Credit: rioelqui.cl

La falta de lluvias en la región de Coquimbo se ha manifestado con mucha fuerza durante los últimos 16 años, siendo interrumpida con los temporales de los años 2015 y 2017 que fueron eventos muy destructivos, pero que permitieron el llenado de los embalses de la extensa red de grandes obras de acumulación que posee la región.

Gracias al trabajo responsable de las organizaciones de usuarios de la región, especialmente las juntas de vigilancia, el agua que se acumuló en 2017 permitió la disponibilidad para el riego durante estos 7 años, pero a principios de este año las reservas estaban prácticamente agotadas. Año seco tras año seco, el nivel de agua sólo podía bajar, tanto que en marzo el volumen acumulado en el embalse La Paloma era equivalente al 1,4% de su capacidad. La situación mejoró con las precipitaciones que hubo en la zona entre mayo y julio, pero no lo suficiente. Según el más reciente Informe Hidrometeorológico Semanal de la DGA, el nivel de los embalses de las cuencas de Elqui y Limarí están bajo el 20% de llenado.

Ante esta situación, agravada por la instalación del fenómeno de La Niña, que suele traer menos lluvias a nuestro país, los dirigentes de la Junta de Vigilancia del río Elqui dejaron de sólo rogar al cielo y pasaron a la acción, contratando los servicios de la empresa mexicana Startup Renaissance, especializada en la “siembra de agua”, que es una de las técnicas de estimulación de precipitaciones.

La estimulación de precipitaciones, o bombardeo de nubes como también se conoce, reúne una serie de técnicas cuyo objetivo es generar condiciones en las masas de aire húmedo para que, mediante fenómenos físicos, se produzca una acumulación de cristales de agua que alcancen un peso y tamaño tal que caigan en forma de lluvia.

En Chile tenemos algunas experiencias breves que no entregaron resultados interesantes y tampoco permitieron la generación de datos. Me refiero a la campaña que se desarrolló en 2012-2013 en las regiones de Copiapó, Coquimbo y Valparaíso. Pero también hay experiencias más prolongadas, como la que ha desarrollado la Junta de Vigilancia de la primera sección del río Cachapoal junto a la mina El Teniente de Codelco. Este programa está vigente desde el año 2000 y en este período, el seguimiento en base a precipitación comparada con cuencas vecinas indica un aumento en la precipitación de un 13% gracias a la estimulación de precipitaciones.

El programa que está llevando adelante la Junta de Vigilancia del Elqui, junto a la Corporación Paso Agua Negra en la misma provincia, tiene algunas diferencias con lo realizado en Cachapoal, principalmente porque utiliza núcleos de yoduro de plata “sobre enfriados” a -20°C, y en la distribución de ellos mediante avión en lugar de quemadores terrestres.

Los resultados de la intervención en Coquimbo son alentadores, pues la semana pasada se realizó un segundo vuelo, que generó caída de nieve que aportó 16 a 18 cm. En las zonas estimuladas, en comparación con otras zonas cercanas en la región, que no tuvieron aportes de nieve. El primer vuelo en tanto, habría generado lluvias de hasta 100 mm en zonas cuyo pronóstico no superaba los 40 mm, y esto se compara con zonas en que no hubo estimulación y la lluvia caída fue muy similar al pronóstico. Todo este análisis está siendo realizado por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), institución de prestigio en Investigación Científica y Tecnológica de la región.

Evidentemente no es una solución barata, ni que se pueda aplicar de manera homogénea en todo el país, pues cada cuenca tiene características propias en cuanto a relieve, tipos de nubes y, como factor muy especial, capacidad de acumulación en embalses. Además, debemos fortalecer nuestra capacidad científica para conocer de antemano la calidad de las nubes que vienen (para el programa de Elqui las nubes son monitoreadas desde México), pues no contamos con los radares y equipamientos necesarios. Sin embargo, parece ser una experiencia interesante que podría ser considerada por nuestras autoridades desde la perspectiva científica y administrativa.

Poco a poco, gracias a la experiencia de Cachapoal primero, y ahora a la de Elqui, podemos disponer de una nueva herramienta para enfrentar la sequía, la cual, a juicio de la mayoría de los científicos que conocen del tema, volverá a afectar a nuestro país con consecuencias cada vez mayores si no nos preparamos.

Gerente de Políticas Públicas Sociedad Nacional de Agricultura

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.