40 horas

La nueva ley de 40 horas, en proceso de rápida implementación, ya muestra sus primeros defectos. Las razones para ir adelante con esta ley principalmente tenían que ver con el interés de los políticos por congraciarse con sus electores, vendiendo la idea de que la reducción de jornada mejoraría su calidad de vida de los trabajadores.

En Chile -pues vivimos acá y no en Noruega- está ley es injusta, miope, ingenua y, en definitiva, muy dañina para los trabajadores y los empresarios. Enumeraré algunas de las razones que justifican esta afirmación:

1.- Reducir la jornada laboral a cambio de nada, es una injusticia tremenda para los empleadores, especialmente para aquellos empresarios medianos que sufren “ipso facto” un aumento de sus costos.

2.- El argumento populista que plantea que la reducción de jornada aumentaría la productividad de los trabajadores, es una falacia.

3.- El argumento de que la reducción de jornada mejoraría la calidad de vida de los trabajadores, es otra falacia pues en términos agregados no hay evidencia de que la economía mejore por esta medida.

4.- Está comprobado que las personas al tener más tiempo libre y salarios reducidos, buscarán otros trabajos adicionales, restando tiempo de descanso o esparcimiento.

5.- Chile es un país aún en vías de desarrollo, por lo que implementar políticas de países desarrollados, no garantiza su éxito.

6.- De manera simultánea se han llevado adelante y se están implementando otras políticas públicas que implican aumentos de costos a los empleadores, por lo que el efecto en la viabilidad de las empresas y en el empleo será doblemente negativo.

7.- En el sector público, en que ya hay teletrabajo -de dudoso éxito- más la reducción de jornada, aumentarán los costos laborales los que al final deberán ser financiados por los contribuyentes.

8.- La reducción de jornada, obligará a muchos empresarios a contratar personal adicional. Esto se explica por actividades que requieren presencialidad 24×7 o son labores productivas como la agricultura y la construcción. Esto genera un aumento del empleo por la vía administrativa, lo que sin duda afecta la veracidad de las cifras de empleo.

9.- El aumento de costos laborales, en medio de una economía estancada, incentiva la contratación al margen de la ley.

10.- Finalmente, el trabajar menos, en un país repleto de problemas no es una buena señal de la autoridad. Después vendrán 36 horas y así vamos avanzando en la dirección incorrecta. Estos argumentos han sido planteados por el suscrito y por otros especialistas desde hace tiempo, pero lo concreto es que doña Jeannette sacó de paseo a todos los actores -Ejecutivo, Legislativo, gremios- y se salió con la suya. Los comunistas hacen su pega, pues tienen una estrategia definida y no conceden nada. La ingenuidad del adversario la aprovechan de inmediato y el cerco ya queda corrido. ¿O alguien piensa que en Chile algún día se volverá a trabajar más horas?

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