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Publicado el 15 de septiembre, 2016

«Placer culpable», la crítica de TV de Vasco Moulian: Mega vs. TVN

En esta primera columna para “El Líbero”, el ex ejecutivo de canal 13 escribe sobre la fórmula del éxito del canal privado y entrega consejos para que la estación pública levante sus cifras. Por ejemplo, propone que transmitan la Copa Davis.

Hay temas que la elite declara y otras que no. Por ejemplo, “me parece terrible que se haya terminado Tolerancia Cero, el único programa que yo veía en la televisión chilena”, “ahora solo veo Netflix  y los canales de noticias”, “que cosa más rasca el programa de Lucho Jara y esta niña y el abogado que hace el ridículo y este niño que trabajaba en Yingo”, “pucha que es simpática la Paty Maldonado” y así…

Ese ser humano un tanto arribista intelectualmente, empieza a reconocer que ve Mucho GustoPrimer Plano, y las teleseries y la televisión le empiezan a ganar en la “sobre mesa” a la política y al fútbol. Es por eso que llamaremos a esta columna Placer Culpable.

Este año 2016, quiero partir con esos odiosos balances de primer semestre, donde me surge de inmediato escribir sobre los dos polos, Mega vs. TVN. El fenómeno Mega se llama pragmatismo. El mejor ejemplo de ello y de muchos, son los últimos partidos de Chile, donde dieron unas noticias de 20 minutos para no darle ni siquiera un respiro a las teleseries vespertinas. Esto se los digo por experiencia propia. No dar las noticias, acortarlas, o sólo mostrar un par de notas, es algo que no existe en otro canal que no sea Mega. Los dogmáticos dicen que se podría estar destruyendo una marca, vamos a perder el ABC1 y con todas esas excusas podemos ir dando un solo ejemplo del por qué Mega es el LÍDER. Porque a la hora de leer el rating y saber dónde está la audiencia, no se equivocan, y hacen todo lo posible para ser los primeros en estar ahí.

Pero como nunca había existido en la televisión chilena, Mega tiene varios récords. Nunca un canal le había sacado tanta distancia a su más cercano competidor, y nunca ninguno había estado tanto tiempo en la posición de liderazgo. Con esos dos ejemplos, podemos dejar más que claro que Chile está viendo Mega y mi intuición televisiva es que nuestro Chile, en gustos televisivos, lo único que quiere es entretenerse  con algo simple y atractivo. Eso es Mega, simple, atractivo y fácil de digerir.

En el otro extremo está TVN, el canal que le cambió de nombre al matinal, y en vez de Buenos días a Todos le pone Muy Buenos Días. No sé si es peor Muy Buenos Días o Chile Vamos. El ejercicio del nombre de una marca es clave y aquí yo podría mofarme, pero encuentro preocupante la falta de creatividad para encontrar un concepto “ancla” para un programa que dura entre 4 y 5 horas diarias. Porque al chileno le gusta lo simple y fácil y, por lo visto el martes en el programa La Vega, con algo simple y fácil logró 13 puntos

promedio de rating, con un peak de 16. Todos dirán que TVN se está afirmando. Qué bueno, porque así se desploma mi teoría del auto boicot o mi teoría más paranoica que es: dejemos que TVN se hunda para poder hacer ese canal cultural que solo los dogmáticos e intelectuales dirán ver. No hay otra forma de entender las decisiones de TVN durante su primer semestre. Creer que ese rating de La Vega se mantendrá sin Moisés, es ingenuo pensarlo, o que habrán más de 13 teleseries bíblicas también.

Mención honrosa al pragmatismo de los Juegos Olímpicos, ahí supieron leer a la audiencia. Miraron ese televisor donde se da el people meter y bajaron cuanto programa estuviera al aire. ¿Por dar televisión de calidad? No señores, fue única y exclusivamente por rating. Qué tiene de malo reconocerlo, la industria de la televisión sobrevive si hay rating. Y si hay rating, el programa se vende, si el programa se vende, se pagan los sueldos, y si se pagan los sueldos, podremos decir de nuevo BUENOS DÍAS A TODOS. Y para terminar señores de TVN, ya que les fue tan bien con los Juegos Olímpicos, me pueden explicar ¿por qué no dan la Copa Davis? Es cosa de conversar con el cable operador que lo transmite y ustedes colgarse de la señal. Pero para eso se necesita estar vivo, atento. La televisión es como la guerra de los supermercados, hay que estar siempre atento a qué poner en la cabeza de góndola. Y qué mejor que Chile jugando contra Canadá, o alguien con memoria deportiva no recordará en los 80 el partido de Hans Gildemeister contra Glenn Michibata transmitido por TVN y al Sapito Livingstone gritando: ¡Ganó el Biónico! Ganó Hans.

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