La última semana conocimos los resultados del “Termómetro del clima laboral en las organizaciones”, realizado por la Universidad de los Andes, los cuales no pueden dejarnos indiferentes. Tres de cada diez trabajadores se sienten poco o nada valorados en su empleo. Más preocupante aún es que sean los grupos socioeconómicos más vulnerables los que se sienten más insatisfechos. Sin duda, este es un llamado de atención para quienes proveen estos trabajos porque una relación laboral puede y debe ser mucho más que una relación meramente transaccional.
A lo anterior se suma otro estudio dado a conocer el domingo pasado y que fue realizado por PwC y la Facultad de Administración y Economía de la Universidad Diego Portales, en colaboración con la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), buscó explorar las opiniones y percepciones sobre el papel que desempeña la confianza en las empresas. Sus resultados muestran que en Chile los directores y ejecutivos sobreestiman la confianza dentro de sus organizaciones. Mientras 90% de los ejecutivos y directores encuestados consideraron que sus clientes y colaboradores confían en sus empresas; sólo el 42% de los colaboradores admitieron confiar altamente en ellas.
Se trata de una falta de sintonía porque para generar cambios positivos, en primer lugar, es indispensable saber cuál es el escenario en el que nos encontramos. Un aspecto clave para que los colaboradores se sientan valorados es que al interior de las organizaciones se construya un ambiente de confianza.
Si el líder de la empresa cree que sus colaboradores confían en la compañía seguramente asumirá que estos últimos trabajan con un alto nivel de compromiso, que están dispuestos a entregar lo mejor de cada uno y resultará una autocomplacencia peligrosa que no permite encontrar las soluciones para los desafíos del país.
Visto desde el lado de los colaboradores, existen oportunidades para hacer mejoras sustantivas. Un colaborador que no confía o confía poco tiende a un trabajo transaccional: trabaja principalmente por su remuneración, sin desplegar al máximo sus talentos, no se realiza en cuanto a su desarrollo personal, tanto cultural como espiritual y, finalmente, no es feliz en el trabajo. ¿Cómo serían estas empresas si aumentara esa confianza?
Estos resultados dejan en evidencia el importante rol que cumplen los líderes de empresas y sus equipos en el crecimiento personal de los colaboradores. Los empleadores pueden, junto con ofrecer un puesto de trabajo, ir un paso más allá y procurar que esos empleos rescaten la dignidad de las personas, para que puedan explotar al máximo sus capacidades. El buen trabajo es el motor del éxito, de la productividad, del compromiso y, en definitiva, una parte importante de la felicidad de las personas. Porque el que trabaja confiando en su empresa llega distinto a su casa, crece su sentido de pertenencia y genera relaciones virtuosas con la comunidad.
Transformar los lugares de trabajo en espacios de realización personal es la clave para crear empresas plenamente humanas, altamente productivas y socialmente responsables que aporten a la construcción del bien común.
Tal como lo señaló monseñor Fernando Chomali a principios de mes en nuestra primera edición de este año del ciclo de conversatorios “Café Con” de USEC, el trabajo es la clave de la cuestión social. El llamado es a la acción y a no quedarnos de brazos cruzados porque generar ambientes de confianza es la clave para el éxito de las empresas de hoy y mañana.
*Enrique Cruz Ugarte – Presidente de USEC, Unión Social de Empresarios Cristianos

Así es, muy buen comentario, gracias