El 8 de enero de 2026 se dieron a conocer los resultados de la encuesta Casen 2024, la que, como ya se había anunciado con anterioridad, presentó las nuevas metodologías para la medición de la pobreza por ingresos y de la pobreza multidimensional, adaptando los resultados a esta nueva técnica desde 2009 a la fecha, en el caso de la primera, mientras que en la segunda solamente se adaptó los resultados de 2022.
A la luz de los datos, hay varios que llaman la atención. El primero son los ingresos del trabajo promedio mensuales de los hogares por decil, donde se puede apreciar una fuerte disminución en el primer decil, con una caída desde $87.353 en el año 2009, a $52.557 en el año 2024, lo que representa una disminución de casi un 40%, mientras que respecto al año 2015, año en el que estos ingresos fueron los más altos registrados para el primer decil, donde era de $133.959, lo que representa una caída superior a un 60%.
Cuando el gobierno celebra la disminución de la pobreza, hay que ir más allá. ¿Si cayeron los ingresos del trabajo, por qué se redujo la pobreza? La respuesta es clara: subsidios, lo que se puede apreciar al ver la proporción de ingresos por subsidios monetarios respecto a los ingresos totales del hogar, pasando en el 1er decil desde un 36,1% en 2015, a un 69,4% en 2024, mientras que en el 2do decil pasó desde un 12,5% en 2015, a un 25,1% en 2024.
Como se puede apreciar, hay una clara tendencia hacia la dependencia de las ayudas gubernamentales, concentrada fuertemente en los primeros deciles, lo que si bien es un síntoma del paupérrimo desempeño de nuestra economía en los últimos años, cabe preguntarse también si no es una estrategia deliberada por parte de la izquierda, que consistentemente empuja a los sectores más desfavorecidos hacia la dependencia estatal, con el no descartable objetivo de generar clientelismo político en base a esa dependencia. Esta elucubración no es antojadiza, lo hemos visto en EE.UU. con el Partido Demócrata en múltiples estados, y lo hemos visto en países como Argentina, España, Venezuela, además de otros en el resto del mundo.
La disminución de la pobreza es un avance positivo y deseable, pues mejora de manera inmediata las condiciones de vida de muchas personas. Sin embargo, cuando se sustenta principalmente en ayudas estatales que no abordan las causas estructurales del problema -como el empleo informal o la falta de educación-, se trata de un alivio transitorio más que de una solución real. Sin cambios de fondo, la pobreza tiende a perpetuarse, generando dependencia y postergando las transformaciones necesarias para un desarrollo sostenible.

Totalmente errónea la comparación con USA, para empezar la ayuda estatal aquí no es dependiente de cada estado ya que solo el gobierno federal otorga ayuda económica y sólo como desempleo a quienes califiquen por haber perdido sus trabajos. El pago de Social Security lo reciben solamente los jubilados y está basado en las contribuciones que hicieron durante su vida laboral. Decir que el Partido Demócrata ha creado dependencia económica en la población de algunos estados es mostrar ignorancia total acerca del sistema económico de USA.
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Coincido con el análisis y las consecuencias de ese tipo de políticas caracterísitcas de la izquierda. En cuanto a la situación en USA he visto personalmente como familias de situación precaria reciben mensualmente el cheque de ayuda social. Rápidamente ese cheque lo canjean y el dinero se convierte en un mínimo para subsistencia y la mayor parte, si no toda, para gastarla en vicios y cosas superfluas. Pierden todo estímulo de superación por la seguridad del cheque mensual estatal.
Excelente columna, gracias. Concuerdo con lo de USA, el Estado los mantiene si se quedan cesantes, si tienen un sueldo muy bajo, si tienen algún disability, real o creado. Los Food Stamps son un tremendo negociado de algunos, incluso las venden. Biden creó esa dependencia que fomenta a los jóvenes a transformarse en parásitos y no buscar trabajo. Para que hablar de todos los mantenidos con la inmigración ilegal.