Dice que nació artista y que, si de alguien lo heredó, fue de su bisabuelo, un pintor sueco que emigró a Chile a principios del 1900. Sin embargo, Isabel Brinck recién comenzó a dedicarse al arte después de varios años trabajando como diseñadora gráfica. “Estudié en la Universidad de Chile, en la época en que el diseño era mucho más cercano a las artes plásticas, porque todo se hacía a mano. Cuando el diseño se puso muy digital, empecé a explorar con la pintura”, cuenta.

Lo que partió como un hobby pronto se convirtió en su profesión y al tiempo que se mudaba a Estados Unidos comenzó una ascendente carrera en el circuito norteamericano. Vivió en Miami 25 años, y la exposición “Ni de aquí ni de allá” reúne su trabajo más reciente, el que desarrolló al tiempo que intentaba darle cauce a una inquietud: “Había empezado a darle vueltas a la idea de un cambio, un cambio físico, de lugar y estas pinturas tienen que ver con ese espacio intermedio que se crea cuando aparece esa inquietud. En ese minuto me di cuenta de que en realidad nunca había pertenecido al lugar donde había vivido los últimos años”.
Fue así como volvió a Chile, donde planea quedarse un año más. Las cerca de 20 obras en técnica mixta que componen la exposición hacen referencia al proceso de migrar de un lugar a otro; puede ser un cambio de país, de trabajo, incluso de estado, como ser mamá. Pero todo ello conlleva el trabajo de asentar la propia identidad.

Sobre el proceso creativo cuenta: “Mi trabajo en general se basa en el subconsciente y cómo mi alma se quiere comunicar hacia afuera. Yo no pinto lo que veo, sino que pinto lo que siento. Eso me ha permitido desarrollar un lenguaje propio, lo que no es fácil. No me parezco a nadie ni nadie se parece a mí, y pueden haber cosas, indicios -algunos ven en mi obra algo de Matta, otros de Miró, de Kandinski- pero mi arte es reconocible por sí mismo. Y en eso me siento súper orgullosa, porque ha sido a punta de trabajo. La única manera que te salga es dándole y dándole y dándole”.

Tres cosas caracterizan su arte. Lo primero es el color, al que dice no temerle. También define su trabajo como lúdico: “Tiene algo súper alegre, tiene esas figuras que podrían ser algo, pero podrían ser otras cosas también. Es un trabajo de capas, capas y capas, no sólo de pintura, sino que también de imágenes. Yo trabajo intercalando los dibujos que hice previamente de forma análoga, entonces hay mucho mezclado, hay mucho que no es claramente una cosa, sino que pueden ser varias”.
Un recorrido por la exposición
Por último, señala que su pintura es sumamente libre, “porque refleja también la forma que a mí me gusta vivir. Y la libertad para mí lo es todo. Yo intento en mi proceso creativo nunca atentar contra esa libertad. No intento complacer, no intento copiar, no intento estar de moda”.
“Ni de aquí ni de allá” estará abierta hasta el 10 de octubre en Zoco (Av. La Dehesa 1500, Lo Barnechea). Miércoles a sábado: 11:00 a 14:00 hrs y 17:00 a 21:00 h.





