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Publicado el 30 de septiembre, 2015

Scandal: La relación incestuosa entre poder, dinero y política. ¿Suena familiar?

El desafío para los amantes de las series es simplemente pasarlo bien, y tratar de ponerle nombres a quienes representan los personajes de cada serie y sus situaciones. En lo que a mí respecta, tengo claro quién en Chile es Francis Underwood. Espero poder identificar pronto a Jack Bauer, junto con saber exactamente quienes nunca serán Olivia Pope.

Olivia Pope, la protagonista de Scandal (en Chile se puede ver vía Netflix), es una abogada que deambula por las más altas esferas del poder en Washington. Su personalidad es fuerte, convincente, perspicaz, inteligente, decidida, intuitiva, femenina y no pocas veces, arrogante. El giro de su oficio es resolver problemas, y dos de las ventajas que le da el haber estudiado derecho son conocer las leyes y tener un lenguaje que permite presumir conocimientos, además de poder invocar siempre el secreto profesional.

Para el éxito de su trabajo, sin dudas anhelado por muchos en el último tiempo, cuenta con un equipo de colaboradores comprometidos y leales, que renuncian a su individualidad para actuar con conciencia de grupo y que saben que cada una de sus acciones puede cambiar la vida de una persona o el destino de un gobierno, que la influencia se ejerce con cautela bajo la regla de oro de ser siempre invisibles para la mayoría. Su publicidad no es aparecer en rankings o revistas, tampoco se jactan de los clientes que han representado o de las operaciones en las que intervienen, para ellos, hay una diferencia esencial entre popularidad y excelencia, ya que, citando a Edward Norton en Birdman, entienden que “la fama es la prima puta del prestigio”. Este equipo, al que Olivia define como “Gladiadores en traje”, tiene los conocimientos que solo la calle puede entregar, lo que me hace recordar a un ex ministro chileno quien, a minutos de asumir, le pidió a los funcionarios heredados que descolgaran sus diplomas de postgrados internacionales de las murallas de sus oficinas y que pusieran el foco de su atención en lo que la ciudadanía realmente exigía y necesitaba y no aquello que aparecía en manuales en inglés.

El hilo conductor de Scandal es la relación fluida, fecunda, permanente y oculta entre quienes detentan el poder y aquellos que hacen que las cosas pasen. Lo interesante acá, no es la relación, por momentos melosa, del hombre más poderoso del planeta con quién fuera su secretaria de prensa durante su campaña y que ahora se dedica a la solución de problemas, algo que en Chile estigmatizaríamos de manera chaquetera como una simple “operadora”. Lo relevante es una trama que de forma ágil, atractiva e inteligente, nos sumerge en la relación incestuosa entre el poder, el dinero y la política, todo lo cual nos debe sonar familiar en los tiempos que vivimos.

El elenco en ocasiones parece sacado de una serie de ficción, ya que ilusamente podemos creer que nuestra política no es como la estadounidense; siempre suponemos que las conspiraciones se dan allá y no acá; que los escándalos reales son propios del país del norte pero no de Chile y que los servicios de inteligencia operan en esas latitudes y poco o nada en nuestro país. Es cierto que durante años nuestros malvados se han parecido más a Pierre Nodoyuna que a Rowan Pope, padre de la protagonista y Jefe de un Servicio de Inteligencia ultra secreto; que los encargados de ejecutar operaciones complejas lo hacen de manera tan burda que en no pocas ocasiones se asimilan a un plan ideado por un Coyote incapaz de cazar un ave, que a Jake Ballard, un amigo y ex compañero de armas del Presidente de Estados Unidos Fitzgerald Grantt III, el cual, además de compartir la misma amante que su jefe, es el encargado de ejecutar los planes y complots ideados siempre “al servicio de la patria”. En Chile eso sí, podemos encontrar algunos inescrupulosos que lejos de parecerse a timadores cualquiera, logran estar a la altura del Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Cyrus Been.

La serie, que contiene intrigas, asesinatos, complots, infidelidades y algo de misterio, tiene la particularidad de haber sido inspirada en la vida de la abogada Judy Smith, ex sub jefa de Comunicaciones bajo la presidencia de Bush padre, y que tras dejar su cargo en la Casa Blanca se dedicó a “solucionar problemitas” de personajes tales como Mónica Lewinsky, Kobe Bryant o empresas multinacionales de la talla de Sony. Claro está que la versión real de Olivia, como ella misma lo dijo en una entrevista al diario El País, no anda trasladando cadáveres por la ciudad, ni tuvo un romance con el Presidente, pero confirma que Kerry Washington, la protagonista de la serie que interpreta a Olivia, tiene mucho de ella y que al menos una vez por capítulo, la telefonea para preguntarle como reaccionaría en un caso similar al del libreto.

Pope y Smith son tan parecidas que por momentos cuesta saber si las tramas que se exhiben son completamente falsas, permitiéndole al espectador jugar y conectarse con aquella parte de la mente, que en épocas de conflictos, lo transporta a imaginar soluciones poco confesables, las cuales abrigan la esperanza de la existencia de alguien capaz de ejecutarlas a la perfección, haciendo presente que el solo hecho de haber rozado el poder no habilita a que cualquiera se sienta con el derecho de definirse como experto en manejo de crisis ni fundar oficinas que se dediquen a este rubro. Cuánta falta hacen en nuestros días expertos de verdad que impidan que por una mala administración de egos un gerente ponga en jaque a toda una compañía, o bien que producto de ignorancia, la tontera o la codicia alguien pueda pulverizar la credibilidad de una poderosa familia.

La serie que invitamos a ver tuvo hace un par de semanas el estreno del primer capítulo de su quinta temporada. Con este, son 70 los episodios, divididos en temporadas de diferente duración. La base para disfrutarla es no dudar, sino imaginar que todo es posible, y que al final de cada capítulo, nos hagamos la pregunta si en nuestro celular tendremos el número de la persona que en algún momento de dificultad, será capaz de reclutar al equipo de gladiadores que buscará solucionar con éxito nuestro problema, para así no terminar recluido en alguna cloaca de lo público producto de lo entramado que resultan los vericuetos del poder.

El desafío para los amantes de las series es simplemente pasarlo bien, y tratar de ponerle nombres a quienes representan los personajes de cada serie y sus situaciones. En lo que a mí respecta, tengo claro quién en Chile es Francis Underwood. Espero poder identificar pronto a Jack Bauer, junto con saber exactamente quienes nunca serán Olivia Pope.

 

Por José Ramón Correa, abogado

Scandal

Temporadas: 5
Capítulos: 69
Escritor: Shonda Rhimes
Dónde verla: ABC, Sony Entertainment
Calificación en IMDb: 8,0
Trailer:

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