Hasta hace pocos años atrás, la jornada de trabajo respondía solamente a parámetros presenciales. Con la aparición del COVID, nació la urgencia de instaurar una nueva modalidad para poder seguir trabajando estando encerrados durante las cuarentenas. La pandemia nos dejó una enseñanza, al demostrar que el teletrabajo funciona y es posible de realizar. Fueron miles los padres, madres y cuidadores que vieron en el teletrabajo la posibilidad de estar presente en la vida de sus hijos y a su vez poder trabajar remuneradamente. Se dieron cuenta que era posible trabajar sin necesidad de contratar furgones escolares y externalizar el cuidado de sus hijos (sala cuna, talleres extra programáticos, cuidadores o simplemente quedarse solos o a cargo de sus hermano/as). Por más de dos años esta modalidad fue utilizada hasta el término de la alerta sanitaria, el 31 de agosto pasado.
Desde YoQuieroEstar, durante el año 2022 y 2023, trabajamos transversalmente con senadores y diputados para que exista la Ley de Conciliación Vida Laboral y Familiar, para que, si te otorgan o no teletrabajo, no quede a la discrecionalidad del empleador, sino que responda a si las funciones son o no compatibles con la modalidad para trabajadores cuidadores. La ley fue fruto de un acuerdo transversal alcanzado en el Senado y ratificado en la Cámara de Diputados, siendo aprobada sin ningún voto en contra. Lograrlo fue un trabajo difícil, donde todas las partes tuvimos que ceder, empatizando con la realidad de los demás actores involucrados. Creemos que así se deben legislar las políticas públicas.
A cinco años de la pandemia del COVID-19, las cifras nos muestran cómo el teletrabajo va en retroceso, y pasó de ser la “norma” a un beneficio en regresión. Antes de la pandemia, el teletrabajo representaba un 0,5% de la fuerza laboral asalariada, la cual aumentó a un 20% durante el trimestre junio-julio-agosto 2020. Actualmente, la cifra se ha estabilizado alrededor del 3% (Fuente: INE), mostrando un retroceso importante en el uso del teletrabajo y, al parecer, un desconocimiento importante de la normativa vigente.
La ley 21.645, de conciliación entre la vida laboral y familiar, establece el deber del empleador de ofrecer teletrabajo para trabajadores cuidadores -menores de 14 años, personas con discapacidad y personas con dependencia moderada a severa- si sus funciones lo permiten. La pandemia aceleró un cambio en la forma de trabajar, sin embargo, en muchos casos no ha logrado permear la cultura de la presencialidad. El espíritu de la ley apunta a que no quede a la discrecionalidad de la jefatura si se otorga o no el teletrabajo, sino centrarse en si la naturaleza de las funciones lo permite, procurando el buen rendimiento de éste. Debemos avanzar hacia una cultura laboral donde se valore la excelencia en el desempeño laboral por sobre el lugar donde se realice.
La normativa permite compatibilizar el anhelo laboral de una trabajadora o trabajador con sus ineludibles obligaciones familiares, asunto de difícil resolución, pero que ya forma parte de las temáticas obligadas de las relaciones laborales. La persona trabajadora no es indivisible: tiene familia, angustias y obligaciones; todo ello se hace presente en la relación laboral y ésta debe optar por las mejores soluciones. Sin embargo, el valor de esta nueva legislación, que la hace atractiva, es que esta realidad del trabajador/a debe ser combinada adecuadamente con la realidad de la empresa, sus condiciones de funcionamiento, la naturaleza de las funciones y las facultades de administración del empleador. Por ello se establecen mecanismos simples y efectivos para lograr acuerdos que resguarden tanto el derecho del trabajador como su productividad esperada. Ambas partes disponen de instancias de propuesta y de retracto en caso que sus expectativas se vean mermadas, pero ello en un marco de diálogo que distingue la relación laboral moderna de aquella vertical que omite al trabajador en cuanto a una persona integral.
A cinco años del inicio de la pandemia debemos seguir visibilizando que el teletrabajo es una herramienta de trabajo muy importante para miles de madres y cuidadores y es responsabilidad de todos los actores involucrados trabajar para que logre generar no solo mayor bienestar de trabajadores y sus familias, sino también progreso para nuestro país.
