Desde la Asociación de Educadores de Chile (Aseduch), miramos con profunda preocupación cómo las discusiones sobre el Sistema de Admisión Escolar (SAE) suelen centrarse en algoritmos y estadísticas, subvalorando el impacto directo que el diseño de este mecanismo genera día a día en la convivencia escolar y en el desarrollo de aprendizajes dentro del aula. Compartimos la identificación de las falencias del sistema que hizo la Mesa Técnica convocada por el Gobierno el año 2025, pero discrepamos en las soluciones que se proponen desde el nivel central, las cuales no necesariamente sintonizan con la realidad de nuestras escuelas, especialmente las de regiones.

En primer lugar, consideramos imperativo rescatar y valorar el esfuerzo, mérito y vocación de los estudiantes. La propuesta de la Mesa para fortalecer los Liceos de Alta Exigencia Académica impone barreras excesivamente restrictivas, como exigir una sobredemanda histórica que resulta completamente ajena a la realidad de los establecimientos regionales. Ante esto, proponemos flexibilizar estos criterios, entre otros, aceptando el uso de los planes generales del Ministerio de Educación, como lo hace la mayoría de los establecimientos. En paralelo, sugerimos crear la categoría de Liceos de Alta Especialización. Esta innovación permitiría que los proyectos técnico-profesionales, artísticos o deportivos de alto rendimiento consideren el talento y las competencias previas como un criterio legítimo de admisión, lo que permitiría centrar la enseñanza y focalizar los recursos.

En segundo lugar, la inclusión de estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE) y el resguardo de la equidad no pueden transformarse en meras consignas. Mientras la Mesa Técnica plantea elevar la reserva de alumnos prioritarios al 50%, estimamos razonable fijar dicho límite en un 40% para garantizar la viabilidad del acompañamiento pedagógico. Asimismo, respecto a los criterios de vivienda y hermanos, advertimos sobre el riesgo de un vicio como la sobre inscripción residencial ficticia. Para ello habría que cruzar datos con la Ficha de Protección Social. A su vez, proponemos que sea obligación transparentar las vacantes reales del Programa de Integración Escolar (PIE) y permitir la incorporación de alumnos con NEE en cualquier momento del año. La inclusión efectiva requiere recursos, orden y una autonomía escolar que faculte a las comunidades a adaptar estos criterios según su Proyecto Educativo Institucional.

Finalmente, sostenemos que la educación de calidad es una tarea compartida y no un servicio de consumo unidireccional. Nos parece un contrasentido que las jornadas de difusión institucional sean obligatorias para los colegios, pero voluntarias para los apoderados. En Aseduch revertimos esta lógica: el compromiso familiar debe ser un requisito vinculante previo a la matrícula. Para ello se pueden establecer algunos resguardos, tales como la realización de entrevistas personales y la firma obligatoria del PEI junto al Reglamento Interno de Convivencia Escolar (RICE). Sólo asumiendo una verdadera corresponsabilidad familiar podremos asegurar un clima idóneo para la enseñanza.

Modificar el SAE no es un simple ajuste de cupos; es definir el tipo de convivencia y el nivel de aprendizajes que queremos dentro de nuestras escuelas. Hacemos un llamado a las autoridades y parlamentarios a deponer los criterios rígidos y a confiar en la experiencia y autonomía de quienes sostenemos la educación chilena desde el aula.

Presidente Asociación de Educadores de Chile A.G. ASEDUCH

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.