FF.AA.

Chile vive una grave crisis de seguridad y preocupan particularmente dos fenómenos: una expansión del crimen organizado y zonas fuera del control del Estado, facilitando la violencia y el delito. En este contexto el alcalde de Maipú salió a requerir la intervención militar en su comuna.

El gobierno se ha abierto a evaluar la medida, pero debe entender que la complejidad de las amenazas que enfrentamos requiere estrategia y no simple voluntarismo con afán electoral. Urge un cambio de mirada y resolver nudos críticos en materia de fortalecimiento institucional.

La crisis que enfrentamos no responde a causas únicas sino a fenómenos que operan en distintos niveles, haciendo que la clásica distinción entre amenazas internas y externas se vuelva difusa. El crimen organizado es un claro ejemplo. Son capaces de extorsionar y secuestrar dentro del país o traficar armas y drogas en la fronteras; pueden operar en alianza con bandas locales, desde las cárceles o incluso desde el extranjero. Debemos superar la rígida separación entre policías abocados a la seguridad interior y FF.AA. restringidas a la seguridad exterior. Frente a las amenazas más graves se requiere articulación y colaboración de todas las instituciones que tengan ventajas comparativas en ciertos ámbitos.

Por otro lado, no basta aceptar la colaboración de las FF.AA. en asuntos de seguridad interior. Debemos ampliar la visión respecto a la labor de las policías. Por ejemplo, en las reglas de uso de la fuerza propuestas por el gobierno para las policías se observa un enfoque de orden público centrado en prevenir abusos por sobre regular un uso activo de la fuerza frente a amenazas a la seguridad pública. Sólo se las autoriza a usar armas de fuego como “medida extrema” ante amenazas a la vida. Por el contrario, en el caso de las FF.AA. se pone el énfasis en el uso de la fuerza letal en caso de “enfrentamiento” con grupos armados. Esto desconoce que en la mayoría de las situaciones las policías también enfrentan frecuentemente este tipo de situaciones.

Asimismo, es tiempo de pasar de una estrategia disuasiva a una enfocada en la desarticulación de bandas criminales. Cuando pensamos en la intervención militar en zonas urbanas fuera del control del Estado, es aún más complejo proponer un despliegue permanente o replicar un Estado de excepción sin fin. Debe diseñarse una estrategia integral donde uno de sus elementos sean los operativos militares destinados a desarticular grupos con alto poder de fuego.

Por último, una estrategia adecuada y efectiva requiere planificación y legitimidad. Para lo primero, es urgente sacar adelante la ley que fortalece y moderniza el sistema de inteligencia del Estado. Para lo segundo, es imprescindible consensuar reglas de uso de la fuerza que amparen el actuar de las policías y las FF.AA. Si no logramos abordar todos estos aspectos las posibilidades de frenar la violencia y el crimen organizado serán muy limitadas.

Ignacio Abarca – Fundación Aire Nuevo

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2 Comments

  1. El uso de la fuerza no es sólo para defenderse, es es el piso. La fuerza es la herramienta para imponer el derecho.
    La fuerza no se debe usar sólo cuando los policías o militares son atacados, sino también cuando los delincuentes se niegan a entregarse o tratan de escapar.
    Esa fuerza no debe ser proporcional, sino abrumadoramente superior. No se trata de competir en igualdad de condiciones, sino de imponer el derecho.
    Sobre aquello, las fuerzas de orden deben tener el respaldo de la autoridad política, sin vacilaciones.
    Los delincuentes son los malos y la policía los buenos.
    Si seguimos con policías amarrados de manos, los delincuentes pueden reírse en su cara.

  2. Así es. El empleo de Fas, por su organización, formación, entrenamiento, equipamiento y CULTURA, es para destruir y aniquilar al adversario, causándole el máximo de bajas y recibiendo el mínimo posible. En su cultura y entrenamiento de empleo, no existe tocar sirenas, perifoneos, ni advertencias, es atacar y aniquilar. Por eso, el conductor político, al menos uno normal y responsable, es evaluar la naturaleza del problema, delincuencia, orden público, ?? utilice en forma clara y con apoyo politico a las fuerzas policiales. El problema es de carácter subversivo, afecta la seguridad como nación y su subsistencia como tal???? Emplee Fas en forma corta, letal ,desequilibrante y decisiva. Así es la cosa

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