No sólo el Estado de Chile es actualmente adicto a un endeudamiento irresponsable. En efecto, el común de los chilenos también está inmerso en una vorágine que los lleva a endeudarse más allá de toda racionalidad.
Hay personas que se endeudan, pues no les alcanza el salario para vivir como ellos quieren. Piensan, o no, que podrán pagar sus deudas en “algún momento”. Hay otro grupo, cada vez mayor, que se endeuda esperando que el Estado de Chile -en rigor otros chilenos- les paguen su deuda algún día o se las condonen. Esto pasa regularmente con la condonación de multas de tránsito, del CAE, del TAG o de contribuciones. En Chile premiar a los morosos es habitual.
Pero hay otro grupo muy grande, conformado por aquellos que gastan más de lo que ganan, no por necesidad, sino más bien por una afición a ser vistos por otros como solventes y “exitosos”. En la clase media chilena, son habituales los viajes al Caribe, por una semana y todo incluido. La mayoría de las veces se pagan los viajes con deudas caras. En lo referente a la compra de automóviles, el chileno común también está ansioso por comprar autos caros, con seguros y gastos de mantención caros. Lo más grave es que no piensan en su futuro, en que hay que ahorrar para tener algún día una jubilación digna. Para lograr eso se requiere trabajar mucho, cuando la salud y la experiencia lo permitan. Todo lo contrario de lo que se promueve en Chile: trabajar menos y estudiar menos.
En lo referente a vivienda, muchos compran viviendas con créditos hipotecarios, cuyo dividendo excede a su capacidad de pago. No es raro perder el empleo por alguna razón, por lo que hay que prevenir con algún “colchón de respaldo”. Otra situación habitual es ver a los padres comprando a los hijos todo tipo de regalos y suntuarios más allá de lo razonable y de lo conveniente para educarlos en la austeridad.
Para qué hablar de los gastos de la familia chilena en mascotas, tema muy debatido en estos días. Se ha producido una excitación por las mascotas, en que familias de bajos ingresos gastan parte importante de su sueldo en alimentar a sus mascotas.
El sistema financiero chileno es uno de los más rentables del mundo y al menos en los últimos 40 años ha sido estable. Lo grave es que mientras más humildes son las personas, más pagan en intereses. A mayor riesgo, mayor costo financiero.
Algunas medidas que la autoridad y las empresas podrían tomar, tienen que ver con educar desde pequeños a los niños y a los trabajadores en las empresas, acerca de cómo planificar su día a día financiero. Enseñar que la compra compulsiva es una enfermedad, que puede llevar a una familia a su destrucción. Otro tema que se podría promover es la enseñanza de la “compra inteligente”. He sido víctima, por ejemplo, de precios excesivos de repuestos durante la mantención de mi automóvil. Diferencias y marginaciones escandalosas de las distribuidoras. En lo referente a compras de pasajes aéreos, una compra anticipada marca la diferencia. En cuanto al costo de salir a comer a un buen restaurant, en Chile en promedio, es más caro que España o Francia.
Así como al mar bravo o a las montañas nevadas hay que tenerles respeto, a las deudas hay que mirarlas y a veces no tocarlas. Las personas sobreendeudadas, son peores trabajadores, toda vez que ningún salario los deja satisfechos y no pueden ser productivos. El sistema financiero privado tiene un rol fundamental y comportarse de manera ética, no promoviendo el endeudamiento irresponsable.
Chile está creciendo menos de lo esperado y el Estado de Chile está sobreendeudado, lo que anticipa que su capacidad de salir “al rescate” de los morosos, está debilitada. No demos olvidar que las deudas hay que pagarlas y no podemos, ex post, argumentar que «yo no conocía la letra chica» o que «es injusto que te embarguen si no pagas la deuda», etc.
Debemos ser responsables a la hora de endeudarnos y a la hora de gastar. Las marcas caras de zapatillas, de ropa en general, tienen en la clase media su principal mercado. Enseñemos a nuestros hijos y nietos que hay productos en el mercado de alta calidad y buen precio y no son de la marca de moda. Otro ejemplo tiene que ver con los celulares, en que se produce una fiebre, por tener el último modelo, lo que no es siempre necesario. Si nos ordenamos hoy en nuestras deudas y gastos, tendremos un mejor futuro.

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Toda la razón Andrés …. Muy buenas observaciones …..