AGENCIAUNO

“Kast, amigo, el pueblo está contigo” era uno de los gritos emblemáticos de la gente que se congregaba en las cercanías del Partido Republicano en la noche del triunfo del nuevo presidente José Antonio Kast. La frase, aunque proferida como un gesto de respaldo contiene –aunque ello no fuera advertido por quienes la proferían– un significado muy profundo. En ella se resume el cuadro político que ha quedado retratado en esta última elección: que consolida el arraigo de la derecha en los sectores populares, desplazando a la izquierda más dura. Esta última, de hecho, consagra su arraigo en los sectores medios de mejor situación.

El cuadro, finalmente, es el mismo del apruebo y el rechazo del primer borrador constitucional, que plasmaba, como una gran hoja de ruta, todos los ideales de la izquierda y que fue aprobado por esos sectores medios altos y rechazado por los sectores populares. La nueva izquierda del siglo XXI, la que nace de la crítica a la Concertación y que busca refundar un país “vendido al empresariado y al legado de la dictadura militar”, junto con abrazar todas las banderas identitarias del indigenismo y el radicalismo de género queda circunscrita a ese sector de la sociedad.

De alguna manera, el Partido Republicano y José Antonio Kast logró lo que era el objetivo final de Jaime Guzmán, disputar palmo a palmo con el comunismo los sectores populares. Los resultados de este domingo así lo atestiguan. Como excede al espacio de esta columna un refinado análisis electoral, daré algunos ejemplos de la Región Metropolitana. En la elección de 2021 el Presidente Boric obtuvo casi el doble de votos que Kast en la comuna de San Bernardo, ahora Kast le ganó a Jara. En La Pintana, Jara le ganó a Kast con una diferencia de cinco puntos, pero en esa comuna Boric le ganó a Kast con una diferencia que casi triplicaba. En la Cisterna, Kast perdió con Biric, pero ahora gana con Jara y en El Bosque, Boric obtiene una diferencia de más del doble con Kast y ahora Kast le gana a Jara. La conclusión que se obtiene es que en casi todas las comunas populares, o bien Kast le ganó a Jara o redujo sustantivamente la diferencia de votos con respecto a la elección de 2021.

¿Por qué se produjo este cambio de respaldo de los sectores populares? La respuesta no exige ninguna novedad, lo mismo ocurrió en última elección presidencial de Estados Unidos, en Argentina y gran parte del mundo: la izquierda no sintoniza con las principales preocupaciones ciudadanas, sino con una élite más acomodada, cuya vida es más segura, pero no sintoniza con la fragilidad e inseguridad de los sectores populares. No así la derecha, el discurso de Kast apunta directamente a la médula de lo que aqueja al pueblo chileno: la inseguridad y la fragilidad económica.

En materia de seguridad Jara planteó regularizar inmigrantes ilegales y arrastraba esa dificultad, que tiene profundas raíces ideológicas, de la izquierda dura de enfrentar al crimen con toda la fuerza de la ley. Por eso, basó su postura en esta idea de levantar el secreto bancario, que más allá de las imprecisiones técnicas, poco sintoniza con la gente que vive la inseguridad de la delincuencia y el narcotráfico en sus barrios. En materia económica se centró en subir sustantivamente el sueldo mínimo, cuando ya, no solo la evidencia, sino que la experiencia cotidiana está mostrando a todos los trabajadores que lo que falta es que entre plata al sistema para que haya más trabajo y suban los sueldos. El resto, como ya hasta Artés lo hizo notar, precariza la vida.

Nuestro desafío estriba en devolver el orden y la seguridad y consolidar ese modelo en el que Chile era un país que entregaba trabajo y oportunidades a las generaciones futuras. Eso es lo que hará a la derecha sintonizar con los dolores y las angustias de los sectores más postergados de la sociedad por varios años.

Excandidato a diputado por el Partido Republicano

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