“Mis hijos nunca serán más inteligentes que la Inteligencia Artificial (IA)”, dijo Sam Altman, CEO de OpenAI (su primer hijo tiene 5 meses).

Sea un poco más o un poco menos, el cambio que estamos viviendo es enorme. Sin embargo, como nos enseñaron desde niños, ante lo nuevo hay que ir “pasito a paso”. Y sin duda dentro de los temas críticos está el impacto laboral.

La tecnología permite operar con menos gente. Y la IA generativa es el gran catalizador. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 25% del empleo mundial está en ocupaciones potencialmente expuestas a esta tecnología.

Sin duda los trabajos operativos y administrativos son los más vulnerables, por la capacidad de la IA de automatizar tareas repetitivas y estructuradas. Pero también están en riesgo roles cognitivos complejos, especialmente en sectores altamente digitalizados, como medios de comunicación, finanzas y software.

Procter & Gamble anunció el recorte de 7.000 puestos para crear “roles más amplios y equipos más pequeños”. Microsoft despedirá a miles este mes. Hewlett Packard achicó su equipo al tamaño más reducido desde su fundación. ¿La razón? No es una crisis económica: de hecho, coincide con aumentos en las ventas y ganancias.

Lo que está en juego no es el ahorro, sino la velocidad. «Flatter is faster», dijo la CFO de HP. Y Jason Lemkin, inversor tecnológico y ex ejecutivo de Adobe, lo resumió sin filtro: “Todos los que tienen más de 500 empleados me han dicho extraoficialmente «no necesito entre el 30% y el 40% de mi equipo».

La IA ya puede redactar, analizar, programar, responder correos, hacer reportes, atender clientes, detectar fraudes. Además, la irrupción de la IA Agéntica -capaz de actuar autónomamente en internet- multiplicará aún más su impacto.

Esta nueva generación de inteligencia artificial opera con autonomía, proactividad y propósito, funcionando como un catalizador para la hiperautomatización y la innovación, capaz de transformar desafíos complejos en resultados concretos.

Un ejemplo de uso es la gestión proactiva de la cadena de suministro: una IA Agéntica podría monitorear constantemente precios, entregas y demanda. Ante una interrupción inesperada, como un puerto bloqueado, buscaría automáticamente proveedores alternativos, recalcularía rutas y ajustaría inventarios para minimizar el impacto, presentando un plan de acción optimizado para su aprobación o ejecución inmediata.

Frente a este escenario, el primer paso es hacer un assessment del impacto de la IA en la fuerza laboral de cada empresa y definir su política de uso de IA: identificar qué tareas pueden automatizarse, qué roles deben transformarse, y en qué áreas necesitamos urgentemente invertir en reskilling y upskilling.

Este no es un ejercicio técnico, es una forma concreta de cuidar a las personas. Anticiparse y planificar es la única forma responsable de enfrentar esta transición. Porque quienes no preparen hoy a sus equipos, los estarán dejando solos ante un futuro incierto.

Socia de APLAID Consulting y directora de Empresas Directora Asociación de Empresas de Tecnología de Información A.G.

Participa en la conversación

1 Comment

  1. Gracias Marina por tu sabio aporte. Para muchos la AI es una amenaza inmanejable, pero tú nos das algunas pistas para pasar a la acción.

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.