¿Por qué hay colas? Como lo saben aquellos que sufrieron las colas durante el gobierno de la UP, las colas son el resultado de la escasez (que en ese caso fue el resultado de precios mal fijados por aquellos que los controlaban).
Veamos el tema del pan como ejemplo. Supongamos que se decreta que el pan es gratis; que los costos de producción los paga el Estado a los panaderos; y que dicho costo es establecido debajo de los costos reales. Dicha política lleva al aumento de la demanda por pan por la baja del precio. Y, por otro lado, la oferta disminuye porque los panaderos reciben menos que sus costos. Como resultado de esto habrá escasez: no hay suficiente pan para abastecer a todos aquellos que lo desean. Eso genera las colas: las personas se juntan temprano frente a la panadería y para media mañana ya no hay pan.
Es importante tener en cuenta que la situación de las colas en la salud es similar. En muchos casos el costo es muy bajo en dinero, pero se “paga” mucho en tiempo de espera.
En el caso del ejemplo del pan, ¿cómo se puede eliminar las colas? Aumentando la transferencia al panadero, por un lado, para aumentar la oferta; y subiendo el precio del pan, por el otro, para reducir la demanda. Pero si esto último no lo quiero hacer, porque creo que el pan es una necesidad básica, por ejemplo, entonces no voy a poder eliminar las colas. No, a menos que esté dispuesto a financiar la demanda a precio cero, que puede ser muy superior a la que existía antes de la política de gratuidad. Lo que puede ser muy caro.
En el proceso de reducción de colas hay que tener cuidado, porque aumentos en la oferta que reducen las colas pueden tener consecuencias inesperadas. Como hay gente que puede postergar su ida al médico por la longitud de las colas, o puede decidir atenderse en un hospital o clínica privadas, el disminuir el tamaño de la cola les hace más atractivo atenderse en Fonasa y no ir a un proveedor privado. Como consecuencia de ello la cola crece. Es por ello que puede ser muy frustrante el intento de eliminar las colas en salud.
Con relación a qué tan sensible es la demanda de servicios de salud al precio, un cuidadoso experimento controlado que se realizó en Estados Unidos en los años setenta, lo responde. Dicho experimento, implementado por la corporación RAND, encuentra que entre una persona que paga toda la salud de su bolsillo, y una que tiene un subsidio completo, hay una diferencia de 40% en los servicios de salud que adquiere. O sea, la eliminación de todos los costos obliga a tener que financiar un aumento sensible en la oferta. Como dijimos, es caro.
Una forma de reducir las colas, que ha funcionado en varios países de la OCDE, es una política de garantías, en que pasado un tiempo se le da a la persona un voucher para que se atienda en el sector privado. Esto tiene la ventaja que no requiere ampliar la oferta de especialistas o camas en el sector público. Dependiendo de cómo se implemente puede requerir establecer estándares de atención y el monitoreo de las colas.
En resumen, el tratar de eliminar las colas en salud, un objetivo loable, es un proceso frustrante, difícil, y caro. Hay que tener en cuenta que varios países de la OCDE, más ricos que Chile, no lo han podido hacer. Lo realista puede ser partir por pensar cómo racionalizarlas, cómo reducirlas, e ir caminando hacia su eliminación al paso que la situación fiscal lo permita.

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