serios problemas para solucionar las necesidades médicas que requiere la mayoría de la población.

El panorama no es fácil y ha generado en un debate político con posturas extremas. Sin embargo, como movimiento ciudadano, somos optimistas. Es más, creemos que hoy existe una gran oportunidad (quizás única) para avanzar en nuestros derechos en Salud y consagrar la libertad de elegir de las personas como uno de los pilares de protección más importantes establecidas en la nueva Constitución.

Sabemos que ello no es fácil, principalmente porque el anterior proceso generó desazón ciudadana e incrementó los niveles de desconfianza lo que, sumado otras urgencias como la agenda de Seguridad Pública y los lamentables escándalos de corrupción, han invisibilizado este relevante proceso.

Pero es nuestro deber volver a insistir y hacer el esfuerzo de convencer a la población, ya que la actual constituyente podría ser la última oportunidad que tengamos, como ciudadanos, para participar activamente en la construcción de un texto constitucional que nos complazca como chilenos.

Creemos que es necesario aprovechar esta oportunidad para hacernos cargo del mayor problema que vivimos en salud, como es el libre acceso a las atenciones, y poner la solución por sobre cualquier concepto ideológico y centrarla en las personas que las necesitan.

En Chile diversas encuestas, durante los últimos años, han demostrado que para una amplia mayoría es urgente iniciar cambios al actual sistema donde se considere la participación pública y privada, pero, sobre todo, se respete la libertad de las personas para poder elegir.

Es eso lo que proponemos en la iniciativa popular de norma N° 6707: “Salud Protegida y Libre para Chile”, donde también queremos abrir un espacio de discusión para construir un modelo de protección para la gente, el que se puede ir perfeccionando con el tiempo, y que permita a los ciudadanos contar con la seguridad de que, si el Estado o el privado no está en condiciones de hacerse cargo del acceso oportuno, existan otras alternativas a las que se puedan obtener sus prestaciones.

Hoy existen garantías de derivación y segundo prestador. Sin embargo, a pesar de ello la lista de espera sigue por sobre las 60 mil personas. Y son esa gente la que sigue esperando que sus autoridades les restituya su derecho a una salud oportuna y completa, que nuestra propuesta busca establecer.

Este es el camino que creemos correcto para Chile, una vía que nos permite abandonar las disputas blanco y negro que tenemos actualmente y que solo han servido para dilatar las soluciones y alejar a las personas de la Salud que requieren.

Todos debemos ser parte del sistema de salud y asumir nuestros roles, derechos y deberes como corresponde. El Estado, la sociedad civil organizada, ya sea empresa u otras instituciones, deben trabajar cooperativamente y en forma complementaria para otorgar acceso a las prestaciones. Las personas, en tanto, tienen que asumir que, así como son objeto de derechos, también lo son de deberes con el sistema, pues el autocuidado, la prevención y el buen uso de los recursos depende de cada uno de nosotros.

El Estado, en tanto, debe tomar el rol fundamental que le es propio y que consiste en cuidar la eficiencia y el resguardo de los recursos públicos, que son financiados a través de los impuestos de los chilenos. Entendemos el sistema de salud como un entorno de cooperación en pos de una meta común que es la protección a través del acceso a las atenciones de salud, en igualdad de condiciones.

Para poner a trabajar a todos estos actores en modo cooperativo, insisto, es necesario dejar atrás la competencia entre el sector público y privado y fomentar su eficiente interacción. Proponemos establecer en la nueva Constitución un espacio que permita establecer este marco y, además, discutir una legislación equilibrada que nos entregue un sistema de múltiples alternativas, más eficiente y oportuno en materia de Salud, donde haya certeza jurídica del rol que cumple cada actor y de sus responsabilidades.

Este esfuerzo vale la pena, porque lo hacemos en defensa y cuidado del bienestar de todas las personas.

Victoria Beaumont, Movimiento ciudadano Salud Libre

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