Recientemente se promulgó la Ley de Conciliación de Vida Personal, Familiar y Laboral, que entrará en vigencia a fines de este mes. Esta norma constituye un avance relevante para quienes creemos que dichas tres instancias de la vida no tienen que competir, sino que complementarse y enriquecerse.
Se podrán tener discrepancias con la nueva normativa -y es sano que así sea- pero es un paso importante en la conciliación del trabajo y la vida familiar y personal, para que no se deba elegir entre el trabajo o la familia, sino que se pueda optar por ambas.
La nueva ley nace de diversos proyectos de ley, incluyendo un mensaje presidencial y cuatro mociones parlamentarias transversales. Es una buena noticia que este tema haya generado consenso entre los distintos sectores políticos. Por eso, no podemos sino aplaudir la promulgación de esta ley. Obviamente, esta normativa no se hace cargo de todos los desafíos de la conciliación trabajo-familia, pero da un paso más en este camino, que incluye iniciativas como el posnatal de seis meses, el posnatal parental, el Sistema Integral de Cuidados, la sala cuna universal y el Ministerio de Desarrollo Social y Familia.
La norma trata de las personas que tienen familiares a su cuidado, especialmente niños y adultos mayores, tanto para el caso de las vacaciones como del trabajo a distancia. Al contrario de lo que se podría pensar, no parece una “carga desproporcionada” para los empleadores, sino que una aplicación de sus funciones, que es dirigir personas, las que no son individuos aislados, sino que miembros de familias, en muchas ocasiones con personas a su cuidado. En ese sentido, la relación entre empleador y trabajador no puede ser meramente contractual, sino que debe ser reforzada por una relación personal, para que la empresa sea realmente una comunidad de personas.
Justamente, la ley sostiene que “los empleadores, teniendo en consideración, en cada caso, la naturaleza de la relación laboral y los servicios prestados, deberán promover el equilibrio entre el trabajo y la vida privada, realizando acciones destinadas a informar, educar y sensibilizar sobre la importancia de la conciliación de la vida personal, familiar y laboral”.
De acuerdo con la académica del ESE Business School de la Universidad de los Andes, María José Bosch, la conciliación trabajo-familia debe articularse con la corresponsabilidad entre los padres. En el libro Transformando Chile desde la Empresa: La mirada de USEC en sus 75 años ella explica que “para poder unir conciliación con corresponsabilidad, las organizaciones deben diseñar y aplicar políticas, beneficios y servicios que tomen en cuenta las funciones de cuidado tanto de hombres como de mujeres. Es pasar de ‘trabajo o familia’ a ‘trabajo y familia’, en un rol de corresponsabilidad del hombre y la mujer, cada uno aportando lo que les es más propio, desde su paternidad y maternidad”.
En última instancia, iniciativas como ésta son claves para promover desde la empresa el desarrollo de la familia. Si la empresa no contribuye a generar las condiciones para que en nuestra sociedad sea más fácil formar familia, será muy poco lo que pueda hacer el Estado.
En palabras de la ex ministra de la Mujer, Mónica Zalaquett, en el mismo libro, “las empresas por ser un actor relevante en el ordenamiento social, al aplicar alternativas que beneficien un mejor balance profesional y laboral, tomando en cuenta el tiempo que sus colaboradores -tanto hombres como mujeres- deban dedicar a sus familias, están contribuyendo a la construcción de un mundo más próspero y equitativo, en el que las personas son el centro”.
Enrique Cruz Ugarte. Presidente USEC, Unión Social de Empresarios Cristianos
