ciudadanos

Con sus alienantes sesgos dogmáticos, el Frente Amplio y sus sectarios adeptos en el gobierno, originalmente, exigían que ingresaran sin exclusiones los inmigrantes; era un derecho humano irrefutable para ellos. Sin embargo, cuando los intereses propios, predominan sobre el bien común (como en su peculiar y pecuniaria lógica de las fundaciones), su frágil visión y convicción se subordina, en todos los ámbitos, primordialmente en la “inversión”, que su primer mandamiento exige estabilidad.

Y ahora, imponen un veto a penúltima hora, que establece una sanción que incluye la obligación de votar a «todos» con una multa sintomáticamente menor, que desnuda el interés que vote menos gente, en el fondo, queda demostrada la sinuosa trampa, doblándose las reglas democráticas. En contraste a la multitudinaria, heterogénea masividad de inmigrantes ilegales, sin compromisos de ninguna naturaleza, demandantes de recursos económicos, restándoselos de los chilenos más pobres, perpetuados bajo esta administración. Queda latente una antojadiza y suspicaz aritmética de viciado sesgo político, con ese sello de liviandad como signo de negación de lo moral, cuan expuestos y endebles quedan los compromisos jurídicos en sí. En innumerables burlas ante normativas expresas y expandiendo el germen de los regímenes autocráticos, con obscuros designios.

Paralelo y asumido al daño ya provocado, efectiva e inconmensurable al equilibrio y balance socioeconómico del país, por las próximas décadas, con una profusión de 1,6 millones de inmigrantes esencialmente indocumentados y desclasados. Dolorosamente a ritmos desorbitantes e incruentos, amplificando el delinquir, traficar y agravar desgarradoramente los homicidios, estos días, la más nefasta herencia que se perpetuara, esencialmente por esta inconcebible ideología gubernamental.

Los cimientos de la sociedad «es la estabilidad de la polis y legitimidad de sus interacciones», es el ejercicio de la autenticidad, de la verdad, según Sócrates. Y cuando se relativizan las normas y principios esenciales, ¿cuáles son los pilares ha sustentarse? Y cuando el Estado (políticos y funcionarios vitalicios) se conducen con discrecionalidades de intereses ¿dónde se estabiliza el andamiaje común? Aterrizaremos, el daño que se le está replicando a la irrenunciable inversión, el factor dominante y detonante del crecimiento, que no sólo genera empleos, como también provoca competencia, mayor competitividad, mayor variedad como valor agregado a las exportaciones ( la ejemplar agroindustria), divisas para importar lo que necesitamos como deseamos, adaptación de tecnologías para integrarse y protegerse del mundo externo,  mercado a los emprendedores, emplazando grandes empresas que otorgan un mayor posicionamiento internacional. La profundización del mercado de capitales, aprovechar nuestras ventajas competitiva es determinante expandir las oportunidades país y de bienestar personal vía el insustituibles vehículo de la inversión.

Esta se encuentra ausente en demasiados ámbitos, que por mínimo rigor nos obliga a referenciarlas. Por cuanto, auténticamente, el gobierno -por un largo y costoso periodo- consideró la inversión un factor pasivo y con aires de neoliberalismo. Se inició su deterioro con los retiros de los propios fondos desde las AFP, aun con saldo deudor; el lastre indomable de la permisología, como una metástasis en 37 servicios públicos, con más de 300 obstáculos, muchos obsoletos y como falta de conciencia del desestímulo y desorientación en su duplicación de costos económicos inabordables. Las respuestas tardan y el “silencio administrativo” se convierte en mutismo…

Lentitud de aprobaciones legislativas, debiendo ser la prioridad de los parlamentarios; un Poder Judicial anodino, prejuiciado de la actividad empresarial. La reforma al sistema de pensiones se retrotrae a inicios de este milenio con aspectos de sentido e interés común e insoslayables, como perseguir la ilegal ausencia de cotizaciones, ampliar la cartera de inversiones y reconocer la aritmética realidad de extender la edad de jubilación, ante una tasa de natalidad exigua (de un 1,1%). Antes de 20 años habrá igual número de cotizantes que de jubilados, impracticable, conspira la realidad contra la demagoga opción de reparto.

Frente a la híbrida licitación del litio, su demora se ha trasformado en latencia con un precio actual de sólo un 20% del año pasado; las inversiones del MOP se han retrasado inexplicablemente; la caída en la construcción por bajo de un 30% donde se suman varios factores, pero sí indesmentible; y continuemos agravando el ritmo de inversión.

De los 37 países OCDE, casi la unanimidad ha recortado los impuestos corporativos, Chile es el único que lo ha subido. Las tasas de interés están altas en el mundo, esperable con Chile a la vanguardia.

El octubrismo continúa lapidariamente latente expresado mayormente por el lumpen y por una juventud con aires de niñez díscola con la sociedad, sus familiares y con sí mismos; un proyecto de ley de pesca que se quiere alterar que fue aprobado originalmente por una representativa mayoría y más racional de la que está en tabla. Extrañamente ante una atractiva perspectiva del precio del cobre con fundamentados de nuevos usos, los proyectos nuevos ni son tan nuevos y están el pipeline.

En esta descriptiva lista, no siendo la oportunidad de abordarlas en detalle, sin embargo, ello no le resta veracidad… la inversión catapulta el crecimiento con bienestar, el cual esta adormecido y anestesiado. Un cambio de doctrina económica es imprescindible para recuperar el poderoso e insustituible espíritu creativo del libre ser pensante, para bien de todos.

Ingeniero Comercial PUC. APM Universidad de Harvard. Columnista. Director de empresas IPSA. Presidente Instituto Libertad.

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