No se hace república ni se sostiene la democracia desde la insensatez y el oportunismo. Se hace república y democracia desde la prudencia y la voluntad de construir objetivos en común, desde la pluralidad y la alternancia emanada de la voluntad ciudadana.
El gran desafío que las sociedades democráticas tienen, para sortear las amenazas que subyacen dentro de los complejos propósitos que se advierten en juego, es que prevalezcan la sensatez y los sensatos, la prudencia y los prudentes. Que los argumentos orienten a los grandes objetivos y que las coyunturas sean abordadas con respeto hacia los adversarios.
Predominan la insensatez y el oportunismo. La primera socava la racionalidad necesaria para consensuar y establecer grandes desafíos que como país se debieran abordar. Faculta la prepotencia y la agresividad. Luego, el oportunismo, que se nutre de los fracasos y de las deudas del sistema político, permitiendo la acción de los audaces para descalabrar las reglas de la democracia, como lo hemos visto tantas veces en América Latina. Existe como estrategia, a partir del rencor y el estímulo perverso de la intolerancia.
Cuando observamos los acontecimientos que marcan la agenda de cada día, pareciera que la animosidad y las pasiones fueran la motivación cotidiana de muchos liderazgos que se manifiestan en los debates políticos y sociales. Esa expresión se amplifica en las redes sociales, espacios virtuales -las ágoras de la digitalización- donde concurren las personas a expresar opinión, la mayor de las veces como resultado de la emocionalidad -con trazos de instintiva ideologización- y, las menos, como resultado de una reflexión constructiva.
En este contexto, el próximo Fraternitas de la República -que este año reunirá a las principales instituciones en torno al lema “Justicia, Probidad y Respeto”– se erige como un ejemplo concreto de ese espíritu de sensatez y prudencia que tanto necesitamos. No se trata sólo de una ceremonia simbólica, sino de una invitación real a recomponer confianzas, abrir espacios de convergencia y proyectar, desde la ética del diálogo, un pacto democrático capaz de sostenerse en el tiempo.
La tendencia que predomina parece propender a la desarmonización, no sólo como táctica política, sino como una estrategia, donde escalar los conflictos, aunque sea simplemente desde el discurso o la sencilla provocación, fuera el mejor camino para obtener réditos, sin considerar las consecuencias que ella arrastra para la democracia a mediano y largo plazo.
Esa propensión es la que permite la emergencia política de ciertas formas de liderazgo fundado en las rencillas y, luego, con estrategias sostenidas en la aspiración de hegemonía, a través de golpes de efecto mediáticos, contrarios a un debate sobre lo que realmente aporta al bien del país y que ayude a la construcción de mayorías sostenibles en el tiempo, que den como resultado la constancia que requiere la república para establecer certezas para los de hoy y los del mañana.
Los seres humanos generan asociatividad y logran construir propósitos comunes, en el respeto entre los actores que concursan en el hacer sociedad. En ese propósito de asociatividad, toda idea puede ser rebatida e incluso descalificada, pero lo que no puede ocurrir es que los actores políticos se invaliden unos a otros, se desahucien en el concurso democrático, o se demuelan unos a otros con fines espurios. Allí radica la insensatez en el ejercicio democrático.
Resultará ilusorio pensar en el cambio de la calidad de los debates, pero la respuesta está en el ejercicio de la ciudadanía. Imponer sensatez, por el bien general, para asegurar el futuro, establecer armonía y crear mancomunión, radica en el mandante de la democracia: el ciudadano. Exigir de nuestra clase política los mejores propósitos y la necesaria sensatez y prudencia, demandar una política positiva, es una responsabilidad ciudadana en tiempos de amenazas e incertidumbre, sobre todo cuando se tiene el mejor argumento para lograrlo: el voto.

Asi es, parece que la ciudadanía, los votantes, han tomado conciencia de ello, y así lo reflejan las encuestas…….