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El anterior superciclo del precio del cobre (US$ 3,5 libra) se extendió desde el 2005 al 2015, cuanto este llegó a representar el 34% de los ingresos fiscales en la primera administración Bachelet (ahorrándose escasamente para los ciclos de baja), todo a gasto social efímero e inconducente, no a inversión en capital humano acumulativo. Como referencia con el precio de hoy en día, superior US$ 5,5 la libra, no representa mayormente a un 10% del Presupuesto Nacional, lo que traduce y refleja que el gasto público se ha incrementado absurda y exponencialmente. Más grave aún, estos mayores ingresos no solo no se han invertido en mayor producción y competitividad de las minas (baja capitalización de Codelco) a buena hora Codelco dejó de tener la primacía de antaño, así es, el 2025 una solo mina privada –Escondida de BHP aportó más dinero al Fisco – US$ 2570 millones  que la propia estatal y la superó también en producción, superando el millón de toneladas –1,14 millones– todo un hito histórico. Ésta mina se descubrió con arduas exploraciones durante la administración Pinochet, donde el horizonte de la invariabilidad tributaria jugó un rol positivo preponderante,(desahuciada posteriormente por la propia administración Bachelet 2)  me consta, por cuanto en ese periodo, fui el responsable de Comité de Inversiones Extranjeras. Desaprovechamos este superciclo por cuanto llevamos estancados en una estática producción de 5,5 millones de toneladas por impresentables dos décadas y no hay catastros proyectados de incremento de producción a futuro. Las mayores inversiones, que son cuantiosísimas, cercanas a US$ 5000 millones anuales, solo son para sostener la producción actual -reposición- por lo que se conoce: por el agotamiento de la ley del mineral, la ausencia de la imprescindible agua y la odiosa e inconducente permisología. Factores que son una réplica a escala mundial en la limitada oferta de mina del cobre… no hay más oferta abundante.

Hay una realidad a destacar, siempre ha estado la evaluable tentación de privatizar Codelco, total o parcialmente, pues bien, ante la realidad que el cobre es un commodity de presencia y transacción mundial y hasta USA lo considera un “mineral estratégico”,  su valorización es definitivamente global y ello ha llevado a Codelco a asociarse con relevantes multinacionales, para realizar, proyectos conjuntos de gran relevancia, capitalizándola y con una nada despreciable absorción de adelantadas tecnologías 3.0, ya Codelco es  parte activa de un conglomerado mundial, desbordó la nacionalización …

En los años 80´ el valor del cobre estaba languideciendo con un precio a “a menos de una décima precio al actual” si a 50 centavos de dólar, en síntesis, por cuanto, los países industrializados ya habían desarrollado su infraestructura por lo tanto la intensidad de uso del cobre era menor; se había miniaturizado su uso; el aluminio y el plástico amenazaban como competencia; las minas indudablemente eran de mayor ley es esa época la realidad de la producción de países africanos era considerable y “nuevos usos” del cobre no se visualizaban, en consecuencia una inevitable declinación de la incidencia del cobre. ¿Qué lo resucitó? La incontrastable realidad que China avanzados los 90´ se fue trasformando en una inconmensurable como progresiva potencia mundial, que demandó una gigantesca absorción de cobre, para sencillamente construir un país moderno de sus bases más primarias, con acento en la construcción y las comunicaciones, donde la exigencia del valor intrínseco de las propiedades del cobre eran imprescindibles; como bien sabemos actualmente, consume el equivalente a tres veces la producción chilena… sin embargo, ese boom, no fue por “nuevos usos” y por lo tanto se equilibró  la demanda con la oferta mundial, y el precio del cobre entró en una estabilidad hacia la baja desde el 2015 hacia la década siguiente, sí con ciertas alzas promisorias e intuitivas con los anuncios de la electromovilidad convenida para el trasporte terrestre y las directrices mundiales anti carbono.

Se incorporó la geopolítica de bloques, que recuerda a la estructura de la Guerra Fría, pero con una complejidad económica mucho mayor, está transformando el mundo debido a una transición de poder global. No se trata solo de ideologías, sino de una lucha por la autonomía estratégica y el control de los recursos del futuro.

Se está provocando el declive de la hiperglobalización. Durante décadas, el mundo operó bajo la idea de que el comercio evitaría el conflicto. Hoy, ese concepto ha sido reemplazado por el «friend-shoring» comerciar solo con bloques aliados. Con una fragmentación comercial: geopolíticos. Los países están creando cadenas de suministro cerradas para no depender de rivales. Con visos de armamento económico: las sanciones, los aranceles y el control de exportaciones se usan ahora como armas, lo que encarece los productos para el consumidor final. ¿Por qué se siente «en exceso»? Sentimos este impacto más que antes por la interdependencia previa. En la Guerra Fría, los bloques casi no comerciaban entre sí. Hoy, intentar separar a la economía de China de la de EE.UU. es como intentar separar las células orgánicas de un mismo ser, el proceso es extremadamente inoficioso e inútil, genera inflación y provoca una incertidumbre constante en los mercados y se pierde una lógica elemental de A. Smith, el de las ventajas comparativas y por ende competitivas. Estamos pasando de un mundo basado en la eficiencia económica a uno basado en la seguridad nacional, donde lo importante no es quién produce más barato, sino quién es tu aliado

Este sinuoso nuevo orden geopolítico no está afectando al cobre, por cuanto estas mismas definiciones continentales en busca de la auto sustentabilidad ha forzado a cada bloque a reforzar su modernidad, de un mundo más digital y de la incorporación de las energías limpias y la imparable entrada de la inteligencia artificial, y todas ellas y muchas nuevas trasformaciones pasan definitivamente por “nuevos usos del cobre” lo que no sucedía a lo menos desde los albores del siglo XX.

Solo la minería privada generará con el nuevo royalty  a los precios actuales en tributos US$ 9000 millones, triplicando a la propia Codelco. Hay que optimizar estos nuevos recursos para recuperar e inyectar nuevos recursos al Fondo de Estabilización Económica (FEES) para resguardar al país ante inevitables futuras crisis. El último gobierno que acumuló reservas fue el gobierno Piñera I; después el ministro Velasco de Bachelet despilfarró estos ahorros como los sucesivos gobiernos, inexplicablemente, que con la axiomática definición de incrementar el gasto social han mal asignado parte no menor de esos recursos.

Existe una paradoja de los costos en minería, cuando sube el cobre, también suben los costos de los insumos (energía, acero, neumáticos gigantes, mano de obra), lo que presiona los márgenes de las mineras… Por ello, el precio spot no es un indicador en sí mismo. El precio del cobre tiene una correlación inversa con el valor del dólar. Esto beneficia a los importadores y ayuda a controlar la inflación de productos importados (como tecnología y combustibles). Golpe a otros exportadores:

Comentábamos que la demanda ya no solo depende de la construcción tradicional en China, sino de una transformación estructural de la economía global. Gasto en defensa y geopolítica: las tensiones globales han llevado a las potencias a aumentar su gasto militar y a acumular reservas de minerales estratégicos, lo que añade presión de compra adicional.

He integrado el Comité de Expertos del Cobre del Ministerio de Hacienda por más de una década y la experiencia acumulada me permite aventurar que el precio del cobre superará los US$ 5 dólares establemente y quizás progresivamente, en consecuencia serán entre US$ 2000 a US$ 4000 millones adicionales a recepcionar tributariamente, que permitiría netear el déficit fiscal a la baja.

Sí existe una amenaza real de largo plazo a tener presente, la acumulación permanente de la chatarra de cobre, que al reciclarlo no pierde las propiedades específicas del mineral como conductor, hoy en día abastece un rango del 18% al 20% de los requerimientos de cobre e inexorablemente toda la producción de nuestras minas al exportarla, va provocando un acumulativo stock en los países industrializados mayormente compradores y se está provocando una acumulación gigantesca e irreversible de cobre que les va  satisfacer sus necesidades futuras, a requeté pensarlo las generaciones X y Alfa.

Ingeniero Comercial PUC. APM Universidad de Harvard. Columnista. Director de empresas IPSA. Presidente Instituto Libertad.

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