cultural

Un fantasma recorre Chile y Argentina: el fantasma de la “batalla cultural”. Qué duda cabe, después de la llegada del Presidente argentino Javier Milei al poder, se ha puesto de moda la famosa “batalla cultural”, hasta el punto de que hoy todos los políticos e intelectuales públicos hablan de ella. El término no deja de ser controversial y fuente de debate, ya que su definición no es muy clara (algo similar a lo que ocurriría con el termino neoliberalismo); pero sin duda el término se ha vuelto fuente de discusión, sobre todo después de que personajes públicos como Axel Kaiser y Agustín Laje, entre otros, comenzarán a hablar del término con el objetivo de delinear una “nueva estrategia cultural”, para la “nueva derecha”.  

Por ejemplo, en La batalla cultural: Reflexiones críticas para una Nueva Derecha, Laje argumenta que el concepto de “batalla cultural” hace referencia a una teoría política con la cual se busca alterar el discurso cultural, el lenguaje, los ritos, la educación y las formas de hacer o pensar de un país, para así cambiar el ejercicio del poder y conducir la manera en la cual los ciudadanos comprenden el mundo. Con dicha “transformación cultural” o cambio en “la forma de pensar”, se buscaría que las personas actuasen en conformidad a dicho cambio y siguiendo los parámetros culturales establecidos por la nueva “hegemonía cultural”. De cierta manera, esta forma de interpretar el mundo y el poder político se origina en las ideas del filósofo marxista italiano e intelectual Antonio Gramsci (1891-1937). Ideas que luego siguieron y profundizaron los pensadores de la nueva izquierda y los filósofos postmodernos como Michel Foucault y las estrategias hegemónicas sugeridas por Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, ente otros.

Paradojalmente, sería hoy la nueva derecha y sus pensadores asociados, los que estarían proponiendo una contrarrevolución con el objetivo de dar una “batalla cultural” para combatir el establecimiento de “hegemonías culturales” de la nueva izquierda radical de las últimas décadas.

Dentro de dicho contexto es que se inserta el nuevo libro de Andrés Barrientos y Bastián Gajardo: Proceso Insurreccional: asedio a las democracias liberales (2024). El libro es una excelente introducción y mapa intelectual de esta nueva “batalla cultural”. Proceso Insurreccional se pasea entre la filosofía política, los debates intelectuales actuales latinoamericanos y las relaciones internacionales, entre otros temas contingentes, y sus implicancias y relaciones con la batalla cultural, con el objetivo de dilucidar qué significa todo esto en un contexto sudamericano en donde las democracias liberales parecieran estar en asedio tanto por iliberales y colectivistas de izquierda, como nacionalistas y conservadores iliberales de derecha. El libro esta dividido en nueve capítulos donde los autores Barrientos y Gajardo desmenuzan los procesos insurreccionales latinoamericanos ocurridos en estas últimas décadas y cómo estos han utilizado las estrategias de la “batalla cultural” para tratar de imponer hegemonías antiliberales y totalitarias, con especial énfasis al caso chileno del 2019. Un aspecto interesante del libro es que este argumenta que “las viejas fórmulas para entender estos fenómenos [insurreccionales] están quedando obsoletas frente a un conflicto multidimensional” y cultural que se juega en distintos niveles de manera descentralizada.

Según los autores, estos nuevos fenómenos insurreccionales que han puesto en jaque a las democracias liberales desde Estados Unidos y Francia, pasando por Ecuador y Chile, no pueden ser comprendidos con los viejos esquemas ideológicos e intelectuales del siglo XX. Es por este motivo, según los autores, que el terreno de la “hegemonía cultural” ha quedado desatendido o sin comprender su verdadera importancia por parte de pensadores liberales, conservadores o socialdemócratas, y hoy el mundo occidental está pagando las consecuencias de dicha ceguera en el debate de las ideas. En este sentido, este libro hace un gran aporte de difusión y de análisis al tratar de iluminar un fenómeno de “asedio cultural” bastante descentralizado e inorgánico, que ocurre casi en las “sombras de la civilización” (ibid.) pero que no obstante bien podría convertirse en una nueva forma de totalitarismo liberticida.

Por estos motivos, este libro merece la atención de todas las personas preocupadas por el estado de descomposición actual de las democracias liberales y de aquellos que buscan coordenadas sociológicas, antropológicas y culturales, para entender de dónde provienen las fuerzas modernas antiliberales de asalto que buscan utilizar la política, la violencia y los mecanismos insurreccionales para darle la estocada final a la democracia liberal. 

De particular interés son los capítulos VII y VIII en donde los autores analizan todas las estrategias pragmáticas o “dispositivos” y “mecanismos de estabilización” que utilizan los movimientos de izquierda radical y los pasos que estos siguen para tratar de demoler el orden imperante de la democracia liberal y el capitalismo. El libro se detiene a analizar grupos como los antifascistas, los movimientos separatistas, las barras bravas, los movimientos anarquistas, los movimientos radicales pro-diversidad y los neo-nacionalismos; y las estrategias que estos utilizan para tratar de degradar las instituciones, cuestionar la hegemonía cultural y pavimentar el asedio a la democracia a través de revueltas insurreccionales. Muy valioso es además el análisis que hacen los autores al tratar de aplicar todo el marco conceptual de su análisis de la “batalla cultural”, para tratar de comprender los casos de “estallido social” o de “procesos insurreccionales” ocurridos en países como Colombia, Bolivia y Perú, Estados Unidos y Chile. Quizás como cierre, creo relevante citar a los autores respecto a la importancia de tomarse en serio la “batalla cultural” y los posibles riesgos que conllevaría desestimar el poder de la hegemonía cultural sobre todo de corte anti-liberal. En palabras de los autores:

“Cuando el sistema cultural se deja a un lado -para priorizar la tecnocracia- el triunfo de los enemigos de la libertad gana una nueva batalla y pueden continuar demandando más espacio dentro del juego democrático, bajo esquemas de fachada o también a través de simulacros. Es por este mismo motivo que la victimización y el uso de las emociones son una parte importante de la manipulación para nuevas conquistas culturales y en ello los sostenedores de una sociedad de libertades se ven ensimismados en sus propias carencias, sin entender contextos, tácticas ni estrategias de un clima cultural que los termina por superar.” (Barrientos y Gajardo, 2024, p. 135).       

Precisamente para tratar de comprender y evitar que dichas tácticas o estrategias anti-liberales terminen por destruir la democracia liberal en Latinoamérica y de generar un ambiente cultural y económico tan hostil al Estado de Derecho, al capitalismo, a las ideas fundantes de occidente y a una sociedad abierta con reglas claras, es que libros como este son, no sólo necesarios, sino que además ameritan nuestra profunda atención.    

Faro UDD e investigador Senior FPP

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