El próximo jueves 10 de octubre se realizará la cuarta versión de la Expo Agua Santiago, uno de los eventos de seguridad hídrica de mayor importancia en América Latina. Este año su lema es “¡No hay agua que perder!”, lo que dados los últimos eventos climáticos podría resultar curioso para algunos.
Efectivamente a más de uno resultará llamativa esta frase, ya que, de acuerdo con los datos de la Dirección Meteorológica de Chile, al 16 de junio, las principales estaciones entre las regiones de Coquimbo y La Araucanía registran superávit en precipitaciones.
Por ejemplo, en la estación de Pudahuel en la Región Metropolitana el superávit era de 102% ¿Es posible que los habitantes de esta comuna, que literalmente estuvieron con el agua hasta el cuello la semana pasada, piensen que no hay seguridad hídrica? ¿Qué decir si preguntamos en Curanilahue?
Además, producto de un otoño muy lluvioso, se han recuperado varios embalses. De acuerdo con el último informe hidrometeorológico de la Dirección General de Aguas (DGA) del MOP, Los Aromos de la Región de Valparaíso tiene capacidad para 35 millones de metros cúbicos y se encuentra casi al 100% de su capacidad (34,9 mill-m3), El Yeso de la Metropolitana llega al 89% (195,7 mill-m3), Rapel en O’Higgins al 65% (449,3 mill-m3), Colbún en Maule al 68% (1.053,6 mill-m3) y en la Región del Biobío se ubican el Lago Laja que alcanzó el 33% (1.821,8 mill-m3) y Ralco el 74% (870,5 mill-m3). La conclusión podría ser que el agua para el consumo humano, el riego y la generación de energía estarían aseguradas en estas zonas.
En todo caso, este panorama es muy distinto al estado de los embalses de la Región de Coquimbo, en especial de los ubicados en la cuenca del Limarí. La Paloma, que tiene una capacidad de 750 millones de metros cúbicos, actualmente se encuentra al 3% (20,8 mill-m3), Cogotí al 7% (11,1 mill-m3) y Recoleta al 5% (5,4 mill-m3). Ahora, existe optimismo por la altura de la nieve registrada en las estaciones de la zona que varían entre el 15 y el 25% sobre el promedio mensual histórico. ¿Se mantendrán estos porcentajes hasta el inicio de la temporada de deshielos, que podría ser una gran ayuda para recuperar los embalses? En parte, dependerá mucho de que las temperaturas sean relativamente bajas en estas zonas cordilleranas.
Considerando la situación hidrometeorológica, ¿tiene sentido preocuparse por la seguridad hídrica desde Valparaíso al sur?
Quizás, lo primero es preguntarse ¿qué es la seguridad hídrica?
En la Ley Marco de Cambio Climático se define la seguridad hídrica como la “posibilidad de acceso al agua en cantidad y calidad adecuadas, considerando las particularidades naturales de cada cuenca, para su sustento y aprovechamiento en el tiempo para consumo humano, la salud, subsistencia, desarrollo socioeconómico, conservación y preservación de los ecosistemas, promoviendo la resiliencia frente a amenazas asociadas a sequías y crecidas y la prevención de la contaminación”. En todo caso, este concepto es dinámico, ya que cambia permanentemente.
El punto clave radica en la posibilidad de acceso en la cantidad y calidad adecuada, cuando sea preciso. La población de Curanilahue sufrió el desborde del río Ranas. Digamos que había gran cantidad de agua en la localidad, pero esto no es garantía para alcanzar la seguridad hídrica. Es la misma situación que hemos visto durante varios veranos en el extremo norte de Chile a raíz de las precipitaciones del invierno altiplánico. ¿Qué pasó con toda el agua que corrió por las quebradas nortinas?
Entonces, sí sería pertinente que el lema de la Expo Agua Santiago 2024 sea “¡No hay agua que perder!”. El encuentro será una instancia para conversar sobre soluciones innovadoras y efectivas que ayuden a avanzar a la seguridad hídrica, tanto de Chile como del resto de Iberoamérica.
Esperemos que durante este evento se destaque que la seguridad hídrica puede ser un sueño inalcanzable tanto en tiempos de déficit como de superávit de precipitaciones. ¿Cuánta agua se pudo aprovechar del aumento de caudal -incluyendo los desbordes- de los ríos tras las últimas precipitaciones o las registradas el año pasado? Lo más probable es que no tengamos una respuesta concreta, pero sí la certeza de que pudimos haber acumulado una mayor parte de ese exceso si contáramos con las obras hidráulicas suficientes y/o necesarias.
A pesar de haber enfrentado más de una década de sequía, no se ha discutido seriamente ni tomado las medidas para, por ejemplo, construir varios embalses con capacidad para almacenar menores volúmenes de agua o implementar mecanismos de financiamiento para multiplicar el número de tranques destinados a la pequeña y mediana agricultura.
Y ese es precisamente uno de los problemas para alcanzar la seguridad hídrica en Chile, la falta de visión para proyectar obras hidráulicas de mediano y largo plazo que permitan reservar agua cuando se produzcan eventos climáticos como los de mayo y junio último, además de considerar que la demanda puede crecer por un aumento de la población. la llegada de nuevas industrias o la necesidad de recuperar humedales, por ejemplo.
¡Tampoco hay agua ni tiempo que perder para conocer y adaptar las experiencias internacionales para alcanzar la seguridad hídrica en tiempos de sequía! Esto requiere una visión menos ideológica y más de Estado, fundamentado en el aporte de la ciencia.
Si bien Chile ha sido calificado entre los países más afectados por los cambios en el clima, se encuentra lejos de ser el único. Por algo existen instancias a nivel global que abordan el tema, como es el caso del Foro de la Economía del Agua, iniciativa de origen español auspiciada por la Universidad de Alcalá y la Universidad de Granada, que, según afirma, promueve un espacio independiente de reflexión y diálogo sobre el ciclo urbano del agua desde la óptica de su gestión, de cara a abordar diferentes desafíos que enfrenta el sector y que son de la máxima actualidad y prioridad para España y el resto del mundo.
El presidente de este grupo, Francisco Lombardo, vendrá a la Expo Agua Santiago 2024, a comentar, entre otros temas, las conclusiones del World Water Forum 2024, que se realizó en mayo pasado en Bali, Indonesia, y compartir las experiencias de España en materia de desalinización y reúso de agua. Es de esperar que sus palabras sean escuchadas por las autoridades.
¡No hay agua ni tiempo que perder para alcanzar la seguridad hídrica!

Excelente y necesaria columna!