Hay algo deliberado en que el alcalde Felipe Alessandri haya elegido una casona del siglo XIX para hablar del futuro de Lo Barnechea. Vecinos de todos los sectores de la comuna, dirigentes sociales, carabineros, y las diputadas Constanza Schönhaut y Constanza Hube -de coaliciones opuestas- todos bajo el mismo techo, esperando escuchar cómo va su comuna.
Porque eso fue: una cuenta pública en el marco de una sesión extraordinaria del concejo municipal, con todo su simbolismo y protocolo. Un acto republicano en el sentido más genuino de la palabra: una autoridad electa rindiéndole cuentas a su comunidad. En tiempos en que la política despierta más desconfianza que adhesión, ver esa sala llena un miércoles a las 7 de la tarde habla bien de Lo Barnechea, y habla bien de nuestra república.
Y la casona no es cualquier edificio. Levantada en el siglo XIX como casa patronal de la antigua hacienda San Enrique, su historia está profundamente ligada al desarrollo agrícola y minero de Lo Barnechea. Elegir ese lugar para dar cuenta de la gestión fue una afirmación: Lo Barnechea avanza, pero no olvida de dónde viene.
Esa misma noche, los vecinos presentes recibieron el primer número de «Vive Lo Barnechea», el nuevo diario comunal donde se cuentan las novedades de la comuna. Un instrumento de comunicación que llega en buen momento, porque comunicar es parte de gobernar. Y su logo lo dice todo: ahí está la montaña, esa cordillera que nos define y que nos distingue de cualquier otra comuna de Santiago.
35 años no son pocos para una comuna. Son suficientes para tener historia. Y el alcalde Alessandri eligió ese aniversario no como telón de fondo sino como argumento: su gestión no se entiende sola, se entiende dentro de una historia larga. Por eso la cuenta no fue en cualquier parte, sino en la Casona San Enrique. Ese lugar ya era el mensaje. No llegó a reclamar para sí un punto de partida, sino a situarse como el siguiente eslabón de una cadena. «Lo Barnechea al siguiente nivel» no es sólo un eslogan: es una declaración de que hay una historia que respetar y un futuro que construir sobre ella.
Hubo también una referencia sutil, casi discreta, a Arturo Alessandri Palma y a las «fuerzas vivas» de la comunidad. En los años 20, en plena crisis institucional, esa expresión designaba a los sectores organizados de la sociedad llamados a participar en la refundación del orden político. Era el vocabulario de una época. Felipe Alessandri la rescata, pero la resignifica: las «fuerzas vivas» de Lo Barnechea en 2025 son los vecinos de todos los sectores, los dirigentes sociales, las diputadas, los carabineros, todos sentados bajo el mismo techo en la Casona San Enrique. El concepto es el mismo. La democracia que lo habita, completamente distinta. Una mención que el alcalde dejó caer sin subrayarla, sin explicarla. No hacía falta. En la familia Alessandri hubo leones y hubo ingenieros. El miércoles, ganó el León.
Y esa ambición se expresa con coherencia en una agenda urbana concreta. La obsesión, compartida por este concejal, por la planificación y la infraestructura no es capricho estético: es una apuesta por la dignidad del espacio público. El podado de la comuna, primer decreto de su gestión, habla de prioridades desde el primer día. En esa misma línea, el alcalde presentó el proyecto de remodelación de la Avenida El Rodeo, que busca no sólo bajar los cables sino transformar ese eje en un boulevard con circuito gastronómico, devolviendo al corazón de la comuna una escala humana que hoy no tiene. A eso se suma la remodelación de la Plaza San Enrique en su conjunto, y la ejecución de la Plaza Nido de Águila, en el sector del pueblo de Lo Barnechea, llamada a convertirse en la mejor plaza de la comuna.
Detrás de cada una de estas iniciativas hay una convicción que el alcalde expresó con claridad: el espacio público es una forma de ejercer democracia. Una plaza bien diseñada, una avenida que invite a caminar, un boulevard que reúna a las familias no son lujos: son la expresión más concreta de que la ciudad pertenece a todos.
Entre los momentos más aplaudidos de la noche estuvo la gestión para la construcción de un nuevo Cesfam, apurando al Ministerio de Salud para concretarlo cuanto antes, y los avances para traer el metro a Lo Barnechea, para lo cual el alcalde ha sostenido conversaciones con alcaldes del sector oriente y con Metro de Santiago, convencido de que la conectividad no es un favor sino una política de Estado que la comuna merece. Ambas iniciativas revelan a un alcalde que entiende que su rol va más allá de lo que administra directamente: que hay que salir a pelear por la comuna con la misma energía con que se gobierna hacia adentro.
En materia de medio ambiente, la cuenta pública tiene un sabor especial para quienes llevamos años dando esta batalla. El año 2019, desde el movimiento Salvemos Lo Barnechea, instalamos en la agenda comunal un relato que en ese momento no todos querían escuchar: que la depredación inmobiliaria amenazaba la identidad, los ecosistemas y la escala humana de nuestra comuna. Que los cerros isla, los humedales y las áreas verdes no eran un obstáculo al desarrollo sino su condición. Que Lo Barnechea necesitaba un plan regulador más conservador, más respetuoso de su geografía y su carácter precordillerano.
Hoy ese relato se ha confirmado. El nuevo Plan Regulador Comunal, que entró en vigencia en octubre de 2025 tras cinco años de tramitación y amplia participación ciudadana, incorpora criterios ambientales, de fragilidad ecológica y de gestión de riesgos que hace seis años eran considerados excesivos por el sector inmobiliario. No es casualidad que hoy varias inmobiliarias lo hayan impugnado judicialmente: significa que el instrumento tiene dientes. La municipalidad ha defendido el plan con firmeza, y el concejo lo respalda.
A eso se suma la creación de un nuevo Comité Ambiental Comunal, que institucionaliza la participación ciudadana en las decisiones que afectan nuestro entorno natural.
La cuenta también abordó seguridad, salud y educación, áreas en las que el camino recorrido coexiste con desafíos que el concejo seguirá fiscalizando con rigor.
A 35 años de su creación, Lo Barnechea tiene una institucionalidad consolidada y una ciudadanía que exige altura de miras. El miércoles quedó claro que el alcalde sabe exactamente hacia dónde va. Que todos los que lo rodean lo tengan igual de claro es, también, parte del siguiente nivel.
Las «fuerzas vivas» de Lo Barnechea no esperan menos.
