agua

Durante la década pasada, entre 2011 y 2014, el Gobierno de Chile solicitó al Banco Mundial la elaboración de una serie de informes sobre la institucionalidad del agua en Chile, el que generó interesantes propuestas. En su “Estudio para el mejoramiento del marco institucional para la gestión del agua” de 2013, se propone tres alternativas de reforma institucional a nivel nacional: un fortalecimiento de la institucionalidad actual, una Subsecretaría de Recursos Hídricos y una Agencia Nacional del Agua. Al respecto, dentro de las propuestas señala que “la alternativa de reforma que permite dar una mayor jerarquía al tema del agua, permitiendo, mayor neutralidad, independencia y capacidad de ejecución, sería la creación de una Agencia Nacional de Agua. Sin embargo, debido al contexto de Chile y a la envergadura de los cambios necesarios, la creación de una Subsecretaría de Recursos Hídricos sería un primer paso para alcanzar estos objetivos.”

A partir de entonces, la discusión de institucionalidad pública del agua se ha dividido en dos posiciones: quienes apoyan la creación de una Agencia Nacional del Agua, por su mayor jerarquía y, especialmente, por su mayor independencia de los ciclos políticos y, por otra parte, quienes impulsan una Subsecretaría de Recursos Hídricos, principalmente por ser una figura mucho más habitual en nuestra institucionalidad. La reciente aprobación en general del proyecto de ley que crea la Subsecretaría de Recursos Hídricos en el MOP, iniciado tras el trabajo de la Mesa Nacional del Agua en el gobierno pasado, pareciera darle una ventaja a los segundos, más aún cuando la reactivación de este proyecto viene dada por la opinión favorable que tiene el equipo que lidera hoy dicho ministerio.

Sin embargo, la discusión actual omite la primera alternativa recomendada por el Banco Mundial, y que no es realmente una alternativa sino una necesidad para cualquiera de los casos, que es el fortalecimiento de la institucionalidad actual, lo cual, al igual que el proyecto de subsecretaría, cuenta con un estudio específico desarrollado por la misma entidad y entregado al gobierno de Chile en abril del año 2014.

Según el Banco Mundial, la DGA cumple hoy con 11 “Macrofunciones” fundamentales para la regulación y gestión de los recursos hídricos nacionales, que deben ser fortalecidas, como un complemento a cualquier nueva institucionalidad hídrica nacional.

Lamentablemente, han transcurrido 11 años desde el informe del Banco Mundial, y a pesar de que además en este período nuestro país se vio impactado por la sequía más larga y extensa desde que hay registros, casi nada hemos avanzado en el fortalecimiento efectivo de la DGA y de otras instituciones del agua.

En concreto, el Banco Mundial indica que son necesarias ocho actividades: “(i) mejoramiento de la atención oportuna de solicitudes de terceros, (ii) formulación de un Plan de Financiamiento de Mediano y Largo Plazo para la Gestión de los Recursos Hídricos, (iii) desarrollo de la capacidad existente de recursos humanos, (iv) fortalecimiento de las OUA, (v) fortalecimiento de la coordinación ínter institucional, (vi) mejoramiento de la fiscalización, (vii) fortalecimiento de los mecanismos y sistemas para generar datos y compartir información y, (viii) fortalecimiento del Catastro Público de Aguas (CPA).”

Algo se ha avanzado en información (a través del sistema de monitoreo de extracciones efectivas) y en fortalecer el catastro público de aguas (mediante las obligaciones de inscripción y registro) pero, es muy poco a la luz del desafío que tenemos que enfrentar.

Si la DGA no cuenta con los recursos financieros y humanos para asumir el rol de entidad rectora en materia de agua, con una red de oficinas regionales con suficiente capacidad para dar respuestas oportunas a las solicitudes de terceros. Si no cuenta con sistemas informáticos robustos, útiles para sí misma, para otras instituciones públicas y para la ciudadanía interesada. Si sus listados y catastros son incompletos y no tiene mecanismos que fomenten, de manera positiva, el registrarse en ellos. En definitiva, si no empezamos a resolver los problemas del día a día, poco importará tener una Subsecretaría o una Agencia.

Gerente de Políticas Públicas Sociedad Nacional de Agricultura

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.