Estas últimas semanas hemos visto cómo altas exautoridades políticas han desembarcado en el intrincado mundo de la dirigencia del fútbol, una vez que han dejado —o los han hecho dejar— la actividad pública. Pero también, aunque en menor medida, se dan casos a la inversa: figuras del mundo futbolístico que trepan a la escena pública. ¿Cuál es la explicación para que esto suceda?
La incursión de políticos, o de personas relacionadas al poder, en el fútbol chileno es una dinámica que responde a la estrecha relación entre el poder, los negocios y el amor por la camiseta. Esta situación ha sido una constante histórica que se ha intensificado en las últimas décadas debido a la valorización del fútbol. La visibilidad que otorga este deporte se transforma en una plataforma ideal para mantener la imagen, estar vigentes en el colectivo popular e influir.
Para contextualizar, tenemos el caso de José Miguel Insulza, quien fue subsecretario de Relaciones Exteriores, ministro de Relaciones Exteriores, ministro secretario general de la Presidencia, ministro del Interior, secretario general de la OEA, agente ante La Haya y senador. Ahora, como director de Universidad de Chile, parece que es lo único que le faltaba al “Panzer”.
En la tienda azul, la vicepresidencia (u otras funciones directivas) ha contado con Cecilia Pérez, exconcejala de La Florida, exsubdirectora del Sernam, exintendenta metropolitana, exministra secretaria general de Gobierno y exministra del Deporte. Con este nutrido historial, ambos dirigentes buscan aportar su experiencia y liderazgo para la buena marcha del club. La «U» ha sumado dirigentes de peso; ahora falta que los jugadores incorporados estén a la altura.
Por su parte, Colo-Colo integró a Nicolás Monckeberg, exconcejal, diputado por 16 años, expresidente de la Cámara de Diputados, exministro del Trabajo y exembajador en Argentina. Su llegada, junto con la del exministro y jugador Jaime Pizarro, busca reforzar el directorio liderado por Aníbal Mosa.
A Jaime Pizarro lo conozco bien desde la Copa América de 1987 y puedo dar fe de que ha sido, y sigue siendo, un verdadero aporte al deporte y al fútbol en particular. Desde los distintos roles que le ha tocado desempeñar —como futbolista, capitán de la Selección Chilena, entrenador y ministro del Deporte en dos oportunidades—, ha tenido a la moderación como su mejor aliada. Ahora recala nuevamente en el directorio de Colo-Colo; por algo lo apodan el “Káiser”.
Palestino, desde el año 2022, incorporó a su directiva a Rodrigo Delgado, exalcalde y exministro del Interior, junto a Sabas Chahuán, exfiscal nacional. No cabe duda de que la presencia de ambos otorga un valor institucional importante a la mesa directiva tricolor.
En Universidad Católica, la estructura directiva encabezada por Matías Claro ratificó a Hernán de Solminihac, exministro de Obras Públicas y de Minería, como director de Cruzados. Por otro lado, Jaime Estévez, político y empresario de larga trayectoria, dejó el directorio tras casi 16 años en la testera cordillerana.
Existen otros casos emblemáticos, como el del Presidente Sebastián Piñera (Q.E.P.D.), quien pasó de ser hincha de Universidad Católica a principal accionista de Colo-Colo en 2006. Asimismo, el Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, aunque no se incorporó formalmente a la dirigencia de Universidad de Chile, siempre estuvo presente en el Estadio Nacional junto a la primera dama, Marta Larrechea, alentando y, por qué no decirlo, ejerciendo presencia en favor del cuadro azul.
Finalmente, quienes saltaron del fútbol a la vida pública no siempre acapararon tantos titulares, salvo casos como el mencionado Jaime Pizarro. Destacan también Carlos Caszely en la agregaduría deportiva en España, José Sulantay (Q.E.P.D.) como candidato a diputado, Gabriel «Coca» Mendoza como concejal por Viña del Mar y Leonel Herrera Silva como concejal por Santiago.
El fútbol, la política, la economía y el poder van de la mano; lo importante es no soltarse, porque la caída es grande y dolorosa y, sobre todo, puede terminar «matando» la pasión por el fútbol.

Que buena columna don Gonzalo. Muy buen aporte conocer la hinchada política de los distintos clubes. Ojalá logren mejorar nuestro alicaído fútbol profesional.