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Abel Alonso, el ex presidente de Unión Española y de la ANFP, falleció el domingo 1 de septiembre a los 89 años; rodeado de sus seres queridos. Sus últimos días fueron quitados de bulla, en contraste con la intensa vida pública que tuvo en las décadas finales del siglo pasado.

En 1970 asume la presidencia de Unión Española, cargo que ocupa hasta 1978. En esos ocho años los hispanos logran los campeonatos de 1973, 1975 y 1977, y los subcampeonatos de 1970, 1972 y 1976. También en la Copa Libertadores de América los rojos tuvieron seis participaciones en su período, ocupando el 4° lugar en 1971 y el 2° en 1975. Como hincha y exdirigente de Unión, sólo queda el eterno agradecimiento para Abel y a la directiva que comandó.

Posteriormente alcanzó dos veces la presidencia de la ANFP; entre 1979-1982, ocasión en que Chile clasificó para el Mundial de España 82, y entre 1989-1993, durante su segunda presidencia en la ANFP, Chile organizó la versión N°35 de la Copa América en 1991. Ahí nuestra selección ocupó el tercer lugar detrás de Brasil y Argentina, que fue campeón.

Sus cualidades empresariales lo llevaron a ser uno de los mayores grandes fabricantes de calzado en Chile, actividad que inició el año 1965, produciendo sus marcas Gino, Pluma, Mingo, Pollini, Bruno Rossi, 16 Horas, Panamá Jack, Dakota, Zappa y otras. En los últimos años revolucionó la fabricación de aceite de oliva, incorporando tecnología de punta a esta actividad. Hoy en día Alonso Olive Oil es una industria que está entre las tres más grandes de nuestro país, rankeada mundialmente y premiada por su calidad.

En los años 2000, incursionó en la gastronomía, con el restaurant “La cocina de Javier”, y posteriormente el restaurant “Guernica”, donde los comensales se deleitaban con sus famosas “paellas” españolas. Una anécdota refleja la personalidad y el culto al trabajo que transmitía. En una oportunidad un amigo mío encargó una paella para doce personas al Guernica, que debía ser entregada a las 10 de la noche en su domicilio. El repartidor de las paellas no apareció. Abel estaba con su familia cenando en su restaurant y se enteró del problema. Entonces tomó la paella, subió a su Mercedes Benz último modelo y pocos minutos después de las 22 horas estaba entregando el pedido a mi amigo, quien no podía creer que el propio Alonso le llevara su paella. Lo que nunca supe fue qué pasó con el repartidor que no apareció. ¡Y tampoco supe si le ofrecieron propina a Abel!

En fin, somos muchos los que reconocemos en Abel su liderazgo e impronta y de manera especial su capacidad para formar grupos humanos de trabajo en el deporte y en sus empresas. Sin duda su presidencia en dos oportunidades en la ANFP y su legado lo ubicarán en un sitial principal junto a otros grandes dirigentes que tuvo nuestro futbol, como Juan Goñi, Antonio Labán, Ernesto Alvear, Carlos Dittborn y Nicolás Abumohor. 

Desde esta tribuna nuestras condolencias a Aintzane, su esposa, y su familia. La única muerte es el olvido y Abel permanecerá entre nosotros por siempre.

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