Los últimos incendios en la zona centro sur, nos llevan a concluir que nuestro país requiere urgentemente cambios institucionales para lograr mayor eficiencia en la prevención y control de incendios.
Como sucede en otros países desarrollados, quienes se encargan de controlar incendios forestales son entidades especializadas. En el caso de Chile, Conaf se encarga de labores demasiado amplias y diversas, lo que resta eficiencia a su cometido.
Chile es un país forestal, con un patrimonio rico en especies, y además es un actor importante en la exportación de productos de origen forestal. Aprobar y controlar los planes de manejo forestal, requiere de especialistas distintos de aquellos que deben controlar incendios o investigar el origen humano de los mismos.
En lo referente al control de incendios urbanos, el Cuerpo de Bomberos siempre tiene recursos limitados para hacer más eficiente su labor. Las mayores temperaturas y el aumento de visitantes en épocas estivales son factores que han incidido negativamente en el cuidado de bosques nativos y exóticos. El trámite legislativo para aumentar las penas a quienes provocan incendios es otro factor relevante de considerar. Es importante que las nuevas autoridades que nos gobernarán consideren la creación de una entidad especializada para el control y prevención de incendios, cuyos directivos tengan continuidad y no vayan cambiando con los gobiernos de turno.
Es imperativo incorporar en los planes de estudio en los colegios, la importancia del respeto al fuego, la prevención y la instrucción para responder rápidamente ante amagos de incendios urbanos y rurales.
El fuego destruye viviendas, fábricas, naturaleza, fauna y también vidas humanas. No podemos como país responder de manera reactiva frente a las catástrofes. La prevención y control de incendios debe ser un proceso permanente en el que se involucre a todos los ciudadanos desde jóvenes.
En lo referente a la reconstrucción de lugares afectados, el Estado tiene un rol clave para responder a las calamidades en tiempo y forma. Otro aspecto que poco se debate públicamente, guarda relación con el rol de los seguros y el avance que estos tengan en comunidades de menos recursos. Hay un tremendo trabajo que realizar para “segurizar” los activos urbanos y rurales.
Por último, y muy importante, tiene que ver con los planos reguladores comunales, que impidan de manera más drástica la proliferación de poblaciones “callampas” en los nudos urbanos de las grandes ciudades. En estos lugares es donde más tragedias han sucedido y de no tomar acciones concretas, seguiremos lamentando la pérdida de vidas humanas.
Las grandes empresas forestales han tenido un destacado rol cooperando con el Estado en la prevención y control de incendios. Debemos seguir incentivando la cooperación público-privada, quizás con mayores beneficios tributarios para empresas y personas.
El fuego mata, debemos aprender a matar el fuego.

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