Comisión de Educación del Senado Credit: Senado

Durante años, el Sistema de Admisión Escolar (SAE) dejó a muchos fuera. No por falta de mérito, ni por desinterés familiar, sino por un diseño que, en nombre de la equidad, terminó anulando la capacidad de decisión de directores, sostenedores y familias. En esta oportunidad dimos un paso en otra dirección: recuperamos el equilibrio entre inclusión, libertad y sentido común.

La reforma aprobada, en la Comisión de Educación del Senado, reconoce que no todo se resuelve con algoritmos impersonales. La crítica formulada por Daniel Rodríguez, director ejecutivo de Acción Educar, señalando que “la jaula se mantiene” ignora que hoy, por primera vez, los sostenedores podrán ponderar criterios adicionales según las características de sus proyectos educativos. No es solo un gesto simbólico.

Para la admisión regular se incorpora la posibilidad de usar hasta seis criterios voluntarios, seleccionados desde un listado amplio y transparente, que hoy la ley no contempla, incluso los sostenedores podrán proponer criterios propios, con aprobación ministerial, esto amplía las oportunidades reales para construir comunidades escolares coherentes y comprometidas. De hecho, el primer criterio adicional, la continuidad en el establecimiento, ya era el más demandado por las familias. Ahora podrá aplicarse en serio. Y aunque algunos digan que su impacto será “marginal”, bastará ver el cambio en miles de casos concretos para entender su relevancia. No se trata de volver al “dedazo” ni a la selección arbitraria, sino de abrir espacio a la diversidad de trayectorias, necesidades y contextos.

Otro punto clave: los liceos de alta exigencia ya no serán una excepción simbólica. Los cambios permiten ampliar su número ya que modifica los requisitos que hoy existen, se eliminan obligaciones y se fijan criterios objetivos y metas claras. Hoy existen cuatro. Con la reforma, más de 250 establecimientos podrán optar a esta categoría, y seleccionar hasta un 80% de sus cupos en base a desempeño académico, asistencia y convivencia.

Es una evolución hacia algo más justo, más flexible y humano. No se puede seguir defendiendo un sistema que, con tal de evitar la exclusión, terminó excluyendo la trayectoria, el compromiso y la capacidad de elegir.

Quienes insisten en que lo logrado en el Senado no es avanzar, desconocen que los cambios en las políticas públicas no sólo requieren evidencia técnico/académica, sino también un baño de realidad política y de reconocer que hoy tenemos la oportunidad de modificar una ley, a la cual no se le ha movido una coma en 10 años.

Presidente de la Comisión de Educación del Senado

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