El agua es indispensable para la vida en la Tierra. El hombre depende de los recursos hídricos para sus necesidades biológicas, recreación y como fuente de energía para el desarrollo de actividades productivas. La flora y la fauna también requieren de este elemento para desarrollarse en los ecosistemas en los cuales habitan. En resumen, la vinculación y necesidad de agua es completa y para todos.
Existe una interrelación muy estrecha entre el agua y la biodiversidad. Se ha tomado consciencia de la necesidad de proteger los ecosistemas hídricos, las aguas subterráneas, los humedales y los glaciares.
Se podría decir que la humanidad se encuentra inserta en un sistema, y de nosotros mismos dependerá que seamos parte de un ciclo virtuoso o vicioso. Es un error situar en bandos enemigos al medio ambiente con el desarrollo y el crecimiento.
En los últimos años pareciera que se ha buscado de manera creciente esta conciliación, con éxitos y fracasos.
En enero de este año, el gobierno actual decidió crear el Comité de Capital Natural mediante el Decreto Supremo N º 25 del Ministerio de Hacienda del 16 de enero, que fue publicado el viernes 10 de marzo en el Diario Oficial.
¿Qué es el Capital Natural y cuál es el objetivo del Comité?
En el artículo “Natural Capital and Sustainable Development” (1992), Daly Costanza y Herman Daly definieron el capital natural como el stock conformado por reservas minero-energéticas, la flora y fauna de una zona, la fertilidad del suelo, la disponibilidad hídrica, el mantenimiento de los ciclos biogeoquímicos y la estabilidad climática para generar bienes y servicios naturales a lo largo del tiempo.
La misión del Comité es prestar apoyo y asesoría a la Presidencia de la República en materias relativas a la medición, valoración y protección del capital natural de Chile, reconociendo formalmente que las contribuciones de la naturaleza y biodiversidad se encuentran en la base del bienestar social y económico en el largo plazo.
Entre sus funciones, se destaca proponer medidas para identificar y medir el capital natural; recomendar sistemas, mecanismos o instrumentos para identificar el estado del capital natural; recomendar lineamientos para priorizar las acciones que busquen reconocer, proteger, restaurar y mejorar el capital natural.
Respecto a su composición, el artículo 2º del Decreto Supremo 25 señala que el Comité estará integrado por un o una representante del Ministerio del Medio Ambiente, quien lo presidirá, más los representantes de los ministerios de Hacienda, Medio Ambiente y de Economía, Fomento y Turismo.
El artículo 5 indica que el comité deberá sesionar al menos cuatro veces en el año y cada vez que sea convocado por la Secretaría Técnica o por cualquiera de sus miembros y agrega que se invita al Banco Central a dar asesoría técnica en las materias relacionadas con sus funciones, en particular aquellas referidas a la medición y/o valoración del capital natural.
Llama la atención que un gobierno que se ha autodefinido también como Verde haya demorado seis meses en designar al representante del Ministerio del Medio Ambiente que además presidirá el Comité. El 29 de junio pasado a través de la Resolución Exenta Nº 617 nombró al jefe de la División de Información y Economía Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y, al parecer, habrá que esperar que sean elegidos los integrantes restantes.
No es claro si la demora del MMA se debió a que estaban focalizados en la reciente aprobación por el Senado de la Ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) o por motivos ideológicos, ya que otra de las funciones relevantes del Comité es promover instancias de cooperación e intercambio de conocimiento con el sector privado, académico, científico, y la sociedad civil sobre políticas públicas orientadas a la mantención, restauración y protección de la naturaleza y biodiversidad en beneficio de la sociedad. Además, no se establece si este nuevo comité interministerial tendrá relación con otro comité interministerial, el de Transición Hídrica Justa, creado también en este gobierno.
Tampoco, al parecer, se ha buscado conocer la experiencia acumulada. Los participantes de instancias anteriores de análisis podrían haber sido convocados, para no repetir nuevamente diagnósticos y cuestiones previas. Sin retroceder mucho, en marzo del 2022 se dieron a conocer las conclusiones y recomendaciones de la Mesa Nacional del Agua, instancia transversal con actores del mundo privado y público. Las propuestas sobre Calidad de las Aguas y Ecosistemas Relacionados se encuentran en el Capítulo 3 del Informe Final. Se trata de medidas que fueron transversalmente prioritarias y que se debían abordar en el corto plazo:
- Aumentar significativamente la cobertura de Normas Secundarias de Calidad Ambiental (NSCA) mediante la definición de un Programa anual de trabajo quinquenal por parte de la Mesa de Trabajo de Normas Secundarias de Calidad Ambiental (NSCA) y Planes de Prevención y Descontaminación Ambiental (PPDA).
- Desarrollar un Programa Nacional de protección de humedales priorizados en zonas rurales y urbanas que permita la protección de fuentes de agua y conservación y restauración de ecosistemas.
- Abordar la problemática de la contaminación difusa existente en diversos cuerpos de agua en el país.
- Avanzar en la constitución de nuevas organizaciones de usuarios de aguas en cuencas prioritarias y fortalecer su rol en la gestión no solo de la cantidad sino también de la calidad de las aguas.
- Consolidar, integrar y homologar la información hídrica reportada por los distintos generadores de información hídrica mediante protocolos de común aplicación, permitiendo su disponibilidad y fácil acceso a la ciudadanía.
El cuidado del medio ambiente es una prioridad, porque sin la riqueza de la hidro-biodiversidad se dificulta el camino de la sostenibilidad y desarrollo. Necesitamos de nuestro capital natural hídrico para crecer individual y colectivamente y porque lamentablemente no tenemos la opción de recurrir al Plan B y una agenda ideologizada nos llevará inequívocamente a un callejón sin salida.
A estas alturas, ya se han creado suficientes comités y mesas de trabajo, con sus respectivos diagnósticos, que suelen coincidir, y sus planes de acción. Llegó el momento de actuar decididamente, porque si continúa el deterioro de la biodiversidad y no contamos con un sector productivo sustentable se producirá un agotamiento de los ecosistemas y la posibilidad de recurrir a un Plan B es irrealizable. ¡La Tierra es una sola!
