Imagen de la transmisión televisiva

No siempre el campeón de un importante torneo es el equipo que mejor juega… y viceversa.

La versión 2024 de la Eurocopa tuvo un merecido e indiscutido ganador. España fue superior en todos los aspectos que se pueden desplegar dentro de un campo de juego. Para llegar a la final tuvo que vencer a países que han ganado diez veces un título mundial: Alemania (4), Italia (4) y Francia (2). Su rival, Inglaterra, no le ganó a ninguno.

En la Copa América pasó un poco al revés. Argentina se plantó en la final sin tener que enfrentar a selecciones que estuviesen pasando por un buen momento, como Chile y Perú, además de Canadá, al que derrotó dos veces. Su rival en el partido decisivo, Colombia, tuvo que batallar con adversarios de un nivel superior, con diez títulos mundiales en su historia, como Brasil (5), Uruguay (2) y, en la final, Argentina (3). Como sea, los cafeteros jugaron de igual a igual con una Argentina que a poco del final de los 90  minutos ya estaba pensando en el alargue y en los penales, confiados en Emiliano Martínez, su portero, aunque también contaban con otro Martínez, Lautaro, que con un golazo a ocho minutos del final les ahorró el trámite de la definición desde los doce pasos.

Hago un paralelo entre las dos finales, que fueron muy distintas.

La que se vio en Alemania fue una ceremonia sobria, en que participaron las autoridades de la FIFA, con la presencia en la cancha del príncipe William de Inglaterra y el Rey Felipe VI de España. Los jugadores españoles se colgaron las medallas de oro de campeones y los ingleses, hidalgamente, las del segundo lugar. Un reconocimiento especial se le adjudicó al juvenil hispano Lamine Yamal, de un presente y futuro insospechado. Fue una verdadera fiesta.    

La de la Copa América se disputó en el Hard Rock Stadium en Miami y fue todo desprolijidad e irresponsabilidad. Más de 7000 hinchas trataron de ingresar al estadio sin entradas, sobrepasando ampliamente las capacidades de las fuerzas de seguridad. Estas habían sido contratadas para controlar el ingreso por los organizadores del evento, la CONMEBOL. Esta situación puso en riesgo extremo la seguridad del público. Afortunadamente después de 80 minutos de retraso se dio el pitazo inicial, cuando todo estaba más calmado.

Desde que se inventó el fútbol profesional, en el mundo se han jugado dos tiempos de 45 minutos cada uno, con un descanso (entretiempo) de 15 minutos. Jamás se ha visto lo que ocurrió en el descanso de esta polémica final. La actuación de la cantante Shakira, de 7 minutos en el entretiempo, fue espectacular, pero retrasó el inicio del segundo tiempo en casi media hora y esto es inaceptable. Los espectáculos artísticos son y serán siempre antes de que se inicie un partido de fútbol. Es curioso que al técnico de Chile, Ricardo Gareca, lo castigaran con no poder dirigir desde la banca y con una multa de 15 mil dólares por el retraso de 51 segundos para el inicio del segundo tiempo ante Argentina.       

Para la CONMEBOL, 51 segundos son más que 28 minutos, pero Shakira es Shakira, Gareca es Gareca y el fútbol es el fútbol.

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