Una clásica confusión en la discusión pública es mezclar la rentabilidad de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y la rentabilidad de los fondos de pensiones.
Un fondo de pensiones es la suma de todas las cotizaciones que los trabajadores han depositado mensualmente en sus cuentas individuales, más la rentabilidad que han acumulado en el tiempo debido a las inversiones.
La AFP que usted eligió es la institución que administra e invierte estos fondos a cuenta suya. La rentabilidad del fondo depende fundamentalmente de la rentabilidad de los instrumentos en que están invertidos menos los costos de administración. El costo varía según la AFP que usted elije y se mueven entre 0,49% y 1,45%, en promedio al ingresar los fondos. Se cobra al flujo de entrada, no al stock de capital invertido. Si usted estima que le cobra de forma excesiva, si no le prestan un buen servicio o si la rentabilidad que le ofrece su AFP no está en línea con el mercado, entonces usted se puede cambiar libremente de una AFP a otra.
En el otro lado de la ecuación, está la rentabilidad de la Administradora de Fondos de Pensiones. La AFP es una empresa como cualquier otra prestadora de servicios financieros. Tiene que contar con personal, oficinas de atención, recursos tecnológicos y su rentabilidad dependerá de que tan buena sea su gestión en el control de costos, de cuantos clientes o cotizantes logre captar y, además, como por ley está obligada a tener una parte de su patrimonio invertido de la misma forma que invierte los dineros de los trabajadores en el fondo de pensiones, lo que técnicamente se llama “encaje”, también depende de la rentabilidad de las inversiones que realiza. Su objetivo, como cualquier otra empresa, es prestar el mejor servicio posible a sus clientes, para obtener la mejor rentabilidad para sus accionistas.
La rentabilidad promedio anual del fondo de pensiones entre 1981 y 2025 fue aproximadamente de UF+7,3%. Esta rentabilidad, comparada con los países de la OCDE, nos deja entre los 10 mejores países para rentabilidad de fondos de pensiones en 15 y 20 años, y con los países de Latinoamérica desde 1981 a 2024, en el primer lugar, seguido de cerca por Colombia. Si la rentabilidad del fondo en 20 años ha sido buena o mala, se demuestra de mejor forma al comprobar que, al momento de jubilar, dos tercios de lo que usted recibirá es rentabilidad y solo un tercio proviene directamente de los fondos correspondientes a lo ingresado por usted.
¿Y cuál ha sido la rentabilidad de las administradoras? Esto se mide con el ROE o rentabilidad sobre patrimonio, para los accionistas. Si comparamos los últimos 10 años, la rentabilidad promedio de las AFP ha sido de 13,8%. Para comparar con otros negocios financieros en el mismo periodo, los bancos que operan en Chile tuvieron una rentabilidad promedio de 12% y las compañías de seguro, 13,5% . Estas cifras corroboran que la rentabilidad del negocio financiero está en el mismo cuadrante, considerando, además, todo el riesgo político al que han estado y sigue estando las AFP. Un punto porcentual de premio por sobre los bancos no parece un premio tan especial o por sobre lo esperado.
A la luz de las cifras y de la evidencia conocida, la conclusión parece ser clara. La existencia y rentabilidad del fondo de pensiones ha sido muy buena para los cotizantes, para el nivel de ahorro del país, para el desarrollo del mercado de capitales y la rentabilidad ha sido muy buena considerando como referencia el mercado local e internacional. Por su parte, la rentabilidad de las AFP está muy en línea con otras industrias de servicios del mercado financiero, con las que se puede comparar localmente. No hay evidencia de utilidades “sobre normales” para las AFP o que la rentabilidad de los fondos esté por debajo de su potencial.
Entonces, es posible que quienes quieren confundir la rentabilidad de los fondos de pensiones con la rentabilidad de las AFP lo hacen con intencionalidad política, para argumentar desde sus visiones personales, sin números que respaldan sus posiciones. Pero también significa que usted, que es un buen lector, no se dejará confundir nunca más.

Buen artículo para desmontar campañas de desprestigio, aportando información verdadera.
Excelente!