Tragos es presentado por:
Publicado el 17 de enero, 2019

Tendencia: El asalto de  los ‘mocktails’

Autor:

Rodrigo Martínez

La coctelería sin  alcohol vive su mejor momento desde la Ley Seca. Parece una broma, pero es completamente cierto. De la mano de la tan de moda coctelería de autor, la oferta analcohólica también sube sus bonos y demuestra que es un buen consorte para las propuestas gastronómicas de algunos restaurantes de la capital o un interesante sustituto de la copa de vino, sobre todo en la hora de almuerzo. Una verdadera mejora a la limonada o la indigna y omnipresente gaseosa.

Autor:

Rodrigo Martínez

El sobrevenir de los “cócteles de mentira” tiene una historia famosa asociada a la actriz Shirley Temple, que a mediados de los años 30 desató una suerte de competencia entre los bartenders de Hollywood por encontrar un cóctel que pudiera beber la por ese entonces pequeña actriz. El cóctel «Shirley Temple», según El Larousse de los Cócteles, se compone de 8 cl de Ginger Ale, 8 cl de soda lima-limón, 1 cl de granadina, 1/8 de lima sin tratar, 4 o 5 cubitos de hielo. Es quizás uno de los cócteles sin alcohol más famosos de la literatura mixológica.

Pero la propuesta no se queda acá. La tendencia es global y parte de esta ola de bebidas de diseño exige que sean también sabrosas y atractivas, como las que compila Carolina Hwang en el libro Cocteles Sin Alcohol con Sabor y Estilo de editorial Blume (disponible en  librerías Contrapunto). Preparaciones como Granizado de hibisco y lima, Chai de manzana, jengibre y cúrcuma, Espumoso de yuzu y especias, Bellini de damasco, sangrías.

Los mocktails no son lo mismo que los llamados cocteles vírgenes, que no son otra cosa que recetas sin su destilado pivote, como Mojitos y Caipiriñas, Margaritas o Mules sin el espirituoso que les da bríos. Conllevan una propuesta de sabor y configuran una suerte de bebida adulta, gastronómica. No un simple placebo para quienes por distintas razones prefieren una bebida libre de alcohol. Conductores designados, embarazadas. Ahora más que nunca es posible acceder a una bebida deleitosa y varios restaurantes de la capital han recogido el guante. Sobre todo los que se toman en serio esto de la coctelería y asumen que la figura del bartender es un elemento valioso -no un accesorio- de su propuesta global.

En la más reciente versión del festival La Coctelera se recogió esta tendencia global y se realizó una pionera competencia de mocktails donde bartenders de la ciudad sometieron a un jurado sus preparaciones. La ganadora fue la talentosa Michelle Lacoste, de Salón Chharqu (revise su propuesta aquí) que ya ha desarrollado dentro de su oferta otras atractivas bebidas con múltiples recovecos de sabor, como las propuestas Aymara, con jugo de Copao, limón, chirimoya, mate y Ginger beer; Mapudungún, con berries nativos, jugo de naranja y tónica de boldo; Huilliche, incorpora también los berries nativos, manzana verde, ciruela, pimienta y tónica. El ganador, bautizado como Mapuche Cóctel, agrupó -en palabras de la propia bartender- Bebida Cecilia (una bebida carbonatada  a base de mate con pieles de naranja), kombucha, tónica, jugo de pomelo y pimienta de Canelo.

Otro lugar donde se han abanderado (más por necesidad que por ideología) a la propuesta de cócteles sin alcohol es Le Bistrot Viet, que -a la espera de la codiciada patente de alcoholes- ha desarrollado una serie de bebidas a base de té, la clásica combinación de espresso y tónica, bebidas de jengibre y jugos de frutas. Está el Thomas Coffee incorpora Espresso, Slim tónica, sirope, cacao; Bitter Tea con té verde, jugo de limón bitter, sirope especiado y menta fresca; Ha Tien combina leche de coco, sirope de lemongrass y puré de mango. Todos cócteles que se llevan bien con la cocina, complementan y no interrumpen la experiencia de los sabores.

Le Bistro Viet. Padre Luis de Valdivia 333, Barrio Lastarria. Tel 2 3248 3271. www.lebistroviet.cl

Salón Chharqu. Constitución 134, Providencia. www.salonchharqu.cl